Durante tres jornadas, el proyecto invita al público a experimentar el arte en el umbral entre el museo y la ciudad, convirtiendo la fachada del MUMBAT en un espacio vivo de encuentro, contemplación y diálogo.
En el marco de una nueva activación de Gran Vidrio, el museo presenta Andrea Ottonello, artista local, con una escena íntima donde lo cotidiano y lo fantástico conviven en un mismo territorio, sin necesidad de explicarse.
Una figura femenina, inmersa en un gesto doméstico y rutinario, comparte el espacio con un dragón. Lejos de irrumpir como una presencia amenazante, la criatura aparece como compañía, confidencia y resguardo: un símbolo de poder, imaginación y protección.
En palabras de la artista “La obra se construye desde una paleta de colores planos y monocromáticos que acentúa la sensación de calma, introspección y silencio interior. En ese instante suspendido, la ternura se encuentra con el fuego; la vulnerabilidad, con la fuerza; lo real, con aquello que solo parece posible en el territorio de la imaginación”.
Ottonello propone así una escena donde la fantasía funciona como refugio emocional. Un espacio para detenerse y reconocer esos momentos íntimos en los que imaginar también es una forma de habitar el mundo.
El Gran Vidrio continúa desplegando nuevas miradas y activaciones, transformando su superficie en un espacio de encuentro entre obras, artistas y espectadores.
La activación se desarrollará los días 30 de septiembre, 1 y 2 de octubre en la fachada del MUMBAT, ubicada en Chacabuco 357.

