Cada 2 de septiembre la Argentina celebra el Día de la Industria. La fecha recuerda la partida, en 1587, de una embarcación desde el puerto de Buenos Aires rumbo a Brasil con tejidos y otros productos elaborados en estas tierras, considerada la primera exportación de manufacturas del territorio. La conmemoración se institucionalizó décadas después y quedó instalada como una jornada para poner bajo la lupa el presente del sector productivo.
En Tandil, la fecha ofrece una oportunidad para alejarse por un momento de los grandes indicadores nacionales y mirar qué industria tiene realmente la ciudad.
ABChoy dialogó con Daniel Hoyos Maldonado, doctor en Economía, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNICEN, para analizar la estructura manufacturera local, su capacidad para generar empleo y las dificultades que aparecen cuando se compara su productividad con la de los grandes polos fabriles bonaerenses. Hoyos es investigador senior del Instituto de Economía de la Universidad y trabaja, entre otros temas, sobre productividad, políticas públicas y entorno empresarial.
Más de 300 fábricas y un entramado dominado por pymes
Uno de los primeros datos que aparece al mirar la industria tandilense es su densidad.
La ciudad cuenta con más de 300 establecimientos manufactureros, una cifra que la ubica en el puesto 24 entre los 135 municipios bonaerenses. Pero la característica se vuelve todavía más visible cuando se corrige por población: Tandil tiene alrededor de 21 establecimientos industriales cada 10 mil habitantes, frente a un promedio provincial de 17.
No se trata, en general, de enormes complejos industriales. Es un universo integrado principalmente por pequeñas y medianas empresas, talleres y plantas de distinta escala, apoyados sobre una tradición metalmecánica de más de un siglo y acompañados por actividades que con el tiempo fueron ganando peso, como la elaboración de alimentos, los chacinados, la maquinaria agrícola, autopartes y otros rubros manufactureros.
Esa característica ayuda también a entender otro da el producto industrial por trabajador y por establecimiento de Tandil se encuentra por debajo del promedio bonaerense.
La comparación, sin embargo, necesita contexto. La media provincial está fuertemente influenciada por gigantes industriales ubicados en distritos como Zárate y Campana, por el polo petroquímico de Ensenada o por las grandes instalaciones de Bahía Blanca. Son plantas capaces de concentrar en pocos establecimientos volúmenes de producción que un entramado formado principalmente por pymes difícilmente pueda igualar.
La industria tandilense tiene otra lógica: está más atomizada, distribuida entre una gran cantidad de empresas y estrechamente relacionada con proveedores, profesionales, técnicos y servicios de la propia ciudad.
El dato que sobresale: el empleo
En ese escenario aparece quizás uno de los números más relevantes para este Día de la Industria.
Durante 2025, Tandil promedió 2.861 puestos de trabajo registrados en la industria manufacturera, frente a unos 2.400 en 2019. En seis años, atravesados por la pandemia, fuertes cambios macroeconómicos y períodos de recesión, el empleo fabril local aumentó alrededor de un 18%.
El comportamiento del último año resulta todavía más significativo.
Según los datos analizados por Hoyos, durante 2025 el empleo industrial tandilense creció a un ritmo interanual promedio cercano al 1%, mientras que en el conjunto de los municipios bonaerenses cayó alrededor de 2,2%.
Es decir, mientras la industria provincial perdió puestos de trabajo, Tandil logró sostenerlos e incluso ampliarlos.
El contraste también aparece al observar otros sectores locales. La construcción tuvo durante ese período una caída del empleo del 10,6%, mientras que el agro fue el que mostró la mejor evolución, con un incremento del 5,3%.
En materia salarial, las remuneraciones industriales de Tandil aumentaron durante 2025 un 51,4% interanual promedio en términos nominales, levemente por debajo del 53,4% registrado por la industria provincial.
Menos actividad, pero las empresas sostuvieron personal
El dato del empleo adquiere otra dimensión cuando se lo cruza con la marcha de la producción.
El Indicador Municipal de la Industria Manufacturera (IMIM) mostró que la actividad industrial tandilense cerró 2025 con una caída anual del 10%. Y durante el primer trimestre de 2026 volvió a retroceder: estuvo un 5,9% por debajo del mismo período del año anterior y acumuló nueve trimestres consecutivos en terreno negativo. Marzo, de todos modos, dejó una primera señal distinta, con una mejora interanual del 1,6%.
La composición también ayuda a entender de qué industria se habla. Alimentos y bebidas explican casi el 60% del indicador fabril local, mientras que productos de metal, maquinaria y equipos representan alrededor del 16,5%.
El cruce entre ambos indicadores deja una lectura relevante: la actividad cayó, pero el empleo resistió.
Eso sugiere que, al menos durante buena parte del período analizado, las empresas locales optaron por preservar sus planteles aun enfrentando menores niveles de ventas y producción. En una estructura formada mayoritariamente por pymes, donde recuperar trabajadores especializados no siempre es sencillo, esa decisión tiene un peso particular.
Un sector importante, aunque Tandil no sea una ciudad industrial
La manufactura explica alrededor del 13% del empleo privado registrado de Tandil y algo más del 10% de su producto bruto geográfico.
Son cifras importantes, aunque menores a las de distritos eminentemente industriales. Tandil tiene una economía más diversificada, con fuerte presencia de los servicios, un sector agropecuario relevante, comercio, turismo y, en las últimas décadas, una creciente economía del conocimiento.
Por eso, el peso de la industria no debería medirse solamente por su porcentaje en el producto local.
Las fábricas demandan técnicos, ingenieros, contadores y otros profesionales; generan trabajo para proveedores y transportistas; compran servicios locales; incorporan tecnología; exportan en algunos casos y mantienen una relación histórica con la formación técnica y universitaria de la ciudad.
Ese entramado también sigue mostrando movimientos. Durante 2026 se anunciaron nuevas radicaciones y ampliaciones en el Parque Industrial: en mayo se formalizaron proyectos de tres empresas vinculadas al sector agroalimentario, con inversiones que contemplan más de 2.000 metros cuadrados y unos 25 puestos de trabajo, mientras que en agosto una tradicional firma local de elaboración de helados avanzó con un proyecto para trasladar y ampliar su planta productiva.
Resistir no alcanza: el desafío es ganar productividad
Los números positivos del empleo no eliminan los problemas.
Si Tandil tiene muchas fábricas pero un producto por establecimiento y por trabajador inferior al promedio provincial, una parte central de la agenda pasa por ganar escala y productividad.
Allí aparecen cuestiones conocidas por los industriales: costos logísticos, infraestructura, presión y complejidad tributaria, acceso al financiamiento e incorporación de tecnología.
En el caso tandilense existe además una oportunidad particular: profundizar la vinculación entre el entramado productivo y la UNICEN. La ciudad cuenta con capacidades científicas, tecnológicas y profesionales que pueden convertirse en una ventaja concreta para pequeñas y medianas empresas que necesitan automatizar procesos, incorporar datos, mejorar su gestión o desarrollar nuevos productos.
El Día de la Industria encuentra así a Tandil en una situación con claroscuros. La actividad fabril viene de atravesar una contracción importante, pero el empleo mostró una capacidad de resistencia superior a la observada en buena parte de la Provincia. Hay muchas fábricas, aunque en su enorme mayoría sean chicas. Y existe una tradición industrial que sobrevivió a sucesivas crisis y transformaciones económicas.
Del acero y la metalmecánica a los chacinados, los alimentos, las autopartes y las nuevas manufacturas, Tandil conserva una identidad productiva construida durante generaciones.
La industria local ya demostró que sabe resistir. El desafío que viene es lograr que también pueda crecer.

