Adrián Ventos, el humilde cantorazo, su viola fiel y su orquesta de grillos; Victoria Rodríguez Lodi, la delicada dama con sus mantras de la noche; y Alejandro Latorre, un cronista urbano enamorado de las orillas de la vida ofrendan esta carta de amor al pueblo de la Piedra Movediza, Macoco y Del Potro.
“El público podrá premiar depositando en una elegante gorra pesos, dólares, euros, diamantes, y anillos de oro o castigar depositando allí, como al descuido, cheques o billetes falsos, incluso los más osados, hasta elementos embrujados”, señalan desde la producción de la compañía “Cronopios del empedrado”.
Tras los minutos de magia teatral (gracias a la mirada poética de los asistentes), se compartirá un “aristocrático banquete proletario”, celebrando “la palabra, el chamuyo y otros berretines”, como indican los realizadores independientes, quienes agregan: “no se recomienda la presencia de incrédulos y haraganes intelectuales ya que se procurará romper la ley de la gravedad de la rutina estandarizada a pura macanuda complicidad”.
“Esta es una performance maravillosa, una aplanadora poética y disruptiva”, describe un crítico de arte que suele tentarse con los sobornos.
IMAGEN: Una fotografía enviada a esta redacción funciona como declaración de principios: el intendente Miguel Lunghi dialogando cara a cara con el pensador griego Pericles. Con esa postal irreverente se ata el pago chico a lo universal.

