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Martes
03 de noviembre de 2026
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La luz del alba y el eterno resplandor de la ciencia


Hay mañanas en que bajo el cielo de Tandil parece todo húmedo y gris. Sin embargo, puertas adentro del Campus Universitario, la potencia de los sueños se encarga siempre de entibiar el alma. Hay un fuego silencioso que el clima no puede apagar.

Sucede durante la Expo UNICEN, esa monumental vidriera regional que despliega un universo de más de un centenar de planes de estudio y trayectorias académicas. Pero la verdadera magnitud de la universidad pública no se mide solo en la rigurosidad de sus números y cartillas, sino en el milagro del encuentro humano. En los pasillos del Campus se cruza la identidad bonaerense: la mística del automovilismo y la riqueza de la tierra de la vecina Balcarce, dialogando cara a cara con el magnetismo histórico de la Piedra Movediza.

Allí, el fotógrafo Gastón Cabrera —un hornero de la imagen y lúcido intelectual— detuvo el tiempo con su cámara. Capturó una imagen que tiene la belleza despojada y noble de una flor rústica del campo. El retrato muestra a un grupo de alumnos de la Escuela Técnica N° 1 de Balcarce. De fondo, la bandera argentina custodia el silencio de la Biblioteca Central. En primer plano, los rostros de esos pichones de sutiles overoles exhiben una mixtura conmovedora: la inocencia intacta ante el futuro que asoma y esa picardía criolla, tan propia de la juventud que empieza a adueñarse de su destino.
Aquellas visionarias premisas del Plan Taquini, que hace más de medio siglo abrazaban la urgencia de acercar la educación superior al interior para combatir el desarraigo, cobran hoy una vigencia absoluta. Lo que las autoridades civiles y universitarias celebran como un hito de integración regional, en los pibes se traduce en pura expectativa.

“El porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer”, supo escribir Borges. En esos rostros de la Técnica 1, el mañana ya empezó a suceder y la instantánea de Gastón es, en realidad, el prólogo invisible de lo gigante. Hoy vuelven por la ruta con la mochila cargada de folletos; mañana, el eterno resplandor del conocimiento los devolverá a sus comunidades transformados en profesionales. La foto ilustrará esta página, pero el fotograma de este día, el instante sagrado en que descubrieron que el mundo podía ser más grande y habitar la ciencia, las historias de vida y el amor, ese no se les va a retirar de la memoria jamás.

Viñeta de Alejandro Latorre.


Siempre Farmacias.