Sábado
10 de octubre de 2026
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Le.MaArq CONSTRUCTORA

El centro también quedó afuera


Durante muchos años, desde nuestro espacio venimos señalando una realidad que se volvió cada vez más difícil de ignorar: los barrios de Tandil no recibieron de la gestión municipal la misma atención que otras zonas de la ciudad.

Durante dos décadas, la administración municipal construyó una determinada idea de ciudad. Una ciudad donde el centro, los espacios verdes y los sectores más visibles fueron protagonistas de una política sostenida de embellecimiento, infraestructura y prestación de servicios. Es justo reconocer que muchas de esas intervenciones transformaron sectores de Tandil y mejoraron su imagen urbana.

Pero veinte años después aparece una novedad: ya no alcanza con decir que los barrios quedaron relegados. Hoy también tenemos que preguntarnos qué está pasando con el propio centro de la ciudad.

Un recorrido por las calles céntricas alcanza para encontrarse con un problema concre muchas veredas están en condiciones que dificultan seriamente la circulación. Baldosas rotas, desniveles y sectores deteriorados no son solamente una cuestión estética. Para una persona mayor que se moviliza a pie, pueden convertirse en un verdadero riesgo. Para quienes tienen dificultades de movilidad, una vereda intransitable significa directamente no poder circular.


Y hay otro aspecto que tampoco podemos naturalizar: la pérdida de seguridad y de presencia en nuestros espacios públicos.

Plazas y distintos espacios que durante el día son lugares de encuentro, recreación y disfrute, cuando llega la noche muchas veces se transforman en verdaderas bocas de lobo. La falta de iluminación adecuada y de condiciones que permitan transitar y permanecer con tranquilidad termina expulsando a los vecinos del espacio público.

Una ciudad no se disfruta solamente cuando hay sol. El espacio público también tiene que ser habitable, accesible y seguro cuando cae la noche.

Y esto nos lleva nuevamente a una cuestión de fondo. Durante años se puso el foco en embellecer determinados sectores de Tandil. Pero gobernar una ciudad implica mucho más que embellecerla: implica mantenerla, cuidarla y garantizar condiciones dignas para quienes la habitan todos los días.

Desde nuestro espacio hemos presentado, como tantas otras veces, herramientas y propuestas concretas para abordar estas problemáticas. Hemos señalado los problemas y planteado alternativas. Sin embargo, nos encontramos una y otra vez con la falta de respuestas y, fundamentalmente, con la falta de voluntad para abordar cuestiones que afectan directamente la vida cotidiana de los vecinos.

El problema, entonces, no es solamente cuánto se invierte, sino cómo se decide dónde, para qué y para quién se invierte.

No se trata de abandonar el centro para atender los barrios, ni de abandonar los barrios para recuperar el centro. Se trata de entender que después de veinte años de una misma gestión hay problemas nuevos que requieren respuestas nuevas.

Tandil necesita recuperar una mirada integral. Una ciudad donde una persona mayor pueda caminar por una vereda sin miedo a caerse; donde una familia pueda llevar a sus hijos a una plaza y sentirse segura; donde los espacios públicos puedan disfrutarse durante el día y también durante la noche; y donde vivir en un barrio periférico no significa resignarse a recibir menos.

Porque después de veinte años, ya no alcanza con mostrar lo que se hizo. También hay que hacerse cargo de lo que falta.

Y quizás esa sea hoy una de las principales discusiones que Tandil tiene por delante: si vamos a seguir administrando la ciudad que construimos durante las últimas dos décadas o si estamos dispuestos a empezar a discutir seriamente la ciudad que necesitamos para los próximos veinte años.

Federico Martínez - Concejal de Fuerza Patria
 

Siempre Farmacias.