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Teerink: “Seguimos sin recibir absolutamente nada de Azul” sobre la familia trasladada a Tandil


A casi tres semanas del polémico traslado de una familia desde Azul y su llegada a la Estación de Trenes de Tandil, la secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat, Juliana Teerink, aseguró que el Municipio todavía no recibió los antecedentes de las intervenciones realizadas en la vecina ciudad y que tampoco se concretó la mesa de trabajo propuesta por el gobierno azuleño. Mientras continúa el cruce institucional, el grupo familiar comenzó a reorganizar su vida en Tandil: los menores retomaron la escolaridad, hubo controles de salud y algunos de los adultos ya consiguieron trabajo.

La situación de la familia trasladada el pasado 13 de agosto desde Azul a Tandil en un vehículo oficial de aquella Municipalidad continúa generando repercusiones y mantiene abierto un fuerte contrapunto entre ambas comunas.

A casi tres semanas de aquel episodio, la secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat de Tandil, Juliana Teerink, confirmó que el Municipio local continúa asistiendo al grupo familiar, que actualmente está compuesto por 13 personas tras la incorporación posterior de otros integrantes.

Sin embargo, remarcó que desde Azul todavía no remitieron la documentación solicitada sobre las intervenciones previas realizadas con la familia y tampoco hubo avances concretos para constituir la mesa de trabajo entre las áreas sociales de ambos municipios.


“Seguimos aún sin un contacto telefónico. Estando a menos de una hora de distancia en ruta, también la presencia del Municipio de Azul en Tandil hubiera sido más que bienvenida”, cuestionó Teerink.

La funcionaria recordó que los contactos telefónicos que existieron inmediatamente después del episodio fueron impulsados desde Tandil, particularmente por la secretaria de Protección Ciudadana, Alejandra Marcieri.

“A partir de ahí no hubo un ida y vuelta de parte de ellos, inclusive como para ver qué había pasado o cuál era la versión que nosotros habíamos recepcionado de estas personas. Hubo un desinterés importante”, sostuvo.

Sin informes y a la espera de la mesa de trabajo

El conflicto institucional tuvo en los últimos días un nuevo capítulo a partir de la respuesta formal elaborada desde la Secretaría Legal y Técnica de Tandil a la contestación que había enviado el intendente de Azul, Nelson Sombra.

El gobierno azuleño rechazó las acusaciones de abandono formuladas desde Tandil y sostuvo que el traslado se había concretado a pedido de integrantes adultos de la familia, quienes habrían manifestado contar con posibilidades de alojamiento y trabajo en esta ciudad. También rechazó asumir los gastos que comenzó a afrontar Tandil y propuso conformar una mesa conjunta entre ambas comunas.

Desde Tandil, en cambio, volvieron a cuestionar que el traslado se realizara sin aviso previo, sin coordinación entre las áreas sociales y sin un informe de derivación. En su última presentación formal, el Ejecutivo tandilense aceptó la conformación de la mesa, pero insistió en reclamar los antecedentes y ratificó su pretensión de que Azul responda por los gastos extraordinarios originados por la asistencia.

Teerink confirmó que, por ahora, esa instancia conjunta no se puso en marcha. “Lo único propositivo de esa respuesta fue la mesa de trabajo, que entendemos debería haber existido antes. Nosotros la aceptamos y estamos esperando su conformación”, señaló.

La intención es que participen la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat de Tandil y el área de Desarrollo de la Comunidad de Azul para revisar las intervenciones y antecedentes que existían respecto del grupo familiar.

Ese intercambio de información resulta central para el Municipio de Tandil. “Es lo que pedimos en la primera nota: que nos remitan información desde la formalidad. Hay un sistema que todos los municipios usamos para la circulación de información oficial. No hemos recibido absolutamente nada”, enfatizó Teerink.

La familia comienza a reorganizarse en Tandil

Más allá de la disputa entre los dos gobiernos municipales, Teerink destacó que durante estas semanas se registraron avances importantes en la situación cotidiana de la familia.

Los menores fueron incorporados rápidamente al sistema educativo local y se avanzó con los controles sanitarios correspondientes. A su vez, algunos de los adultos comenzaron a insertarse laboralmente.

“El papá consiguió trabajo rápidamente en el rubro de la construcción y una de las chicas está trabajando cuidando niños. Ellos empezaron a movilizarse también en términos de trabajo”, explicó.

Desde Desarrollo Humano continúan garantizando el alojamiento y otras necesidades básicas del grupo, aunque Teerink advirtió que la asistencia municipal tiene necesariamente un carácter transitorio.

“Nosotros tenemos tiempos de asistencia. El alojamiento lo podemos cubrir por determinado período, de acuerdo con la situación particular de cada caso”, explicó.

La funcionaria tenía previsto mantener una nueva entrevista con la madre del grupo familiar para comenzar a definir cómo continuará el acompañamiento y evaluar especialmente las alternativas habitacionales.

Según recordó, desde el primer encuentro los adultos habían manifestado la intención de conseguir trabajo y sostener por sus propios medios un alquiler en Tandil.

“Ellos estaban seguros de que iban a conseguir trabajo porque el señor tiene buenas referencias laborales, y de hecho lo consiguió rápidamente. Tenían la intención de sostener ellos mismos el alquiler que consiguieran para vivir en la ciudad”, relató.

Y agregó: “Hoy retomamos desde ese punto para ver cómo viene esa gestión, porque los tiempos de asistencia del Municipio también tienen una finitud y estamos llegando a ese límite”.

“Estamos hablando de personas y de derechos”

Teerink también cuestionó particularmente la postura adoptada desde Azul frente al reclamo económico formulado por Tandil.

Según explicó, desde la comuna vecina se argumentó que si Tandil decidió asistir económicamente al grupo familiar, esa decisión no genera una obligación para Azul.

Para la secretaria tandilense, se trata de una posición “bastante cuestionable”. “Estamos hablando de personas y del derecho de garantizar la cobertura de las necesidades básicas. No importa de dónde provengan. Hay que garantizarlas porque somos el Estado, no somos un privado, y tenemos que cumplir con lo que la Constitución manda”, afirmó.

La funcionaria también indicó que Tandil todavía desconoce el contenido del documento que, según la versión del Municipio de Azul, habría firmado uno de los adultos para solicitar formalmente el traslado.

“El señor plantea que no sabe qué es lo que firmó. Nosotros no tuvimos acceso ni siquiera a ese papel, ni a un informe escrito avalado por algún profesional. Por eso hay puntos todavía muy débiles en esta situación”, señaló.

En ese sentido, contrastó la ausencia de documentación proveniente de Azul con lo que el Municipio observa actualmente en Tandil.

“La familia acá rápidamente activó: escolarizó a los chicos, hizo los controles sanitarios, están buscando un lugar donde vivir y consiguieron trabajo. Nosotros nos tenemos que basar en lo que estamos evaluando y observando en Tandil”, afirmó.

Un conflicto institucional todavía abierto

El caso comenzó el 13 de agosto, cuando el grupo familiar llegó desde Azul en un vehículo oficial y descendió en la Estación de Trenes de Tandil sin que las autoridades locales hubieran recibido previamente una comunicación o una derivación formal.

Desde entonces, Tandil sostiene que existió una grave falta de articulación institucional y reclama conocer en detalle los antecedentes sociales, habitacionales, sanitarios y familiares existentes en Azul.

La administración de Nelson Sombra rechaza que se haya tratado de una expulsión o abandono, argumenta que existió voluntad de traslado por parte de la familia y propuso como salida institucional la constitución de una mesa de trabajo.

Por el momento, esa mesa sigue pendiente.

“Yo pensé que el Municipio de Azul rápidamente se iba a poner en contacto. Yo me hubiera ido a Azul en caso de haber sucedido algo similar, para ver qué estaba pasando y qué versión tenía el municipio receptor”, expresó Teerink.

Mientras el intercambio administrativo y legal entre ambos gobiernos continúa, Tandil mantiene la asistencia sobre las 13 personas y comienza a trabajar en una nueva etapa: acompañar a la familia en la búsqueda de una solución habitacional propia y en la consolidación de los ingresos laborales que les permitan alcanzar autonomía.

Para Teerink, esos avances contrastan con una pregunta que permanece sin respuesta desde el comienzo del episodio: qué antecedentes tenía Azul, qué evaluación realizó antes de disponer el traslado y bajo qué condiciones se decidió dejar al grupo familiar en Tandil.

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