Hergo El mayorista de Mar del Plata
Jueves
27 de agosto de 2026
Hora : 01:50
Seguinos en:
Blangino Mosaicos Tandil | Montiel 1551 - Tandil | Tel: (0249) 442-9442 | Instagram

La derrota de Netflix


Es lunes por la noche. El frío de Tandil dice presente, como los zapatos gastados de este cronista en busca de pepitas poéticas. La sala Espacio INCAA UNICEN cobija a un centenar de almas en busca de complicidades artísticas con aroma a argentinidad.

La pantalla devuelve Canelones, una obra maestra de Hernán Casciari. El film es un latigazo de realidad y ficción. Es un artefacto de relojería barrial donde el pasado vuelve con la ferocidad de una deuda de sangre. La joda telefónica de dos pibes inconscientes en 1987 muta, casi cuarenta años después, en un thriller asfixiante de entrecasa. La venganza se sirve en plato hondo, mientras las actuaciones de Darío Barassi y Agustín "Rada" Aristarán le ponen el cuerpo al delirio, escoltados por la inmensa Verónica Llinás.

La historia, como un fantasma inquieto, emerge del telón y le susurra a cada uno de los ocupantes de las butacas, que fueron soñadas por aquellos obreros aurinegros y recuperadas por los retoños de Zarini. Hay un magnetismo rústico en ese sótano de luz. La comedia negra nos zamarrea el cogote: nos hace reír del espanto mientras el destino de una madre pende de un hilo telefónico y de unos malditos canelones enfriándose en una mesa ajena.

La vuelta al rancho tiene, todavía, el suspenso, las sombras y la brisa helada que cala los huesos. El desafío intelectual y corporal para marcar el paso por las veredas de este lugar soñado ocupadas por los habitantes de la noche pide almohada y nada más. Queda flotando en el aire de Tandil el sabor de la ficción hecha a pulso, con la prepotencia de los que se juntan a bancar el cine propio. Hoy Netflix, y su anestesia de algoritmo y pantallas individuales, deberán esperar su oportunidad. El barrio y el celuloide ganaron por KO en la noche serrana.


 

(Texto y fotografía: Alejandro Latorre)

Siempre Farmacias.