Mientras vivías uno de los momentos más difíciles de tu vida, con tu papá delicado de salud, saliste a una cancha y jugaste aquel Mundial con una grandeza que fue mucho más allá del fútbol. Nos regalaste tu talento, tu entrega, tu corazón y una alegría que quedará para siempre en la historia de todos los argentinos.
Detrás de cada gol, de cada abrazo y de cada lágrima estaba también ese hijo que llevaba en el corazón la preocupación por su papá.
Por eso aquel Mundial fue todavía más grande. No solo fuiste campeón del mundo, Leo: fuiste enorme como hijo, como persona y como ser humano.
Hoy, ante esta pérdida, deseo que encuentres consuelo en todo el amor, el orgullo y los momentos compartidos con él. Seguramente Jorge se fue sabiendo que su hijo hizo realidad el sueño de millones, pero sobre todo, sabiendo quién era realmente su hijo.
Un abrazo enorme para vos y toda tu familia.
Que descanses en paz, Jorge (Messi). ❤️
Gracias, Leo, por tanto. Y fuerza para este momento tan doloroso.
❤️ Baby Pereyra Iraola

