OSDE: Evolucionamos para que cada da te sientas mejor
Martes
16 de abril de 2024
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Valor agregado con perfume de mujer


Eligió su carrera con el corazón y la sufre con el bolsillo. Pero no se queja con panfletos. Su bronca está, como las respuestas a las preguntas del poeta Bob Dylan en Blowing un the wind, flotando en el viento.

Su aire veloz va de su amada República de Villa Italia, donde cultiva el sagrado don de enseñar sentada en el piso, al más allá  para que su voz suave pero contundente sea escuchada por su admirado Santo de la espada y por su inspirador Buda. 

Victoria Rodríguez Lodi es, como para empezar a recorrerla, aunque nunca se termine con esa labor, Profesora de Educación Inicial, Maestra de Yoga; vicepresidenta de la agrupación tandilense que promueve los valores del General San Martín; artista plástica y forjadora de un currículum vitae interminable de títulos y experiencias en un universo inabarcable por lo extenso en saberes intelectuales y experiencias sensoriales.

El esfuerzo por encontrar el adjetivo más  preciso es en vano porque nada la describiría mejor que cualquiera de los monigotes de sus alumnos, esos diminutos diablos locos o dioses todo poderosos de la magia verbal y hechiceros de gestos sutiles sin los que las aulas serían un museo lúdico sin alma. 

Los crayones; los abrazos con susurros que le dicen "te quiero, seño" y las cartas de madres que le agradecen por "ser lo mejor que nos da la vida en este tiempo tan especial" hacen pensar que no hace falta nada más. 

Pero sí. Desde el Programa de personas mayores de UNICEN se convoca a reconocer a las mujeres del Bicentenario de Tandil y es necesario anotar a esta protagonista de centenares de historias mínimas con gente que mira a la educación pública como un puerto de esperanza desde donde puedan partir los barcos de los sueños. 

Con un oído en las canciones de los chicos; con el otro en el silencio que habla de los que no cantan; con los ojos atentos, mirando sin juzgar, pero evaluando cómo abordar cada problema, único, sin importar el tamaño, ahí está, en la trinchera más trascendente de la batalla pacífica que libera esa rebeldía a la mediocridad que postulaba José Ingenieros. 

Ahí está. Solo por un momento, porque el movimiento parece ser su mejor identidad; su manera de resolver el drama de la existencia. Por eso, cierra la puerta de su sala, se sube a la bicicleta y llena los pulmones una vez más para encarar el camino a las misteriosas Sierras Ánimas y contemplar desde ahí, poéticamente, minimalistamente, como el sol besa las piedras; como danzan las flores de las retamas y la luna, su amiga eterna, surge en el horizonte, exhibiendo al rato orgullosa la gordura en lo alto de un cielo oscuro, con puntos brillantes por todos los lados como hechos por las manitos de los alumnos de delantales a cuadros; en un cielo que es testigo privilegiado al ver el andar en lo bajo de una discreta luciérnaga así.  


Victoria Rodríguez Lodi (38) es docente en el Jardín 923; coordinadora del Club del Yoga y vicepresidenta de la agrupación sanmartiniana de Tandil. 

El texto es de Alejandro Latorre, un hombre al que le gusta encontrar entre los pliegues de la vida  tramas apasionantes. Para hallar esta solo tuvo que mirar a quien cada día lo toma de la mano.