Los emojis nuestros de cada día

El 17 de Julio fue el día mundial del emoji. Seguramente pasó desapercibido para muchos, pero lo que no pasa desapercibido es el uso diario que hacemos de ellos. Se los considera un lenguaje universal. Todos los soportes digitales los admiten, pero ¿tienen realmente un significado universal? ¿Qué aportan a la comunicación?  

Por Aimé Vera

En 1999 el japonés Shigetaka Kurita (diseñador de interfaces) creó 176 emoticones para la empresa de comunicación móvil japonesa Ntt Docomo. El objetivo fue agregar un componente emocional que, según consideraba, le faltaba al texto.

Para crearlos se inspiró en el manga (cómic) japonés y de esa forma aparecieron las primeras caritas. Los
emojis se agrupan por categorías y representan cosas muy variadas: como rostros, clima, comida, animales, plantas, emociones, sentimientos, actividades, entre otras.

En la
Emojipedia podemos encontrar el catálogo completo y muchísima información estadística sobre el uso de los emojis a lo largo del tiempo en las diferentes plataformas. Por ejemplo, la carita que llora de risa estuvo por mucho tiempo en el podio del emoji más usado en Twitter, aunque en abril de este año ha sido desplazado por el que llora desconsoladamente y a esto se le suma un incremento del uso de los emojis que representan el coronavirus y la vacuna, por obvias razones.

Llegaron para quedarse

Una década después de su creación, con la proliferación de las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y en especial WhatsApp, los emojis se instalaron y no se fueron más de nuestras vidas. Algunos los consideran un lenguaje universal. Miles de personas en el mundo los usan. Pero, ¿qué son? ¿forman realmente parte del lenguaje?



Unicode es el consorcio que regula y establece los estándares de codificación universal para el procesamiento, almacenamiento e intercambio de datos de texto en cualquier idioma en todos los protocolos de tecnología de la información y software modernos. Define a los emojis como: “pictografías que normalmente se presentan en forma colorida y se utilizan junto con el texto.” Podríamos decir, que estas caritas son un nuevo uso de un recurso muy antiguo, porque los pictogramas están presentes en la historia de la humanidad desde hace siglos. Pero los emojis son mucho más que representaciones de cosas.

¿Qué significan?

En los dispositivos aparecen ordenados según su “tipo” o “categoría”, aunque ya dejaron de tener un significado lineal asociado únicamente a su representación visual. En definitiva, son signos y como tales tienen la capacidad intrínseca de multiplicar sus sentidos exponencialmente hasta el infinito. 

Y tanto es así, que también traspasaron el teclado y la pantalla. Ya son parte de nuestra vida. Son peluches, llaveros, almohadones o pijamas. 


Rodean a la comunicación, le dan un ritmo, un tono y un énfasis a ciertos conceptos. Cuando uno lee un texto que contiene emojis, resuena diferente a un texto que solo contiene palabras. También por supuesto, aportan humor, distienden, acercan, ayudan a decir cosas que de otra forma no nos animamos, o simplemente a no gastar demasiada energía textual cuando no se justifica. 

Ayudan a anclar sentidos en un contexto particular.

A esta altura, ya sabemos que el lenguaje es social y que el sentido se construye. El contexto histórico-social es el que da sentido al sentido. Usar el emoji del corazón violeta, hoy en muchos casos, puede remitir al movimiento feminista, algo que hace 10 años atrás seguramente no se asociaba tan directamente. Si usamos el corazón verde, para algunos significará estar a favor del aborto legal, para otros, ser proambientalista o algo referido al amor por la naturaleza.

En definitiva, hay sentidos que circulan y que se condensan en los emojis, pero que siempre van de la mano de quién o quiénes los usan y de qué palabras eligen para acompañarlos en un texto digital. Solos no dicen demasiado. Excepto que sean puestos en el momento y en el lugar adecuado.


Eficacia comunicativa

Las imágenes tienen un gran poder para transmitir y fijar ideas o conceptos. El visual thinking (teoría acerca del pensamiento visual) pone de manifiesto la eficacia de la información visual en la comunicación y en el aprendizaje del ser humano, muy por encima de la comunicación con palabras. Se cree que el lenguaje visual permite mayor multiplicidad de sentidos, lo que facilita un pensamiento más creativo. El lenguaje verbal también lo permite, por supuesto, pero la eficacia de la imagen está en su poder para lograrlo en pocos segundos. Por eso, usar un emoji en un contexto comunicativo particular es tan efectivo.

Se usan en todo el mundo, pero no podemos considerarlos un lenguaje como tal. No son signos lingüísticos,
son un sistema icónico que se combina con el código lingüístico y a partir de allí producen significado, su riqueza está en ese entrecruzamiento.

Vivimos en una era donde el lenguaje no es solo humano. Existen cientos de lenguajes de programación y codificación que no surgieron de forma espontánea entre los hablantes, sino con un propósito. En el caso de los emojis, fueron producto de una decisión corporativa, y en la actualidad, el consorcio
Unicode (conformado entre otras empresas como Apple, Microsoft, Adobe, IBM o Google) es el encargado de regularlos. ¿Esto significa que imponen una determinada forma de ver el mundo? 

Un poco sí, un poco no. No les perdonaremos nunca que se hayan demorado tanto en aceptar el mate. Pero lo cierto es que los emojis
también tuvieron que transformarse a la par de la sociedad. Tardaron varios años, pero poco a poco comenzaron a ser más inclusivos y menos hegemónicos. 

Emojis para todes

Recién en 2015 (16 años después de su creación), el catálogo de caras y manos incluyó diferentes colores de piel. Esta no fue una iniciativa de Unicode, sino una petición de la ONG
DoSomething.org. Un año después, en 2016, llegaron los emojis que mostraban parejas homosexuales y mujeres en diferentes ámbitos profesionales. Antes de esa fecha no había mujeres médicas, docentes, científicas, bomberas o astronautas. En 2017 aparecieron las parejas y familias LGTBIQ+. En 2019, por primera vez se incluyó a personas con discapacidad, perros guía, audífonos y prótesis. 

En 2020 apareció la bandera trans y también comenzaron a aparecer más de dos personas en la mayoría de las profesiones y situaciones representadas. Porque, por suerte la vida no es binaria y aunque incomode, ya sabemos que podemos elegir lo que nos haga felices ¿no? Ese año también se incorporaron más etnias al catálogo y de esa forma las apariencias se multiplicaron.

Las personas somos esencialmente diversas, lo que nos abre infinitas posibilidades de ser. Si los emojis
nos permiten jugar con el lenguaje y esparcir sentidos, bienvenidos sean. 

Aimé Vera Comunicación

Contacto:
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