Respaldos y cabeceros, punto a la comodidad

Una cama desprovista de respaldo era un mueble incompleto hace muchos años. En la actualidad, por el contrario, vemos composiciones cada vez más despojadas.

Por Ana Cernelli

El uso de sommiers ha propiciado que desistamos de apoyo en la cabecera de la cama. Para algunos puede ser un detalle sin importancia, pero el aspecto general de la habitación cambia notablemente con su incorporación.

El Feng Shui, una filosofía oriental de más de 5000 años, declara algunos principios para ayudar a que el espacio y sus habitantes convivan en armonía, basado en la observación de la naturaleza y los puntos cardinales. Es una tradición compleja y con muchas variantes, pero con respecto a este elemento en particular, dice que es imprescindible para la estabilidad de la pareja, además de proporcionar sensación de seguridad a modo de protección.


Conectes o no con estos preceptos, es cierto que un respaldo es contenedor. Incluso con un estilo minimalista funciona bien si es de líneas simples, color neutro, bajo en altura y (mejor) sin textura.

Si en tu decoración los almohadones no están incluidos, entonces es más que necesario, porque apoyar la espalda sobre la pared fría no es agradable.

Para elegirlo, el considerar su material, su tamaño, forma, color, etc., tendrá que ver con el estilo que quieras darle al dormitorio y el tipo de apoyo que necesites.

Para un estilo clásico, los respaldos tapizados con telas, como pana o terciopelo, son elegantes y sofisticados. Su forma sin curvas lo hace más actual. Las tachas, en una o doble hilera, son muy decorativas y el capitoné (los botones, habitualmente formando diagonales), lo convierte en algo más formal y permite destacar el volumen del acolchado. Son los más cómodos para leer en la cama.

Un tapizado acolchado en una tela más rústica te acerca a estilos más relajados e informales y sigue brindando confort. Otra posibilidad es tapizar parcialmente un antiguo respaldo de madera, quedando ésta como un marco a la vista. Renovás el ambiente con menos presupuesto.

El cuero o ecocuero es de los más prácticos, ya que se limpia fácilmente, al igual que las fundas en especial de lino o mezcla de lino y fibras sintéticas que se pueden sacar para lavar.

Los respaldos de madera son apropiados para casi todos los estilos, ya que dependiendo del tipo de madera y acabado (lustre, laca, cruda, decapado, de color, etc.), se acoplan mejor a uno u otro. En este sentido podrías estar utilizando desde un “pallet” en un ambiente boho, industrial o rústico, hasta uno de roble lustrado para una decoración tradicional; de haya o fresno en estilos nórdicos, modernos o minimalistas, por ejemplo.

Los de metal suelen utilizarse en ambientaciones country, sobre todo en espacios a los que quiere darse un aire de campo. Tienen el beneficio de ocupar poco espacio visual, conveniente en un espacio chico, pero no aportan calidez al lugar. Complementado con almohadones grandes de telas con buena textura lo solucionás.

Podés optar por los que funcionan como cabecera y almacenamiento. Hay muchos modelos, aunque lo mejor es hacerlos a medida. Almohadones, ropa de cama, toallas, hasta elementos que no utilices habitualmente y que quieras tener fuera de la vista pueden guardarse allí.

Es apto para todos los presupuestos ya que puede estar fabricado en MDF pintado, en madera maciza o melamina.

El tamaño debe ser proporcionado al espacio para no desbalancear el equilibrio. Unos centímetros más de ancho que el colchón, son necesarios porque la ropa de cama excede la propia medida del sommier.

Si disponés de espacio, queda muy bien que se extienda más en el ancho. Si es de madera o melamina, incorporar el aplique de luz al respaldo te permite ganar superficie libre en la mesita de noche.

Si es pintado o de tela, coordinalo con el resto de la habitación. Elegir un color similar al de las paredes o las cortinas, pero con mayor o menor intensidad del tono combina y es más interesante que utilizar uno igual. Recordá que, a mayor diferencia con el color de la pared, más se dibujará la figura del respaldo, perfecto si esa es tu intención.

Optar por uno de la gama de los grises, arenas y beiges, blancos, permite que cambies con mayor acierto los demás textiles, ya que estos colores siempre son básicos.

Las maderas también tienen su color, así es que, maderas más rojizas o amarillentas para ambientes cálidos o blancos, suman calor. Las más blancas contribuyen a la luminosidad del ambiente y dan sensación de frescura.

Creo que tener un respaldo siempre es conveniente. Diseños y modelos hay para todos los estilos, presupuestos y medidas. Con algo de habilidad, también podés hacerlo vos mismo/a. Reciclando una persiana, revistiendo un MDF, utilizando las puertas de un mueble en desuso, y muchas otras maneras que muchos blogueros generosos comparten en sus cuentas. Dejar la pared desnuda resta diseño y confort. Conviene pensarlo.

Hacer realidad tu estilo es posible. Acompañarte a conseguirlo es mi trabajo. Consultame sin compromiso por alguno de los medios detallados debajo.

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