El trabajo de las doulas: qué somos y qué hacemos

Cada vez que menciono que soy doula más de una persona me mira extrañada. No están familiarizadas con el término ni con nuestra labor. Pero el oficio de doula data de hace tiempo, mucho.

Por Mamá Pulpo

Me formé como doula en el 2016, luego de haber atravesado la gestación y el parto de mi primer hijo: un parto vaginal rodeado de intervenciones, muchas de las cuales se podrían haber evitado; pero esto no lo sabía en ese momento. Esa experiencia fue la que me hizo tomar la decisión de realizar la formación, porque no quería que otras mujeres pasaran por lo mismo. Pero ¿qué somos y qué hacemos?

Se pronuncia "dula". Deriva del griego antiguo y significa "mujer que sirve". No somos un invento actual, ni somos una moda; las doulas siempre existimos.
La doula es una mujer que acompaña a otra mujer durante la gestación, el trabajo de parto, el nacimiento, la lactancia y el puerperio, entendiendo estos hechos como eventos naturales fisiológicos de la vida sexual de toda mujer. La doula es una persona, generalmente madre, que está al servicio y disposición de otra mujer y que la acompaña -tanto a ella como a su familia- física, emocional y espiritualmente con contención, respeto y amor.


Las doulas somos acompañantes no médicos; generalmenteno formamos parte del equipo asistencial como profesionales de la salud (aunque hay servicios que sí nos contemplan como por ejemplo elHospital “Ostaciana B. de Lavignolle” del municipio de Morón), ya que no realizamos prácticas médicas, ni clínicas, ni sanitarias. No hacemos diagnósticos, no evaluamos análisis ni ecografías, no indicamos medicamentos, no recibimos bebés, no tomamos decisiones, no realizamos intervenciones médicas, ni siquiera tomamos la presión: no nos ocupamos de los aspectos clínicos del trabajo de parto y parto. No sustituimos a parteras ni obstetras.No interferimos con sus funciones, sino que somos complementarias, deseando trabajar en conjunto, de manera interdisciplinaria, buscando únicamente el apoyo continuo a la persona que está atravesando la gestación de su bebé.

Entonces, ¿qué es lo que hacemos?: brindamos información y acompañamos física, emocional y espiritualmente desde la gestación, atravesando el trabajo de parto y parto, desembocando en la lactancia, el puerperio y la crianza en general. En palabras de Michel Odent, reconocido obstetra francés y defensor del parto fisiológico:“La Doula no guía ni controla, sino que protege las condiciones necesarias para un nacimiento fisiológico, tratando de proveer a la mamá y al bebé de: seguridad, confianza, un ambiente cálido y libre de estímulos que puedan perturbar el proceso”.
Cada doula tiene sus características, su formación y su forma de trabajar. Algunas son profesoras de yoga, terapeutas corporales, puericultoras, psicólogas, enfermeras, y también empleadas, amas de casa, pintoras, mamás a tiempo completo, incluso, algunas doulas no son madres.

La Organización Mundial de la Salud no solo reconoce nuestra figura, sino que la recomienda. Varios estudios demuestran que el acompañamiento emocional continuo que aportamos durante el proceso de nacimiento mejoran y facilitan las etapas de la maternidad: reduce la duración del trabajo de parto, la tasa de cesáreas y fórceps, así como el uso de epidural y analgesias, ayuda a lograr lactancias tempranas y exitosas y reducir depresiones postparto.

Una de las cualidades más importantes de las doulas es la paciencia. Nuestra premisa fundamental es la de no perturbar y no imponer, de mantener una atención cuidadosa pero no invasiva, de abrirnos genuinamente para poder comprender las necesidades de cada mujer y empatizar con ella. Todas las doulas ejercemos nuestro oficio desde el más absoluto amor por las mujeres, por la mujer que en ese momento acompañamos. La protegemos y tratamos de ofrecerle todas las herramientas a nuestro alcance para que la experiencia de la maternidad le haga recordar el poder inmenso con el que todas las mujeres nacemos, que es el de dar la vida y mantenerla.

Para ser doula y acompañar maternidades hace falta saber estar, saber escuchar, tener empatía, ser humilde y ser paciente, tener herramientas para contener e información para derivar. Ser sincera, trabajar con rigor y creer en lo que se hace. No ser protagonistas y, a veces, ser invisible.
No tenemos formación profesional porque nuestro valor radica en el acompañamiento que hacemos, en lo que somos más que en lo sabemos. Por eso me gusta decir que no trabajo de doula, SOY DOULA.

Mamá Pulpo

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