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Jueves 17 de Enero de 2019 | 7:46 |

Tejiendo Redes

TURISMO RURAL

Días atrás, emprendedores del grupo Turismo Rural Tandil recibieron a sus pares de Sierras y Pampa de Pigüé en el marco de las visitas de intercambio organizadas por INTA.

Días atrás, emprendedores del grupo Turismo Rural Tandil recibieron a sus pares de Sierras y Pampa de Pigüé en el marco de las visitas de intercambio organizadas por INTA. Ambos grupos forman parte de la Red de Turismo Rural del centro y sur de la provincia de Buenos Aires, dentro del programa Cambio Rural. Estos viajes de intercambio tienen por objetivo acerar a los emprendedores que prestan servicios de turismo rural en distintos puntos de la provincia, compartir experiencias del trabajo asociativo y estrechar lazos personales y comerciales de cara al fortalecimiento del turismo en la región.

Vivencias compartidas

La visita comenzó en el Almacén Adela de Fulton, donde Romina y Susana esperaban a los pigüenses con unas masitas endulzadas con miel de cosecha propia. Luego se recorrió la estación donde funciona la fábrica de alfajores artesanales ESTAFUL. Entre recuerdos y anécdotas Yanina y Peri contaron cómo se gestó el proyecto hace 4 años, como creció y su estrategia de comercialización que hoy les permite estar presentes en todos los regionales de Tandil. Los visitantes destacaron la calidad del producto y el resultado del trabajo asociativo con objetivos claros y mucha perseverancia.

A la hora del almuerzo, la mesa estaba servida en el Almacén, el ambiente ideal para intercambiar experiencias de vida, proyectos y recetas. En el relato de Romina se adivina la firme decisión de trascender las barreras de la ruralidad y generar oportunidades para su familia a través del turismo.

La visita a KURACHE, en paraje La Porteña, sorprendió a los invitados, ya que no conocían un ejemplo de alojamiento bajo los parámetros de la permacultura, con los cánones de calidad en sus servicios como mostró Jorge, su propietario. En Kurache se plasma una filosofía de vida y se abre a aquellos viajeros que comparten el amor y respeto por la naturaleza.  

La siguiente parada fue en GARDEY donde Guillermo, Germán y Julián recibieron al grupo en  PARADOR VULCANO y, orgullosos del rescate de las tradiciones, compartieron la rica historia del antiguo almacén de ramos generales convertido en bar de picadas.

Al caer la noche, German y Liliana abren la tranquera de EL OTA. En el salón de eventos una cena de camaradería reúne nuevamente al grupo, baile incluido. En sus confortables casas de campo acogen a los viajeros que ya reclaman vivenciar otra de las delicias del turismo rural, descansar en el plácido silencio de una noche estrellada.

Al día siguiente, con energías renovadas y ganas de seguir conociendo, el viaje continúa hasta CUATRO ESQUINAS, donde Romina y Fabián abren su boliche de campo cada día, una parada obligada en la ruta 74. Una recorrida por el tambo ovino termina con la degustación de los diversos productos que obtienen de la oveja y se sirven en una deliciosa picada con galleta de campo.

Nuevamente la mesa invita al diálogo distendido, que cada vez toma un tono más amistoso. La despedida se dilata. Siempre cuesta irse de los buenos momentos. Ente abrazos y buenos augurios se prometen que el próximo brindis será en Pigüé.

Lic. María Elena Valdez
turismoentandil@gmail.com

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