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Sábado 14 de Diciembre de 2019 | 0:13 |

Río de Janeiro: En el mar estaba escrita una ciudad

DIARIO DE VIAJE: GRACIELA GARGIULO $datos[

Río es mucho más que Copacabana o Ipanema. Mucho más. Me habían recomendado recorrer el barrio histórico. Muy cerca del puerto está este barrio que fue el lugar de los primeros asentamientos.

Miles de argentinos viajan cada año a Río de Janeiro. La gran mayoría de ellos vuelve una y otra vez. Por qué?

Porque es popular, porque siempre nos reciben bien, porque se come rico, porque se percibe la alegría de su gente a cada paso, porque el paisaje es deslumbrante de noche y de día.

Río es mucho más que Copacabana o Ipanema. Mucho más.

Me habían recomendado recorrer el barrio histórico. Muy cerca del puerto está este barrio que fue el lugar de los primeros asentamientos.

Se parece mucho a los barrios de la rivera de Buenos Aires como es el caso de La Boca, al menos esa es la impresión que dejó en mí.

Las casas son simples, con plantas y flores, las calles son de adoquines y muy empinadas.

Al principio parece algo inseguro pero a medida que vas caminando y haciendo contacto visual con una sonrisa con la gente del lugar te vas dando cuenta que es muy fácil transitar por allí.

Le pido permiso a una persona para sacarle una foto e inmediatamente aparecen varios más que quieren que les saque otra y otra y más.

Me atraen las voces que escucho desde lejos y me dirijo hacia allí. Se trata de una iglesia evangélica. Estaba colmada de gente, en su mayoría mujeres. No había lugar para sentarme así que opté por quedarme atrás y observar el desarrollo del culto. Como es típico en estos casos se escuchan canciones y los brazos en alto de todos los que asisten. Me miran, sonríen, me saludan tímidamente. Me quedo un rato allí compartiendo el encuentro. Sobre la pared se lee “Dios es amor”. Luego me voy.

Todo Brasil es un pueblo con fé en Dios. También sé que el Cristianismo no es la única religión que  profesan porque hay otras tantas heredadas de los africanos que llegaron a esas tierras.

Sigo caminando por aquellas calles y quiero ver más, mucho más. No comprendo por qué no se incluye a este pintoresco barrio en los itinerarios para los turistas. Como siempre, los mejores lugares son los que tenés que descubrir por tus propios medios y salir de la ruta más transitada.

Otra opción muy recomendable es visitar algunas de las favelas. Muchos pueden opinar que el hecho de visitar un barrio pobre puede ser considerado contra la ética pero no es así. Luego de visitar Rocinha y Vila Canoas quedé muy impactada. Quien organiza las visitas es Marcelo Armstrong y lo viene haciendo desde 1993 con mucho éxito. Parte del dinero que se paga por el tour está destinado a una de las escuelas que se visite en ese itinerario. Debo reconocer  que las escuelas que visitamos en las 2 favelas tienen una infraestructura que no se encuentra en mi país. Están en impecables condiciones y utilizan toda la tecnología moderna para las clases.

La gente que vive en las favelas trabaja y tiene una vida como la de cualquier ciudadano de Río, con la diferencia que viven en el morro porque allí es mucho más barato. Los residentes avalan estas visitas porque consideran que de esa forma también son parte de lo mucho que hay para visitar en Río.

Estos tours abren posibilidades económicas muy importantes para los habitantes de las favelas. Allí hay toda clase de negocios y mucha venta de artesanías y los servicios son los mismos que en cualquier otro barrio.

Tuvimos la oportunidad de caminar solos, sin el guía, y pudimos ver que es muy seguro.

La polémica queda instalada sobre si ir o no pero yo lo recomiendo, es una forma más de conocer y para acercarnos como humanos.

Me quedo con recuerdos imborrables de una ciudad que me sigue seduciendo porque, como dijo el poeta Carlos Drummond de Andrade, “en el mar estaba escrita una ciudad”.

Gentileza Graciela Gargiulo

gracetandil@yahoo.com.ar

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