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Domingo 27 de Septiembre de 2020 | 0:32 |

Gestión del Turismo y Conservación del Patrimonio Cultural

ESCRIBE: LIC. MARIA ELENA VALDEZ $datos[

A menudo se percibe al turismo como una amenaza a la preservación del Patrimonio, una actividad invasora, consumidora y destructiva, que persigue objetivos meramente económicos y cortoplacistas, planteándose un aparente conflicto de intereses.

A menudo se percibe al turismo como una amenaza a la preservación del Patrimonio, una actividad invasora, consumidora y destructiva, que persigue objetivos meramente económicos y cortoplacistas, planteándose un aparente conflicto de intereses.

Y esto es cierto en tanto no exista una adecuada planificación y gestión, a veces por desconocimiento y otras, por falta de conciencia, compromiso, presupuesto o capacidad de gestión de los gobiernos, que dejan el destino del territorio y sus bienes a merced de los intereses privados. Claro que hay incontables casos en los que el turismo masivo (también otras actividades) ha provocado y aún provoca el deterioro del patrimonio tangible e intangible, dejando una huella irreversible.

Sin embargo, no sería justo desestimar que el turismo también puede ser el mejor aliado de la conservación patrimonial. Mencionemos al menos dos puntos en los que la interacción turismo-patrimonio resulta mutuamente beneficiosa:

 

  • Aporte de recursos económicos
  • Valorización del patrimonio

Uno de los grandes problemas de la conservación de los bienes culturales está asociado a los altos recursos necesarios, que provienen casi exclusivamente de los limitados presupuestos comunales, salvo en obras excepcionales que se encuentran bajo la órbita provincial o nacional, lo cual tampoco es garantía de fondos suficientes. Las tareas implicadas en la constante e interminable labor de recuperar, proteger, conservar el patrimonio cultural, incluyendo personal especializado, estudios e investigaciones, planificación, materiales, tiempo, etc., no pueden siempre sustentarse suficientemente con los fondos disponibles.

En este punto, la afluencia turística ha demostrado ser una importante fuente de recursos económicos que contribuye directa e indirectamente con el área de gestión cultural. Directamente, mediante el pago de entradas, bonos contribución, etc., e indirectamente, por ejemplo, mediante la asignación del presupuesto público, al cual contribuye la actividad turística con el pago de impuestos y tasas. Esta relación se hace claramente visible si pensamos en los miles de turistas que vistan sitios históricos, palacios, iglesias, museos, en todo el mundo, generando un impacto positivo en la economía regional.

En su Carta internacional sobre turismo cultural, el ICOMOS recomienda que “Una parte significativa de la renta proveniente de los programas turísticos en Sitios con Patrimonio, debería dedicarse a la protección, conservación y presentación de los propios Sitios, incluyendo sus contextos naturales y culturales. Cuando así sea posible, los visitantes deberían ser informados acerca de esta distribución de la renta. ” (ICOMOS, 1999)

Con referencia al segundo punto, podemos señalar que el conocimiento y la valorización del patrimonio cultural por parte de la comunidad residente, son el punto de partida para que la conservación cobre sentido para toda la sociedad. Pero no todos los municipios cuentan con programas destinados a la concientización, revalorización y conservación del patrimonio; digamos que cuanto menos espectaculares o accesibles son los bienes culturales, mas desapercibidos pasan ante los ojos de los ciudadanos.

Aquí hay diferentes circunstancias en las que el turismo puede ser útil a la valorización del patrimonio local:

Rescatando valores “ocultos”. Los bienes patrimoniales cuyo valor no es reconocido localmente o son inaccesibles al público, corren riesgo de desaparecer en silencio o caer en el olvido. Sacarlos a la luz, incluyéndolos en un circuito, por ejemplo, es una manera de contribuir a su protección y conservación.

Puesta en valor y en uso de un bien. El uso turístico de un espacio requiere la dotación de infraestructura y servicios que posibiliten la visita y el disfrute, incluyendo tareas de restauración, refuncionalización o reconstrucción total o parcial, revalorizando el bien en cuestión, el espacio donde se emplaza y el contexto histórico, social y cultural en el que se inserta.

Trayendo la mirada a la esfera local, podemos descifrar cómo interactúan estas 2 disciplinas en nuestro espacio turístico actual y potencial, y a partir 
de allí delinear estrategias conjuntas para optimizar esta relación, maximizar los beneficios mutuos y alcanzar los objetivos de la gestión bajo la premisa de sustentabilidad social, económica, política, cultural y ambiental.
 

Lic. María Elena Valdez

turismoentandil@gmail.com

Blog: http://turismoocioynegocio.blogspot.com.ar/

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