Domingo 26 de Junio de 2022 | 10:42 |

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La primera mujer que desafió a la Tandilia

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Beatriz Gandolfo fue la primera mujer en correr la Tandilia y también la primera persona que lo hizo en edad adolescente, a sus 16 años. Fue 27 el de octubre de 1974.  En diálogo con ABCHoy Radio (89.1 FM) recordó aquel día que "abrió la puerta para una categoría que cuatro años después se implementó". "No vine a marcar un camino, pero lo marqué y acá estamos", dijo con humildad.

Aquel 27 de octubre de 1974, que Gandolfo recuerda como "un día primaveral pero fresquito", Beatriz se presentó al pie de la Movediza, que tradicionalmente es la zona en donde hasta hoy larga la competencia, para anunciar que quería correr la Tandilia.

"Me dijeron que no porque no tenían mi categoría. Ni jóvenes, ni mujeres", recordó en el programa "Modo Berón". Hasta ese momento sólo corrían los hombres y se hacían también las postas del Ejército y de los estudiantes pero ella, "no era ni hombre, ni soldado. Sí era estudiante, pero no quería correr una posta".

"Bueno, puede intentarlo, pero con recorrido reducido", le retrucaron. En efecto, lo que le proponían era hacer el recorrido pero al llegar a la avenida España, que tomara Rodríguez derecho hasta el Dique, obviando la subida al Parque Independencia. Pero para la atleta de 16 años esa opción "no tenía sentido ni gracia, porque el desafío más grande es el Parque. Creo que a los atletas les pareció gracioso porque me acompañaron todo el tiempo".

Hasta esa fecha, Gandolfo había llegado con practica de deporte pero cero experiencia en maratones.

"Yo hacía algunas actividades de atletismo en Santamarina, que me cobijaba desinteresadamente, porque yo pertenecía al club Independiente", sostuvo y también recordó que además practicaba tenis en la institución rojinegra. 

"No me importaban las rivalidades que había entre clubes. Ellos me aceptaron, así que iba a la pista y hacía algo disco y otras actividades en atletismo. Muy rápida no era, así que tenía que tratar de correr maratón, porque velocidad.... imposible para mí".

Fue así que un día se le ocurrió que "podía más" y empezó a entrenar. A pesar de eso, el grupo de chicas con el que estaba no estaba interesado en correr. "Les interesaba más salto o seguir con disco. Y a mí me interesaban los desafíos y el movimiento".

La preparación no incluyó hacer el recorrido sino que sólo se entrenaban haciendo entre 5 y 9 kilómetros "en Ruta 226, hasta donde llegáramos y vuelta".

La madre de Beatriz poseía un hospedaje en el que paraban varios atletas de los pueblos de la zona que correrían la Tandilia. En ese tiempo no había inscripciones previas a la competencia, pero ella ya había decidido participar. Recuerda que se lo confío a los atletas alojados en hospedaje de su madre, pero no le creyeron demasiado. Y tampoco lo hicieron sus compañeras.

Nunca había corrido una carrera antes de presentarse a esa prueba y el cansancio la hizo trotar en algunos tramos de la misma. "Por los tiempos que he tardado (1 hora, 26 minutos), lo verás. Esos tiempos ahora lo hacen los caminantes. Igual, en mujeres los tiempos superados tampoco son tan intensos. La gente me alentaba. Tandilia es muy lindo porque la gente a medida que pasás por el recorrido, te va alentando, te va dando ganas".

Indicó que tuvo la sensación interna de que lograría llegar a la meta final "cuando estaba arriba del Parque" y acotó que en ese tramo se tuvo que sacar las zapatillas porque "me pusieron agua en la cabeza y cayó hasta mis pies". El resultado eran unas zapatillas empapadas e incómodas. El final de la carrera lo transitó descalza.

"Mi familia no me siguió porque calculo yo que sería un papelonazo. Les parecía una locura y no estaban en el mundo del atletismo", expuso, pero a contramano de esa sensación, rememoró que cuando llegó a la meta "fue bárbaro porque los atletas que ya habían llegado me esperaron por la zona del Parque de la Industria y estaban con una bandera alentándome a llegar".

Al año siguiente de esa hazaña que ella no vivió como tal, conoció a su esposo, se casó y quedó embarazada de quien fue su primer hijo. Con los años tuvieron otros siete, por lo que Gandolfo afirmó jocosa "también corrimos una maratón".

Ya siendo madre de dos hijos se largó a estudiar en la Universidad y a hacer política, ya que el 30 de octubre de 1983, elecciones en las que ganaría la presidencia nacional Raúl Alfonsín, fue como candidata a concejal en la lista local por el socialismo.

La vida como desafío

Casi citando al recordado locutor y conductor de programa deportivo "El deporte y el hombre", Pancho Ibáñez, Beatriz sentenció que "todo tiene que ver con todo en la vida de las personas".

La frase hace referencia a cómo los desafíos que se le presentaron en la vida forjaron su personalidad. Explicó que a sus dos años tuvo polio y que en ese momento estuvo "en coma y tengo recuerdos del dolor. Mi papá era ferroviario, así que yo me atendía en el Policlínico ferroviario, con las limitantes que había". Cinco años más tarde, a los 7, tuvo meningitis y estuvo en estado vegetativo.

Sobrepasados esos trances de salud, en su adolescencia la marcaron la rebeldía de querer "romper las metas, las banderas, las fronteras" y encontró en el atletismo una manera de hacerlo.

"El atletismo es un deporte que integra. No solamente a las personas sino a tu cuerpo, a tu físico. Y que permite desafíos personales. Y yo había tomado a la Tandilia como un desafío personal. No era un desafío feminista".

No obstante, ese desafío personal abrió la puerta para una categoría que cuatro años después se implementó. Ella, un poco a regañadientes dice: "no vine a marcar un camino, pero lo marqué y acá estamos. Ahora me estoy empezando a llevar bien con eso. Como nunca lo había entendido así, me sorprende cuando quieren hacerme homenajes o entrevistas. Estoy empezando a aceptarlo. Entiendo que el desarrollo del deporte y cuidar el cuerpo es importante".

Sobre su presente, esta jubilada docente que ejerció por casi tres décadas, manifestó que está "en una etapa de mi vida en la que todos mis hijo crecieron, ya no tengo tantas obligaciones y tengo que empezar ahora a cuidarme yo .  Ahora estoy empezando a retomar aquello de caminar bastantes distancias y, en algún momento, quizás también camine la Tandilia, porque me sigue gustando. Siempre me llama el recorrido. Es mí recorrido".

En ese sentido, subrayó que el año próximo la prueba atlética por excelencia de Tandil cumple 50 años y ella 65.  Y esos números sean un buen marco para su 'regreso', aunque esta vez en la categoría de caminantes. "Tengo artritis (en los pies) y algunas cositas, pero vamos a intentarlo", deslizó tímidamente.

En el último tramo de la entrevista observó que "dejar una huella" al caminar "es importante" aunque remarcó que "el tema es qué huella dejás. Si caminas a paso fuerte y dejás una huella profunda, la gente puede tropezar en ella. Si dejas una huella muy suave, el viento de la puede volar. Hay que dejar la huella exacta por la que la gente pueda andar. Y eso es un desafío".
Como enseñanza a los jóvenes, esta mujer que a sus 16 años se atrevió a romper barreras, les aconsejó "que hagan atletismo. Que se desarrollen en un deporte, el atletismo es para todos los tiempos, todas las edades y todos los status sociales".

"Que estudien, que sean muy curiosos. Si el hombre no hubiera sido curioso, el fuego no hubiese existido, tampoco la rueda. No andaríamos ni volaríamos. La curiosidad te permite conocer, te permite volar y llegar un poco más allá de vos", agregó.

"Que estudien, que busquen por sí mismos las respuestas. Los grandes te dan respuestas pero vos tenés que buscar, corroborar estas respuestas y buscar otras. Eso les diría a los jóvenes y siempre se lo dije a mis alumnos. Tienen que ser ustedes mismos y no lo que otro les imponen".

Con claridad, y casi sin querer ocupar ese rol, Beatriz Gandolfo dejó huella en la Tandilia. Hoy miles de mujeres entrenan a diario y compiten en carreras. Y, por suerte, ya no hay nadie que les diga que tiene que hacer un recorrido reducido. Todas quieren experimentar el desafío de Parque Independencia. ¿O debería decirse de la independencia?


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