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Miércoles 17 de Agosto de 2022 | 10:32 |


 

El extraño caso del mecánico tandilense que arregló una madrugada el auto a un presidente argentino en ejercicio

Manuel De Miguel, conocido por su sobrenombre "Tilo", dentro de pocos días -el 2 de junio- cumple 85 años y de ellos, tiene 71 metiendo mano a los vehículos. Repasando su vida en ABChoy Radio (89.1 FM) recordó que una madrugada entre 1955 y 1958 lo despertaron a medianoche para que le arreglara el auto a Pedro Eugenio Aramburu.

Tilo empezó a trabajar a los 13 años lavando piezas en un taller mecánico. “Terminé la escuela y mi padre, camionero de profesión, me mandó a la escuela de Alem y Maipú. Estuve una semana y no me gustó. En la escuela anterior ya había aprendido música, historia y no quería saber nada de eso. Fui 8 días y le dije a mi padre que no quería ir más. Entonces me dijo 'te tenés que buscar un trabajo'”.

Así fue que lo llevó al taller mecánico de Alfredo Palacios -hermano de Félix, corredor en Turismo Carretera- en donde hacían el mantenimiento de su camión ya que necesitaban a alguien que lavara piezas.


Allí estuvo poco más de una década hasta que junto con dos amigos más, puso un taller mecánico propio en un galpón que les prestó el padre de uno de ellos.

Pero esa aventura duró poco. “Tuvimos un problema porque el hijo de él nos llevaba la contabilidad y hubo un problemita y ahí me tuve que ir. El otro muchacho socio me dijo 'Yo no me puedo ir porque tengo una nena de tres o cuatro meses y tengo que darle de comer'. Pero yo le dije 'me voy. No quiero estar más acá'. Había un problema que no quiero nombrar… mala administración".    

Tras ese intento, junto con otro amigo alquiló un galpón en la calle San Lorenzo "que había sido una escobería de un tío de mi papá" para instalar su propio taller mecánico.

Pasado el tiempo y luego de algunas discrepancias, la sociedad se rompió y quedó sólo a cargo del taller.

Por esos días, uno de los clientes habituales -y también amigo de Tilo- compró un coche de carreras y le pidió que se lo atienda. “Me entusiasmé mucho con ese auto y abandoné a los clientes”, reveló.

No pudo precisar si fue en un sábado de agosto de 1959 o 1960 que estaba preparando el auto porque al otro día irían a competir a Vela. Terminó la tarea a las 2 de la mañana "y lo probamos en la calle España desde 9 de Julio hasta arriba, en El Calvario. Vino la policía (a ver) quién había agarrado la calle España para pista. Le dijimos que fuimos nosotros y nos llevaron presos". Recordó que los largaron, previo pago de una multa, a las 8 de la mañana y ya no llegaron a competir en Vela.

Una de las varias anécdotas que narró fue que en una oportunidad arregló el auto a un presidente argentino mientras estaba ejerciendo su cargo al frente de la Nación.

"Yo le arreglé el auto a Pedro Eugenio Aramburu, Un Chevrolet Impala. Un domingo a la una de la mañana me fue a buscar el dueño de mi casa y me dijo que estaba Aramburu con otro matrimonio en la estación de servicio YPF. Habían venido a Tandil a cazar. Se le rompe el auto y el dueño de mi casa va a cargar combustible y se encuentra con el Presidente ahí”, rememoró.

Agregó que el plan que habían resuelto era enganchar a un camión de hacienda cargado “porque él tenía que estar sí o sí el lunes a la mañana en Buenos Aires”.

El hombre habló con el presidente en ejercicio y le aseguró que tenía la persona que a esa hora de la madrugada le arreglaría el automóvil.

“Yo estaba acostado y me golpearon la puerta”, explicó. Tuvo que levantarse y salir hacia su taller. El auto del expresidente llegó hasta allí taller remolcado por el taxi que era propiedad del dueño de la casa en donde vivía Tilo y sobre él, el mismísimo mandatario. Junto con él, su mujer y la pareja amiga.

AUDIO ENTREVISTA

Para poder cumplir con el objetivo, también despertaron al socio de Tilo para que le diera una mano.

El mecánico estimó que el trabajo le llevaría cerca de dos horas, por lo que el grupo de turistas ocasionales se fue a esperar a un hotel de la ciudad. 

Una vez el auto estuvo en marcha en el tiempo estipulado, fueron a buscar a Aramburu y sus acompañantes.

Según relató, el expresidente de facto le pagó su trabajo por sobre el precio que le había pasado y le regaló una botella de whisky.

Tilo aún mantiene su taller, aunque desde hace un tiempo hace trabajos livianos y del resto se encarga su hijo Pablo. "Él estudió en una escuela en Villa Aguirre. Tiene diploma de mecánico. Pero él sabe mucho por teoría y yo mucho por práctica", resumió.

 

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