Domingo 22 de Mayo de 2022 | 14:48 |


 

Manuel Santos Cocina: “El transformismo es salir a perder, a animarse a que las cosas sucedan”

El actor tandilense Manuel Santos Cocina regresa a su ciudad natal con “Inputas”, en una única función con la que el elenco cordobés arranca una gira por distintas ciudades de la Provincia y del país. Será el viernes 5 de noviembre, a las 21, en el Teatro Municipal del Fuerte (Fuerte Independencia 360). En esta entrevista, Manuel repasa sus orígenes en el teatro local, los años en las compañías de Flavio Mendoza y un presente donde define arriba y abajo del escenario las elecciones artísticas que quiere y lo hacen feliz. 

¿Cómo fueron los comienzos en Tandil?

Arranqué cuando era muy chiquito, por sugerencia de un psicólogo que vio en el teatro una posibilidad de mejorar mis problemas para socializar. Fue un acierto que cambió mi vida y me puso en el camino de lo que quería hacer. Primero, en la Sala Abierta de Lectura; luego, con Marcela Juárez y Alejandra Casanova en el Club de Teatro, donde transité toda mi adolescencia y se convirtió en mi lugar en el mundo. También tuve la oportunidad de integrar un elenco con adultos en “1500 metros sobre el nivel de Jack”, bajo la dirección de Yanina Crescente, obra con la cual recibimos varios premios nacionales que me decidió sobre la certeza de querer dedicarme al teatro y al espectáculo.


¿Cuándo sentiste que el camino seguía en otro lado y por otro lado, en la búsqueda artística?


Trabajaba en una revista para adolescentes que se llamaba “Sapos de otro pozo” y estaba encargado de la columna de espectáculos -el perfil de la comunicación es algo en lo que continúo hasta la actualidad- pero una vez me tocó cubrir la función de un circo que había llegado a Tandil. Quedé maravillado y fui a hablar con el dueño del circo. Le pedí trabajo y me dijo “preparate, estudiá y volvé”. Lo tomé al pie de la letra: estudié mucho, entrené, me capacité en Buenos Aires y, con los años, volví a verlo y me contrató. El circo es mi segunda casa y los López –los dueños del circo “Alegría”- mi segunda familia.

En Buenos Aires, también había quedado seleccionado en un casting como bailarín y extra para una serie que se emitía entonces; había empezado a trabajar también con Gladys Florimonti y una noche fue a ver el espectáculo Flavio Mendoza. Luego de la función, me preguntó si me interesaba trabajar con él. Flavio estaba a punto de dar vuelta la página en el espectáculo, construyendo ese “antes y después” de la escena nacional, con elencos gigantes de acróbatas, bailarines y multiplicidad de artes. Debutamos en Puerto Madero y fue una locura. Estuve 5 años trabajando con Flavio. Viajamos por todos lados, conocí mucha gente y pude dedicarme de manera profesional a lo que siempre había soñado. Pero llegó un momento en que sentí que estaba cerrando ese ciclo y coincidió con que, estando en Carlos Paz, surgió la posibilidad de quedarme unos meses más con otra obra –“Los carnavales del Cuarteto”- en la que también trabajaba. Esos meses se convirtieron en 6 años y todavía estoy en Córdoba.


Además de sentir que “llegás” cuando trabajás con artistas de talla nacional e internacional ¿qué aprendizajes y experiencias rescatás?

Es difícil explicar lo que se siente cuando cumplís todo lo que soñaste. Estar sobre un escenario frente a miles de personas todos los días es intransferible; trabajar con Pachano, Flavio Mendoza, Gladys Florimonti y en lo que era Ideas del Sur fue increíble. Creo que te brinda competencias para desempeñarte en el medio artístico más allá de lo estrictamente actoral. Aprendí cuestiones referidas a la producción y a la dramaturgia al punto de que empecé a escribir mis propios espectáculos que luego llevé a escena. Jugar en las grandes ligas es muy diferente a lo que sucede cuando encarás un proyecto propio y no contás con una gran espalda económica, pero aprendés el manejo de lo que funciona en el gran público, lo que quiere y lo que necesita. Me quedé con ese aprendizaje y me enseñó a resolver cómo siguió el resto de mi carrera. La verdad, me va muy bien y me hace muy feliz.


¿Cómo nació Pochita Morfoni?

Nace en plena vorágine de esos grandes shows: siempre tenía invitaciones a eventos, desfiles, boliches, a hacer presencias. Y me dieron ganas de crear un personaje. Con Pochita hicimos radio, televisión y muchísimos shows. Siento que Pochita tiene vida propia, responde por las suyas con su pensamiento y forma de ver el mundo. Yo me río mucho de Pochita y, tal vez, ése sea uno de los grandes secretos de la comedia: poder reírse de lo que uno hace.


¿Cómo definirías al transformismo cordobés? ¿A qué recursos apela? ¿A qué diversidades “mira” y “escucha” este humor?

En principio, es poder reírse de y con lo que uno hace. Es salir a perder. Cada vez que contrato a un actor o buscamos gente para un elenco les preguntamos si están dispuestos a eso, a animarse al ridículo, a que las cosas sucedan siendo lo más auténtico que se pueda. Ninguna función es igual a otra, nos damos el permiso de jugar con lo que nos está pasando y lo que va pasando con el público.

El humor cordobés es muy particular. Siempre digo que es muy “despatarrado” porque no tiene cuidados de nada. Desde el transformismo, hemos logrado unir a la comunidad LGTByQ con la familia, con lo que sucede en lo cotidiano. Hay todo un trabajo previo que nos permite representar a muchas voces, dentro de lo que hacemos, una base de conquistas que la gente ya las acepta nomás con las risas que nos devuelven en cada función. Volvamos sobre lo que ocurría con Midachi o Gasalla: confirma lo que estoy diciendo. Eso es el transformismo: salir a jugar y divertirse con un personaje que creás.


¿Cuándo comenzaron a trabajar en la producción de “Inputas”? ¿Quiénes te acompañan?

“Inputas” lo hicimos todo el 2019 con una producción anterior; luego vino la pandemia y este año arrancamos con ganas de volver a hacerla, esperando que pasen las restricciones. Estamos súper felices de volver a los escenarios. En Córdoba, la obra es un éxito: tenemos localidades agotadas todas las funciones. En Tandil, vamos a invitar a un reconocido artista local, Nicolás Mazza: con su personaje se va a subir a esta historia.


¿Cómo es la grilla de presentaciones, hasta el momento?

Arrancamos en Tandil, desde allí, tenemos fechas en 25 de Mayo, Pergamino, Bahía Blanca, La Rioja y varias localidades que se fueron sumando; luego retornaremos a Córdoba a seguir preparando la temporada de verano. Me hace muy feliz que Tandil, mi ciudad, sea el punto de inicio así que los esperamos para que se diviertan junto con nosotros.


La obra

“Inputas” combina humor y transformismo y, ya consagrada en Córdoba, comienza su gira nacional.

Se trata de una comedia integrada por sketches grotescos y absurdos que tiene como protagonistas a tres personajes transformistas: Pochita Morfoni (Manuel Santos Cocina), Anchorena Juncos (Carolina Gallardo) y Lulú Chatté (Javier Díaz Rey); en la función local, actuará como invitado el actor Nicolás Mazza.

 La historia transcurre en una salida de señoras de alta alcurnia que desean llegar al Teatro Colón a ver un ballet pero accidentalmente desvían su camino y terminan en el escenario del Teatro del Fuerte, razón por la cual se ven obligadas a improvisar un espectáculo para no hacer el ridículo ante los espectadores y espectadoras. 

Es sabido que Córdoba tiene su propio sello en el humor, uno de los favoritos a nivel nacional. “Inputas” reúne lo mejor de ese estilo con la fusión del arte transformista, habilitando códigos escénicos de la comunidad diversa. 

La obra no está recomendada para niños y niñas y las localidades limitadas se encuentran en venta en la boletería del Teatro; también pueden reservarse a través del Instagram @manuelsantosok o en la cuenta de Facebook Manuel Santos Cocina.

 

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