Viernes 17 de Sept de 2021 | 20:6 |


 

Claves para una ciudadanía digital responsable

“Riesgos y violencias en entornos digitales. El impacto de las tecnologías en la infancia y adolescencia” es el nombre de la charla que tendrá lugar este miércoles, a las 19, por el canal de YouTube Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Azul y que contará como disertantes con la docente y psicopedagoga (Diplomada en Educar en la Cultura Digital) Mariana Savid Saravia, y el fiscal Lucas Moyano.

La actividad es organizada por el Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Azul y la Defensoría del Pueblo de Tandil. “Es importante trabajar en el uso de la tecnología en entornos virtuales, en los casos de niños, niñas y adolescentes, especialmente, en el contexto de pandemia. En el rol de promoción de derechos humanos nos parece necesario generar espacios de difusión y debate, capacitando a los padres para prevenir y proteger ante riesgos y formas de violencia como el grooming, entre otros”, sostiene Paula Lafourcade, titular de la Defensoría del Pueblo quien, junto con Gastón Argeri –presidente del Colegio de Abogados Departamental- serán los moderadores del panel.

La charla abordará aspectos claves vinculados a los principales riesgos que presentan los entornos digitales en la infancia y la adolescencia y al rol vital de la familia en la construcción de una ciudadanía digital implicada y responsable.

Mariana Savid Saravia adelantó algunas cuestiones que serán puestas a debate durante la propuesta que será abierta a la comunidad.


¿Cuáles son los principales riesgos a los que se exponen los niños, niñas y adolescentes en el entorno digital?

En principio, hay que diferenciar entre infancia y adolescencia. Yo no recomiendo dar pantallas a los niños durante la infancia porque necesitan constituirse como sujetos a través de los 5 sentidos –ser mirados, escuchados, que haya una conexión física, a través del juego- para lograr una base que sirva de andamiaje para luego poder desplegarse y relacionarse interpersonalmente tanto en el mundo real como en el virtual. Las pantallas actúan como objetos calmantes, lo cual obtura la posibilidad de autorregulación emocional y de generar buenos mecanismos de autocontrol.

En el caso de la adolescencia, vamos a analizarlo del siguiente modo: dar un celular (que cada vez sucede a edad más temprana) es como regalar un auto, se entrega con algunas pautas. Con el celular, le están entregando acceso al mundo, con todo lo que eso implica: millones de personas, de cosas maravillosas que nos facilitan la vida pero también millones de riesgos y violencias que suceden en las redes. Por sólo mencionar algunas de ellas, ciberbullying, grooming, sharent, discursos de odio, escraches en redes sociales, viralización de fotos íntimas, Síndrome de Fomo, Tecnoadicción, acceso a pornografía (durante la infancia esto se vive como un abuso sexual); vamping, etc, son algunas de las violencias que atraviesan los nativos digitales en el mundo virtual y casi no hay registro por parte de los adultos, porque es raro que niños y adolescentes recurran a los progenitores para advertir sobre ello. Por eso propongo un acuerdo de convivencia de pantallas en las cuales existan pautas de acuerdo con los valores y los códigos de cada familia.

Los riesgos y las formas de violencia en el mundo virtual son miles y muchas de ellas se han normalizado al punto que ni siquiera se consideran como tal. El uso excesivo de las redes impacta directamente en la autoestima de los adolescentes: cada “me gusta” equivale a un shock de dopamina, un shock altamente adictivo. Por esa razón, es importante detectar y apelar a las fortalezas de los adolescentes, sobre todo los padres y adultos que forman parte de su universo afectivo.

¿Cómo se construye la identidad de niños y adolescentes, en un mundo global e interconectado, atravesado por la digitalización de muchas de sus prácticas educativas y de socialización?

La identidad se construye a lo largo de toda la vida, pero la adolescencia es un momento clave de paso a la adultez, durante la infancia los referentes son los padres y todo lo que ellos les enseñan es lo que toman. En la adolescencia, necesitan desarmar todo lo que les han enseñado sus padres, porque necesitan alejarse y diferenciarse de ellos, por lo cual empiezan a cuestionar todo lo que les han dado.

Existen distintas perspectivas respecto a la construcción de la identidad mediada por la tecnología. Entre las positivas, las redes sociales han brindado a los adolescentes la posibilidad de formar nuevos grupos, de sentirse aceptados, habitar otros espacios, dar su opinión desde instancias distintas de participación social y nuevas, con grandes potenciales para facilitar la vida, a través del intercambio de conocimiento y experiencias. Pero si lo analizamos desde una perspectiva negativa, podemos detectar una bidimensionalidad del sujeto en la era digital, donde se construye como un producto de sí mismo, creando un perfil en redes con el control sobre los rasgos que lo definen. Por ejemplo, a través de los filtros se ensayan gestos, se modelan cuerpos y miradas, se reclama un lugar y reconocimiento que es un muy importante para los adolescentes de hoy. En muchos casos, esto supone una máscara respecto de la intimidad o la realidad y un recorte de lo que quieren mostrar en las redes sociales que muchas veces no tiene que ver con la realidad.

Podemos apelar, en cambio, a una perspectiva neutra, con la cual yo me identifico más, la cual considera a un perfil en redes con la creación de un ser nuevo durante la adolescencia, quienes no sólo se presentan como son, sino también, como quieren ser por eso le prestan tanta atención a la creación y edición de las imágenes que publican. Quieren representar la identidad que desean proyectar y esto tiene repercusiones en su socialización real y virtual en el caso de esta generación de nativos digitales: la virtualidad es parte de su realidad.

Pandemia y entornos digitales

¿Qué nuevos desafíos impusieron las restricciones sanitarias?

Creo que quedó visible y se exacerbó la brecha de desigualdad en cuanto al acceso a Internet. Por un lado, en cuanto a la disponibilidad de dispositivos: hay familias que no tienen conectividad. Y existe otra brecha, que es de la que hablaré en la charla, la brecha digital entre generaciones, que creo que es el origen de una gran cantidad de problemas de las familias actuales y distancia a progenitores de hijos. Los adultos necesitamos empezar a formarnos e implicarnos para tratar de comprender el funcionamiento de internet, las lógicas de las redes sociales y como habitan estos nuevos espacios digitales los Adolescentes, a qué riesgos y formas de violencias están expuestos para poder acompañar y poner en la mesa familiar ciertos temas, tener conversaciones sobre diferentes temas urgentes y necesarios para que, a la hora de sufrir algunas de esas violencias niños, niñas y adolescentes se sientan en condiciones de recurrir a los padres.

La Pandemia aceleró de manera vertiginosa los avances que se venían dando en cuanto a Tecnología, y nos obligó a estar hiperconectados, en todas las edades, para estudiar, trabajar, etc., nos obligó a tener que poner a los niños y niñas frente a la pantalla para sus clases virtuales, lo cual dejará secuelas, sino tomamos cartas en el asunto y empezamos a hacernos responsables de acompañar, guiar, orientar y educar para un uso adecuado por edades.

Creo que uno de los desafíos de Educar en la Cultura Digital, es equilibrar la balanza de tiempos entre el mundo de lo virtual y el mundo real, empezar a revisar qué tan absortos estamos los adultos con las pantallas, porque somos quienes primero debemos mirarnos y pensarnos para ser coherentes y poder ser modelos de ejemplo. Nunca es tarde y debemos empezar por nosotros: sustituir tiempos de pantallas por tiempo de calidad real de paseos, charlas, juegos con el niño y adolescentes. Empezar a mirarse a los ojos, escucharse y a trabajar la inteligencia emocional porque ya se están viendo los efectos negativos que deja la pandemia en esas etapas de la vida.

¿Les va a dejar secuelas emocionales la pandemia? Seguramente, esto que aún no ha terminado, se vivió como una guerra, sobre todo lo que pasó en cada familia: los miedos, las incertidumbres, la falta de trabajo en las casas, la muerte de algún familiar y las noticias sobre muertes… todo ello deja una mochila emocional.

En los niños y niñas, habría que trabajar en espacios interdisciplinarios a través del juego y en los adolescentes con espacios de charlas y diversas dinámicas grupales. En este contexto, la escuela debe tomar un rol fundamental en los entornos digitales, educando para un uso adecuado y responsable.

Necesitamos una ciudadanía digital responsable y competente que pueda hacerse preguntas ¿Qué uso le damos a la tecnología en nuestro vivir diario? ¿Qué impacto tiene la presencia del mundo virtual y las redes en la comunicación íntima de la vida cotidiana entre padres e hijos? ¿Qué recortes en la comunicación suceden cuando enviamos whatsapp o mensaje de voz entre miembros de una familia? Cuándo nos comunicamos a través de un dispositivo, ¿dialogamos o conversamos? ¿Podemos distinguir evolución tecnológica distinto a evolución en los vínculos humanos o la evolución en el conocimiento de los hijos? ¿Qué sucede con la inmediatez en la que nos instala el uso de dispositivos móviles respecto a los ralentizados tiempos de crianza? ¿A qué nivel de conocimiento accedemos y a cuál creemos acceder? ¿Conocen las familias qué pueden aportarles a sus hijos para lograr un correcto uso de la tecnología y las comunicaciones? ¿Entregamos dócilmente, parte de la educación de nuestros hijos y acceso a un mundo digital sin una previa reflexión? Estas preguntas guiaran la charla, donde los invito a preguntarse, pensarse, reflexionar, y poder modificar o adquirir herramientas para introducir a sus hijos a una edad conveniente y de la manera adecuada.

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