Martes 24 de Mayo de 2022 | 13:16 |


 

Carta de lectores: El Dique de Tandil, obras maestra de la ingeniería hidráulica

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Eduardo "Tony" Ferrer, Concejal mandato cumplido y Licenciado en Gestión Cultural hace una breve reseña histórica de la construcción del Dique del Fuerte y expone su punto de vista acerca del valor patrimonial que este tiene para los tandilenses.

Debo confesar que pensé una y mil veces cómo organizar esta nota para el lector y finalmente me di cuenta que podía comenzar expresando que el patrimonio de un pueblo es la raíz sobre la cual se construye su memoria y se forja la identidad o las identidades. Por eso, su conocimiento, preservación y difusión no es un lujo, sino una auténtica necesidad.

El historiador Jacques Le Goff decía que: “la memoria colectiva de los pueblos no es espontánea, necesita de lugares donde encarnarse, de espacios donde representarse y permanecer”; necesita, en una palabra, de restos materiales” y también de lo inmaterial y natural.

En este contexto, Tandil, ciudad intermedia de la Provincia de Buenos Aires ha sufrido en las últimas décadas algunos desajustes en su planificación territorial, producto de grandes negocios inmobiliarios e intervenciones en el patrimonio natural, como así también descuidos y abandono del patrimonio material- entre otras cosas- que modificaron la fisonomía del territorio.


Recién, en los últimos años producto del reclamo de las organizaciones, de legisladores y de la sociedad en su conjunto, se ha tomado conciencia de que la preservación del patrimonio es sin duda, la mejor garantía para la reconstrucción de la historia de los tandilenses.

El Dique del Fuerte, comenzó su construcción en 1956 y fue inaugurado el 19 de enero de 1962, con la presencia del Presidente de la Nación Dr. Arturo Frondizi, el Gobernador Oscar Alende, quienes fueron recibidos por el Intendente Mario Elissondo. Esta construcción de ingeniería hidráulica que pertenece al patrimonio material de la ciudad, junto al espejo de agua, constituye una de las obras públicas más importantes realizadas en Tandil.

Según el Diario el Eco, en la historia del proyecto del Dique figuran el Ingeniero Pedro Ernesto Picandet Bubost, su verdadero autor y quien llevó adelante el control técnico; el Capataz mayor de la obra en construcción fue Julián Palacios, junto al ingeniero civil hidráulico Carlos Palacios (h) -entre otros-

Por decreto provincial 3.914 el 9 de Octubre de 1996 el Dique pasó a llamarse ingeniero Pedro Picandet Bubost, aunque los tandilenses lo sigan llamando “Dique del Fuerte“.

Esta obra maestra que evitó muchas inundaciones sigue cumpliendo la función de regulador de las crecidas, reteniendo el agua en su lago y trasladando el caudal a los entubamientos.

 

El Debate sobre su intervención

Antes que nada quiero expresar algunas consideraciones personales: una cuestión son las intervenciones artísticas que recuperan los espacios residuales urbanos en la medida en que los dotan de identidad y los revitalizan y otra es intervenir un paisaje como el “Paseo del Lago”, que requiere plantear una estrategia para el conjunto del territorio, sin violentarlo, analizando la funcionalidad de cada intervención desde planteamientos ecológicos.

Las grandes infraestructuras como el Dique tienen que estar acompañadas de unidades paisajísticas amplias, donde los núcleos, sus entornos, las zonas de arboledas y los pastos, conformen entornos coherentes e integrados, tranquilos para la gente, con un determinante claro del paisaje y del patrimonio.

En este marco creo que deben debatirse dos asuntos: por un lado el Anexo 5 del Plan de Desarrollo Territorial de Tandil (Ordenanza Nro. 9865), que tenía entre sus bienes patrimoniales catalogados el Dique; posteriormente surge la protección del Paseo Lago del Fuerte y sus inclusiones, donde el Dique parece no estar en la lista (espero estar equivocado). Porque es cierto que la Ordenanza N° 11400 del 2009 autoriza al Departamento Ejecutivo, asesorado por la Comisión Permanente de Defensa del Patrimonio Cultural y Natural para una ampliación de la descripción de los bienes catalogados, pero no para una exclusión de los mismos, por lo que el Dique debiera seguir estando en el listado del (PDT) como Patrimonio de los Tandilenses.

El otro asunto es el reclamo realizado por vecinos, artistas y profesionales de Tandil, que con variados argumentos quieren impedir la intervención con un mural en el Dique, explicando la sustentabilidad en el tiempo y el mantenimiento de la obra; pero quizás la razón de más peso es el Decreto 5839/89 que en su artículo 1 dispone que: “Los funcionarios públicos a quienes corresponda la decisión acerca del destino de los inmuebles de propiedad del Estado Provincial, (…), de una antigüedad de más de cincuenta (50) años, (…), no podrán autorizar modificación o intervención alguna de dichos inmuebles, ni su enajenación, sin la consulta previa a la Dirección de Museos, Monumentos y Sitios Históricos, dependiente de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires”. “El murallón del lago fue inaugurado en el año 1962, es decir hace más de 50 años. Es por ello que consideramos que constituye a las claras un patrimonio con valor histórico, artístico y arquitectónico” que está contenido y protegido en dicha normativa.

Pero más allá de las normativas –que deben cumplirse- adhiero en su totalidad a la opinión vertida por la arquitecta Carolina Shedden en redes: “esta pieza lejos de ser un muro que necesita maquillaje, es una tremenda obra de ingeniería hecha con un material único y gracias a su tecnología que se llega a la simplicidad y pureza de su forma. Ese material es el hormigón armado Eso ES el murallón, hormigón. No le pidamos más, no es necesario...Por favor no nos distraigamos con proyectos de colores que sólo van a interrumpir el paisaje y arruinar nuestro patrimonio. Muchísimo más urgente y necesario es restaurarlo y ponerlo en valor.

Ahora bien, la preservación del patrimonio implica acciones educativas, de sensibilización y participación comunitaria, que garanticen el desarrollo con pleno respeto a las costumbres y tradiciones locales. Hago hincapié en estas consideraciones porque pienso que no debe subestimarse el compromiso de la comunidad en el reclamo por el cuidado y puesta en valor del “Dique del Fuerte”. El Estado debe encontrar los mecanismos que garanticen la participación colectiva en la toma de decisiones y para que ello suceda, no hay que tomar decisiones unilaterales, ni manipular la cultura. EL PATRIMONIO ES DE TODOS LOS TANDILENSES.

Finalmente, hace unos años atrás reclamé desde el Concejo Deliberante que no se cubrieran los adoquines de algunas calles de Tandil, porque representaban la técnica de los picapedreros que dejaron en nuestra ciudad obras públicas inigualables. Pedí que al menos colocaran un hito que hiciera referencia a esas obras, dejando una pequeña franja de al menos un adoquín para enseñarles a las futuras generaciones como habían sido esas arterias un tiempo atrás. No lo logré. Sin embargo sigo trabajando por esta ciudad para que preserve su patrimonio y consolide su identidad o identidades.

Como señalara Endere: Recuperar el patrimonio cultural de nuestra ciudad, nos ayudará a conectarnos con nuestro pasado en sentido amplio, un pasado que va más allá de nuestros abuelos, de la memoria familiar; un pasado que nos une a nuestra tierra, a todo lo que en ella ha acontecido hasta tiempos recientes y que contribuirá a la postre a definir más claramente quiénes somos y que deseamos ser.

 

Eduardo Tony Ferrer

Lic. en Gestión Cultural

Concejal mandato cumplido

 

Fuentes

-SCHWEITZER, M., PETROCELLI, S. y SCARDINO, M. (2018). Las localidades intermedias y los sistemas urbanos-regionales en Argentina. X Seminario Internacional de Investigación en urbanismo. Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba. Disponible en: http://hdl.handle.net/2117/133606

-Diario El eco de Tandil

-ENDERE, María Luz. Algunas reflexiones acerca del patrimonio, en Patrimonio Ciencia y Comunidad.

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