Lunes 25 de Oct de 2021 | 0:25 |


 

Las mujeres de la independencia

Desde hace unos años a esta parte se ha dado un revisionismo histórico que busca visibilizar y revalorizar a aquellas mujeres que formaron parte de nuestra independencia. Muchas silenciadas y otras tantas descritas de forma romántica sin reconocer su rol protagónico. Este 9 de Julio, es una oportunidad para conocer un poco más sobre ellas y pensar cómo construimos nuestra nación tan diversa y pluricultural.

Por Aimé Vera

Pensar en el rol de las mujeres de la independencia a mí me remonta a los actos escolares de la infancia. Cuando se acercaba el 25 de Mayo o el 9 de Julio me generaba mucha intriga saber qué rol me tocaría representar. Pero poco conocía sobre aquellos personajes que nos ayudaban a imaginar cómo era la sociedad de la época.

Tengo imágenes como flashes. Caras pintadas con corchos quemados, damas antiguas con miriñaque, granaderos a caballo, siempre había un San Martín y aquellos o aquellas a quienes les tocaba ser parte del pueblo. Representaban a los oficios y vendedores populares. El aguatero, el sereno, la lavandera, la que vendía empanadas, el lechero, el que vendía velas y tantas imágenes más.



Los sentidos se construyen a partir de signos. Las imágenes son muy potentes a la hora de fijar ideas y los relatos configuran esos sentidos. ¿Qué imágenes aparecían en los manuales de enseñanza? ¿Qué representábamos en aquellos actos escolares? Yo conocía muy poco en ese momento sobre lo que significaba, por ejemplo, estar disfrazada de negra o de paisana.

Las otredades en el relato histórico

Dicen que para comprender la historia de un país no alcanza con conocer hechos, fechas y batallas. Sino también, es imperioso trazar paralelismos con el presente. Porque la historia se escribe todos los días y se vive en los lugares, hablando con las personas y saliendo de la provincia de Buenos Aires

Aunque algunos relatos se borren, mucho queda en canciones, en dichos, refranes y costumbres.

La población indígena y afrodescendiente de nuestro país fue diezmada. No solo borrada de la mayor parte del territorio, sino también de los relatos históricos.

Lo que se omite, dice bastante del sistema de creencias y los valores de una sociedad. Y las mujeres no participaron del relato histórico por mucho tiempo. En los debates por la independencia, intervenían solo hombres porque las mujeres no tenían los mismos derechos políticos. Sin embargo, nuestra independencia también fue construida por mujeres. Madres, esposas, cuidadoras, compañeras, espías, soldadas, coronelas y esclavas.



Algunas protagonistas


La forma en que fueron representadas en la gesta patriótica durante mucho tiempo fue como meras facilitadoras de espacios, por ejemplo en el caso de Mariquita Sánchez de Thompson, Guadalupe Cuenca o Ana Riglos. Damas patricias, comprometidas política y económicamente con la causa revolucionaria de mayo.

Otras, fueron descritas como asistentes en las grandes batallas del ejército. Una visión un tanto romantizada, por ejemplo, de las “heroínas de Ayohuma” que se encargaban de las tareas de cuidado y sostén de los hombres que peleaban en el frente.

Entre ellas, se encontraba María Remedios del Valle, una mujer afrodescendiente olvidada durante mucho tiempo, y que jugó un rol importantísimo en el ejército del norte. Fue nombrada Capitana por el General Manuel Belgrano y apodada "Madre de la Patria" por su arrojo y compromiso.

Recuerdo estudiar de memoria los nombres de aquellos hombres que conformaron los primeros gobiernos patrios. Pero muy pocas mujeres retenía en ese entonces. Juana Azurduy, fue quizás de las pocas que más resonaron en la historia. Muchísimas instituciones llevan su nombre y fue inmortalizada en la canción de Mercedes Sosa: “La flor del Alto Perú”.

Combatió contra los españoles, destacándose especialmente por su valentía y su capacidad de mando, hecho que le valió el nombramiento de teniente coronel, en 1816. Luego, se unió a la guerrilla de Martín Miguel de Güemes, en el norte y combatió en el Alto Perú (actual territorio de Bolivia). Defendió en 6 oportunidades las invasiones realistas. Años después, tras caer el último reducto realista del ex virreinato del Río de la Plata en el Alto Perú, el 1º de abril de 1825, Simón Bolívar la ascendió a coronel.

Manuela Pedraza “La Tucumanesa”,
fue otra heroína en batalla. Tuvo una participación activa en las invasiones inglesas durante la reconquista de Buenos Aires de 1806. Su participación fue considerada heroica durante la última batalla, por haber luchado cuerpo a cuerpo con un soldado inglés y posteriormente fue reconocida con el grado de Alférez.

Macacha Güemes, quizás una de las mujeres más importantes de las guerras de la independencia fue una especie de ministra de su hermano, el caudillo Martín Miguel de Güemes. Formó parte de la gesta independentista del norte. Cumplió tareas militares, organizativas, auxilió heridos en el campo de batalla y coordinó misiones de espionaje junto a otras mujeres que fueron fundamentales para terminar con el dominio realista. Participó activamente en la política de Salta y tomó el lugar de su hermano en el gobierno cuando éste tenía que ausentarse.

No podemos olvidarnos que en esa época, también había miles de mujeres anónimas indígenas y afrodescendientes quienes mantenían las economías domésticas a base de trabajo forzoso o esclavo. Son muchas las protagonistas, no alcanza con describir en unos pocos párrafos su aporte a la independencia de nuestro país. Pero aún así, hoy elijo tenerlas presente. 

Construir una nación diversa y pluricultural


El pasado miércoles 7 de Julio fuimos testigos de un nuevo símbolo a partir de un cuadro. Se colgó el primer retrato de una persona cuya identidad no es una masculinidad blanca y hegemónica en la Cámara de Diputados y Diputadas de nuestro país. Es el retrato de María Remedios del Valle. Sí, aquella mujer que luego de 166 años después de su muerte, también hizo posible que el Congreso Nacional sancionara la Ley 26.852 que instituye el 8 de noviembre como Día Nacional de los y las afroargentinos y afroargentinas y de la cultura afro.

Argentina es ancestral, indígena, mestiza, criolla, negra e inmigrante. Es la lucha y el genocidio que todavía sangra. Es esa mixtura construida por personas. Por hombres y mujeres. Tenemos la suerte de ser una nación pluricultural. Nuestro inmenso territorio está marcado por la biodiversidad natural y por la diversidad de culturas, aunque durante tanto tiempo se haya impuesto una idea de nación occidental, blanca y eurocentrista.

Aimé Painé, cantora mapuche-tehuelche que luchó toda su vida para que la cultura de su pueblo no desapareciera decía: “Saber quién es uno, es el principio de ser culto”.

Para construir una nación es imprescindible conocer quiénes somos y quienes fueron las y los que hicieron carne la historia.

Aimé Vera Comunicación

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