Martes 17 de Mayo de 2022 | 21:53 |


 

Estrella en bruto

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Hoy no es ni 23 de enero ni 8 de febrero, pero con motivo de la reedición de una de sus obras elijo hablar de él, quizás el mejor músico de la historia nacional: Luis Alberto “El Flaco” Spinetta

Por Maribel Lacco

No va a ser la primera vez que hable de él y menos que menos la última, así que al menos por hoy -que ya es de madrugada detrás de estas letras- quiero abstenerme de contar la parte histórica de su vida y su familia, incluso su carrera que es eterna, como él, como su música.

Luis entró a mi vida por mi nombre. Siempre me pareció superdivertido contar la historia de la elección de mi nombre, que en realidad era para mi hermana, pero como nació en octubre del turbulento 1983, le tocó ser una de las florencias más de esa camada, dejándome a mí la fortuna de llamarme Maribel.

Hace un año y algunos días, antes de irme de la maternidad donde nació mi hija, entró el médico a darme el alta diciendo: “Bueno, parece que acá a alguien le gusta Spinetta” y volví a sentir un poco de regocijo. Cuando elegimos el nombre de Ana, una de mis intenciones era justamente esa, que se sienta un poco canción. 



Vengo de una familia con mucha música, pero sin dudas el mayor melómano siempre fue mi papá. Sembró y cuidó en mí una semilla muy preciada musical. Un amor y un respeto muy grande hacia Luis Alberto. Siempre me contó muchas historias de cada uno de sus músicos, de cada formación y de cada suceso. Hizo suyas miles de anécdotas que me acercaron tanto al Flaco que yo realmente creo que es alguien de mi familia. Historias que siempre fueron ciertas.

Luego de muchos años, cuando de alguna manera solté la enciclopedia paternospinetteana para poder ir en búsqueda de mis propias versiones y conclusiones, descubrí que cada dato que mi papá me contaba era certero, entonces leía y aseveraba.

Hoy soy una feligresa de Spotify, su algoritmo me tiene encantada. Reproduce y me ofrece opciones muy acordes en sus playlists, entre ellas, la lista que me prepara cada viernes bajo el nombre “Radar de novedades”. Para mi sorpresa, mientras la reproducía, comenzó a sonar un tema de Estrelicia - MTV Unplugged, un disco que formó parte de esos hitos alucinantes de nuestros 90, donde MTV hacía shows en vivo, en contextos acústicos y de intimidad.

La sorpresa provenía de que este disco, hasta el momento, no se encontraba disponible en plataformas digitales. Yo recordaba una historia que me había contado mi papá al respecto sobre conflictos con las discográficas y Luis, y esta aparición en tv como una jugada rebelde. Incluso recuerdo el hincapié que hizo él en los detalles de su look.

Una vez más la historia coincidía. Desde Pescado Rabioso, Spinetta tuvo una postura crítica ante las grandes empresas que manejaban el negocio de la música. Postura que se agudizó entre 1995 y 1997, años en los cuales entró en conflicto abierto con las empresas discográficas, por la edición del álbum doble que Spinetta y los Socios del Desierto había grabado en 1995 y que recién pudo ser lanzado en 1997. El suceso adquirió un espacio en los medios donde El Flaco compartió una carta bastante espectacular. Si bien entre esas empresas se encontraba en MTV, ya para el 1997, accedió a participar adoptando para la tapa de su disco la figura de un marciano, ironía tan sutil como su obra toda.

Casi 24 años después, a mediados de junio pasado, se editó en versión vinilo, DOBLE, ya que tiene una duración de 62 minutos. Un lujo. El vinilo suma una versión de “Correr frente a ti” que no se encuentra en el CD original, que también supe regalarle en alguna oportunidad a mi padre para su día. Esta edición se vio acompañada de la publicación del material de este disco en distintas plataformas musicales; de ahí mi hallazgo.

La lista de temas es una maravilla, con gusto podría hacer una curaduría de cada pasaje. Algunos de ellos: Durazno sangrando, La montaña, Fuji, La miel en tu ventana, Laura va, Correr frente a ti, La sed verdadera, Barro tal vez y más.

Recorrer la obra de Spinetta es un viaje sideral. Es un área donde la objetividad se me escurre. Se pueden tocar muchos extremos, a la vez que sumergirse en la voz dulce de un músico sin precedentes. Su música erudita y su poesía sin igual se conjugan para hacer piezas exquisitas que no son la excepción en esta obra que de nuevo en presente tenemos a nuestro alcance.

En esa carta de enojo, al final, Luis reflexiona: "(…) Es cierto que nunca antes me esforcé tan directamente para hacer pública una declaración como esta; pero es mi obligación como padre la de advertir, a todos los pibes que hacen buena música, de las trampas que les esperan y alentar en ellos el valor que necesitarán para sortearlas. La polución y la contaminación de este planeta no es solo aquello que afecta a los ecosistemas, también es lo que late en los cerebros envenenados que restringen la creatividad, solo para ambicionar aún mayor poder. Así se destruye el campo donde florecerían las nuevas generaciones de músicos argentinos”.

Queda destacar entonces también el criterio paternal con el que ejercía el amor a la familia, a los colegas, a la vida, a la docencia, a los valores.

Quisiera ponerles en fade out alguna canción y musicalizar en silencio de letras el final de este texto, pero a falta de posibilidad y como nos vamos a volver a ver les dejo esta frase: Mañana es mejor.

Maribel Lacco

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