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Piden acompañamiento a familiares y pacientes internados en terapia intensiva de hospitales

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Marisol Muñoz, hija de dos personas que estuvieron cerca de dos meses internados en servicios de cuidados intensivos, envió una nota contando su experiencia y hace un pedido abierto y público.

La nota:

Tandil 29 de junio de 2021


Proyecto de acompañamiento a familiares y pacientes en unidad de terapia intensiva por Covid-19


La pandemia por la que estamos atravesando los últimos dos años nos ha afectado en muchos aspectos, y muchos de ellos han sido tratados y atendidos, pero cuando, por distintas razones, no se logra evitar que un paciente ingrese a la unidad de terapia intensiva por Covid-19, hay muchas otras cuestiones que no se han considerado y urge que sean tenidos en cuenta.

El primero de los puntos es la necesidad de un equipo de psicólogos, psiquiatras y de más profesionales que brinden un apoyo y seguimiento a los familiares, que concurren diariamente a recibir el informe médico.

Generalmente ese periodo es prolongado, llegando a ser de meses en algunos pacientes, y en otros a recibir la fatídica noticia que su ser querido falleció. Para lo cual el dialogo con un equipo especializado podría de ser vital importancia, siendo que muchos familiares se encuentran con la situación de no poder despedirse o no poder concurrir al nosocomio por encontrarse aislados en su domicilio; todas situaciones atípicas en un momento de tanto dolor.

El siguiente punto a considerar es la externación del paciente: ¿Cómo garantizar la vuelta a casa y optimizar su estadía, para que la recuperación sea óptima?
Mucho se ha analizado en cómo se vio afectada la economía con la situación de pandemia, cuarentena, fases, etc. y varios proyectos fueron ejecutados para mejorar esta situación, tanto a nivel familiar como empresarial, pero poco se ha hecho hincapié en con qué recursos cuenta el paciente que transita una larga estadía en terapia intensiva, porque si bien, generalmente permanecen inducidos al coma, las cuentas, impuestos y demás continúan corriendo.

En un principio los pacientes se caracterizaban por ser adultos mayores, lo que significa que un gran porcentaje contaba con una jubilación, lo que le permitiría “subsistir”. Con el avance de nuevas cepas y el incremento de los contagios, la terapia intensiva se vio concurrida por pacientes más jóvenes, muchos de los cuales no cuentan con un trabajo registrado que les permita costear los gastos normales de una vida y mucho menos los gastos de alguien que se encuentra en rehabilitación. Pero no solo ellos se ven afectados, también la vida de todo el grupo familiar se ve perturbada; tanto los hijos que cuidan de sus padres mayores, con severas secuelas de la estadía prolongada en uti, como el esposo o esposa que cuida de su compañero, viéndose limitada su capacidad de trabajar. Sin olvidar que en muchos casos surgirán muchos gastos extras propios de cualquier recuperación física. Para lo cual es necesario una evaluación de la situación de cada familia para que sean asistidos económicamente con un subsidio durante un plazo determinado para que no sea un problema del que tengan que preocuparse en lo inmediato.

El tercer punto a tener en cuenta durante la recuperación del paciente una vez en el domicilio es la necesidad de un equipo terapéutico: kinesiólogos, fonoaudiólogos,  terapistas ocupacionales y demás profesionales que sean requeridos, ya que no todos cuentan con una obra social para contar con un servicio de internación domiciliaria. La experiencia familiar nos ha permitido conocer en primera persona las dificultades por las que atraviesa un paciente covid-19 y post covid-19, por eso queremos trasmitir la inquietud y hacer nuestro aporte para allanar el camino de los que vendrán.

Siempre se habla del personal de salud como los que están al frente de batalla, pero nos olvidamos de los pacientes, ellos son quienes día a día durante su internación batallan cuerpo a cuerpo con un virus con una alta agresividad.

Ellos en su estadía ven cómo van “cayendo” compañeros y como otros vuelven a sus hogares “mutilados”, con la incertidumbre de no saber cuál será su suerte. Son ex combatientes del siglo XXI, que madres, padres, hijos, nietos vivieron la agonía de que ganen la batalla, anhelando volver a abrazarlos, besarlos y decirles esas palabras que les quedaron pendientes.

Batalla que se podrá ganar, pero no se olvidará, porque el dolor y el trauma seguirán vigentes. Miedos que volverán a visitarlos a diario.

Marisol Muñoz 
DNI 32800136
hija de Susana Carmen Mujica y de Jorge Alberto Muñoz, que cursaron una internación de 55 y 50 días respectivamente en UTI del H.M.R.S en el año en curso.

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