Lunes 14 de Junio de 2021 | 3:35 |


 

Rodrigo Podestá: la agilidad como bandera ante el cambio permanente

La pandemia ha dejado al descubierto como nunca los desafíos diarios de lidiar con la incertidumbre en el ámbito personal, laboral y educativo. Conversamos con Rodrigo Podestá, Lic. en Comunicación Social y facilitador de espacios de aprendizaje, sobre la agilidad como una herramienta imprescindible para transitar los escenarios cada vez más complejos que nos tocan vivir.

Por: Aimé Vera

Siempre supimos que lo único constante era el cambio, pero nunca fuimos tan conscientes como hasta ahora. Estamos viviendo en un contexto que nos impulsa a la transformación permanente. Ante esto, la agilidad nos brinda muchas herramientas para vivir, trabajar, aprender y enseñar en un mundo hipercambiante.

Se trata de una metodología de trabajo, que si bien surgió orientada al desarrollo de software, se ha extendido a todos los ámbitos y son cada vez más las personas que se forman, difunden y practican la agilidad.



Rodrigo Podestá
es comunicador social, facilitador de aprendizaje organizacional y coach en agilidad. También es autor del libro Home Office. Manual de trabajo en casa.

Hace 8 años hizo un cambio de vida junto a su familia y se mudó a Tandil. Luego, conoció a Ariel Ber, reconocido coach en agilidad de nuestro país, y a partir de allí comenzó un apasionante camino de difusión y práctica de esta metodología. Lo convocamos para conversar sobre todos los desafíos que nos impone la actualidad.

¿Qué es la agilidad?

Puede definirse como la capacidad de adaptarnos a los cambios en los escenarios complejos donde las variables cambian todo el tiempo.
Es muy difícil predecir lo que va a suceder. Antes se trabajaba con planes predictivos, planificaciones lineales y secuenciales. Si yo hacía A, iba a suceder B, porque las variables y el contexto no cambiaban. Entonces, se podía predecir que eso iba a suceder como lo habíamos planificado. Actualmente, estamos percibiendo que los contextos son cada vez más volátiles, las cosas cambian a todo nivel.

La agilidad busca promover la capacidad de adaptarse a los cambios todo el tiempo. Esta idea de reinventarnos, repensar lo que hacemos, tomar conciencia de ello y ver si funciona en cada momento, en cada contexto nuevo que vivimos. Y si no funciona, dejar de hacerlo, y ver qué estrategia nueva se nos ocurre. Por eso, la agilidad y la incertidumbre van de la mano.

¿Cómo se trabaja bajo el paradigma ágil?

Se promueve el trabajo en ciclos más cortos llamados “iteraciones”, donde podemos ir probando cosas y viendo qué sucede con los cambios que se dan en el contexto. Por eso, la agilidad se puede definir como inspección y adaptación
. Probar cosas, ver qué sucede con eso que vamos realizando y adaptarnos. Analizar constantemente, qué tenemos que hacer para mejorar, y para llegar a nuestros objetivos.

Ser ágil no es hacer las cosas rápido. Se trata de tomar conciencia, observar el contexto y ver qué es lo mejor que podemos hacer en ese momento de acuerdo a determinadas circunstancias.



¿Qué tipo de espacios facilitás como coach en agilidad?

Promuevo muchos espacios de diálogo y cocreación con docentes. Trabajo con una fundación que se llama “Sociedades Complejas” y junto a ellos generamos ciclos de charlas y talleres como “Espacio Abierto” y “Café pro-acción”. También, trabajo con empresas y otras instituciones. Actualmente estoy trabajando como coach en agilidad para el Grupo Telecom. Ayudamos a un equipo de desarrolladores a trabajar mejor entre ellos con una metodología ágil y con una fuerte orientación hacia las necesidades de los clientes, que también, por supuesto, cambian todo el tiempo.

¿Qué desafíos creés que tenemos hoy respecto al trabajo colaborativo?

Ante la incapacidad de planificar a largo plazo, y ante la gran incertidumbre en la que vivimos, la mejor estrategia es juntarnos como equipos y pensar juntos cómo deberíamos seguir ante un contexto tan incierto. La creatividad, las ideas que puedan surgir de un equipo y la capacidad de ponerlas a prueba para ensayar y para experimentar cosas nuevas todo el tiempo son fundamentales.

Home office: ¿Cuáles son las claves que compartís en tu libro para trabajar desde casa?

Una de las claves al trabajar con tanta incertidumbre es generar acuerdos. Si uno vive con otras personas, es necesario establecer acuerdos sobre cuáles son los espacios y tiempos de trabajo de cada uno. Nuestros hijos nos ven en casa y no entienden muchas veces que estamos trabajando. Esos grises tenemos que ponerlos en claro con todos los integrantes de la familia. También son importantes las estrategias para la gestión del tiempo. Por ejemplo, podemos usar la técnica de Pomodoro, que consiste en dividir el tiempo en bloques de trabajo y de descanso. Nos ayuda a poner foco y evitar el “multitasking”. No hay que hacer 20 cosas a la vez, porque sino, no terminamos ninguna. Concentrarnos en una tarea a la vez y hasta que no la terminamos no arrancar con otra. Otra herramienta es la matriz de: urgente/importante. Puede ser vital para arrancar el día. Listar las cosas que tenemos que hacer y priorizar las tareas. Por supuesto, también es clave nuestro ciclo de energía. Hay gente que tiene más energía y puede estar más concentrado a la mañana otros, a la tarde/noche. Eso nos ayuda a elegir en qué momento del día hacemos determinadas tareas.

¿Qué aportes se pueden hacer desde la agilidad hacia las organizaciones?

Hoy, las organizaciones dependen mucho de la colaboración entre las personas, de generar espacios de diálogo y conversación para llegar a acuerdos sobre cómo se deberían hacer mejor las cosas. Ya no sirven recetas o planes “envasados” de antemano. La planificación y la forma de hacer las cosas se va cocreando a medida que vamos haciendo. Aprender haciendo. Ese es un poco la clave de la agilidad. Estar abiertos al aprendizaje continuo.

La educación está cambiando, ¿cuáles son los desafíos?

La agilidad nos muestra que vamos aprendiendo a medida que vamos haciendo. Y eso, llevado a la educación, me parece fundamental. Las generaciones están cambiando mucho. La aceleración y la transformación digital nos obligan todo el tiempo a reinventarnos y cambiar. Nuestros hijos son nativos digitales. No sabemos qué carreras van a estudiar en el futuro. Seguramente sean carreras que todavía no existen y las formas de trabajo van a cambiar absolutamente dentro de 15 años. Entonces, tal vez hoy el foco esté puesto no tanto en los conocimientos duros y técnicos, sino más bien en las habilidades blandas: la comunicación, adaptación, colaboración y el trabajo en equipo.

La educación debería ir por ese lado. Debemos impulsar a las nuevas generaciones desde paradigmas que les permitan tener una mente capaz de adaptarse a los cambios.


Para conocer más sobre el trabajo de Rodrigo Podestá, podés encontrarlo en Instagram: @podesta.rodrigo o por mail a podesta.rodrigo@gmail.com

Aimé Vera Comunicación

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