Miércoles 8 de Dic de 2021 | 10:1 |


 

Semana Mundial del Parto Respetado: un momento de oro para el binomio madre-bebé

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Estos son, aquí están, los primeros 1000 días de existencia de un nuevo ser humano están llamados a ser la vedette de la medicina preventiva, de la pediatría social y de todos los más inteligentes esfuerzos de la salud pública.

Es en estos primeros 1000 días de su existencia (que involucran los nueve meses de gestación intrauterina y los siguientes 24 meses de vida o gestación extrauterina) donde se dan la mano la vulnerabilidad del nuevo habitante de este universo así como sus mayores potencialidades. Es aquí donde el nuevo niño va a estar en mayor riesgo así como va a presentar y desarrollar sus mejores capacidades.

No es un momento cualquiera. Es a la vez aterrador y excitante ver cómo esa célula única va creciendo cada día primero adentro y luego afuera, cómo pega sus primeros gritos al avanzar hacia el mundo de los humanos, como de ser un ser totalmente desvalido y dependiente aprende de las miradas a mirar, de los sonidos a hablar, de los movimientos a caminar, a sonreír, a jugar y a abrazar.

Es en este período donde muchas cosas pueden salir mal, pero casi siempre salen bien. Y salen bien porque naturalmente estamos preparados o nos vamos preparando para que así sea. Lo tenemos primero ahí, como amasándolo en el útero, brindándole alimentación y cobijo, dándole un refugio hasta que pueda respirar por sí mismo, alimentarse “por sí mismo”, reclamar por sí mismo.

Y, si bien hablamos del período, también vale la pena mencionar los momentos. Dentro de estos primeros 1000 días, el nacimiento no es uno más.

No es uno más para nadie, ni para la familia, ni para la sociedad, ni para nadie. Pero si hay dos involucrados en este hecho, que es de por sí un fenómeno, son la gestante que se convierte en madre y el bebé que se convierte en hijo o hija. A partir de este momento, todo cambia. Todos los sueños, las ansiedades, las expectativas que se estuvieron sembrando, se cosechan ahora con un llanto compartido sin casi darte cuenta de que las pequeñas decisiones que tomes en ese momento también irán sembrando la salud del binomio madre-hijo hacia el futuro.

Esto involucra la Semana del Parto Respetado, considerando que el respeto hacia la madre es respeto también al bebé. Se trata simplemente de considerar al ser humano que hay en la madre, la misma que vela por los intereses de su cría, de ponerle a su disposición todas las herramientas técnicas, tecnológicas y científicas para que ella decida sobre la situación del nacimiento en particular, acatando esta decisión y no causarle ofensa ni prejuicio. Considerar, respetar y acatar a la madre es considerar, respetar y acatar al binomio madre-niño, a lo vincular que se establece en ese momento único que es el nacimiento.

Acá, entonces, se conjuga mejor que nunca la frase de la sabiduría popular: “los de afuera son de palo”. Los de afuera acompañamos, no decidimos, brindamos información, pero respetamos. Los de afuera, los que no somos ni la mamá, ni el bebé, damos la mano (o chocamos el puño), contenemos, no siendo coercitivos, ni restrictivos, escuchamos  activamente, consolamos y siempre estamos a disposición. Porque este momento se constituye en algo único, algo que crea un plazo fijo de emociones y que, en una madre informada adecuadamente (esa es nuestra tarea), sentará las bases de muchas cosas más que de cuando se festeja un cumpleaños.

Pueden contactarme en @tomicanetpediatra.
Dr. Tomislav Canet
Médico Pediatra
MP 82.166 - MN 170.397


Créditos de foto: Four seasons midwifery

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