Sábado 17 de Abril de 2021 | 2:0 |

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Plantaron un árbol en Granja Los Pibes en homenaje a detenidos-desaparecidos

Walter Fernández y Mabel Vaccaroni plantaron un árbol en memoria de sus compañeros detenidos-desaparecidos durante el golpe cívico-militar iniciado en marzo de 1976. Lo hicieron en compañía de familiares de los mismos, y los pibes de la granja.

Fernández brindó unas palabras a los presentes, entre quienes se encontraban, además de los familiares, los concejales por el Frente de Todos Guadalupe Gárriz y Rogelio Iparraguirre, Darío Méndez Jefe Regional Bonaerense I de Anses y Federico Martínez titular de la UDA Tandil del mismo organismo.

Con palabras para cada uno de los cuatro homenajeados, Walter Fernández inició sus palabras recordando que Nené, la madre de Omar Marochi, comenzó a ir a Granja Los Pibes y les decía que continuaba buscando a su hijo. "Andaba con la foto en la cartera, buscándolo a Omar. Y venía acá y nos decía 'Si Omar estaría, estaría hoy acá trabajando con vos, te estaría dando una mano con los chicos, estaría en este proyecto'. Y así, todas las semanas llegaba en un remis a visitar este lugar".

"Un día le dije a Mabel de poner cuatro piedras con los cuatro nombres de los chicos (Omar Mariocchi, Gustavo Yotti, Andrea Calvo y Ricardo Cuesta). En la siguiente visita de Nené, pasamos por este lugar y ella lo vio y no dijo nada. A la próxima visita, Nené se bajó del remis con una flor y cuando pasamos por las piedras, a la pasada y como quien no quiere la cosa, le tiró la flor a Omar. No sé si le sirvió, pero creo que ella, en su interior, se dio cuenta del destino que podría haber seguido corriendo Omar. Igualmente, lo seguía buscando", señaló.


Fernández recordó a Gustavo Yotti como "Benjamín" ya que expuso que "después del 24 de marzo, todos nosotros pasamos a ser combatientes contra la dictadura militar. Y por eso es que muere Benjamín, muere Omar -y todavía no aparece-, muere Andrea y Felipe, que era Ricardo Cuesta. Y por eso es que algunos sobrevivimos, como en el caso mío y el del Gordo Saglul y otros tantos".

"A Gustavo me une una cuestión muy íntima. Gustavo viene de Ayacucho cuando nosotros estábamos formando la UES de la Escuela Normal nocturna. Y él viene perteneciendo al ERP de Ayacucho. Ahí empezamos a charlar con Gustavo y logramos incorporarlos a las filas de la UES", rememoró.

También recordó que, ya pasados los años, un día apareció la hermana de Gustavo, María del Carmen, para decirme que su hermano no podía estar “en un lugar donde se le rinde tributo a la muerte, como es un cementerio. Que tenía que estar acá en donde se le rinde culto a la vida. Y así fue como sus cenizas fueron esparcidos por este lugar".

Como la mujer no pudo viajar para estar presente en el acto, sí lo hizo Candela, una sobrina nieta de Gustavo.
Walter y Mabel, junto a las ya nombradas Anahí y Candela, plantaron un árbol en su memoria.

A continuación, Fernández afirmó que no tenía dudas de que "cada hoja, en cada rama, en cada flor que este cima cima (árbol) tenga, va a estar toda la sangre, la garra, los ideales, la memoria y la carga genética de ese proyecto de liberación nacional que fue el más puro que puede haber surcado por estas tierras".

También se descubrió una escultura que fue realizada por Silvia Cabezudo "es la médica morena, una imagen, y se la donó a Mabel. No teníamos un lugar donde ponerla, hoy a la mañana mientras preparábamos el lugar, se nos apareció la imagen, dijimos tiene que estar acá y ahí va a quedar".

Otro que tomó la palabra fue Iparraguirre (Rogelio) quien habló de la resignificación de la memoria, "de la historia, de nuestro pasado, para no perder la brújula de cara al futuro. Entendiendo que esa memoria no es siempre la misma, que el pasado no es un fósil, sino que es resignificado en la medida de que se construye futuro".

"La memoria en torno a esos años de terror que vivió la Argentina de los genocidas y torturadores que nos quitaron a las compañeras y compañeros que pelearon el mejor suelo posible, el sueño de la libertad, de la vida, del sueño de los peronistas, sin querer hacer un recorte”, subrayó.

“Son estos pibes y estas pibas que nos vuelven a dar la esperanza y la alegría. Pero no la esperanza boba asociada a sentarse inmóvil a esperar que algo ocurra, sino la esperanza depositada en la capacidad del hombre y la mujer para transformar las cosas que están mal, la injusticia. La esperanza puesta en el prójimo y en uno mismo", indicó.

"Y la alegría que produce ver al hombre y la mujer retomando los sueños, que otros antes que nosotros, como Omar, Gustavo, Ricardo, Andrea y nuestros 30 mil compañeros y compañeras detenidos-desaparecidos que supieron alumbrar", manifestó.

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