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Sábado 28 de Nov de 2020 | 8:13 |



Santo Padre

QUESOS $datos[

La compañía que hace acá unos de los mejores quesos que existen en todo el mundo

Por Florencia Lauga

Cada vez que pronuncio su nombre, algo en mi interior sonríe. Claro, porque no es fácil para una persona de treinta y tres años que lleva veinte sin ver a su papá no pensar en el enunciado Oscar Luis Lauga cuando escucha: “Santo Padre”. Sin embargo, en esos momentos la emoción que conocemos como tristeza no viene a golpear mi puerta; más bien todo lo contrario.

Para qué les voy a mentir. Me emociona mucho pensar que ellos/as han elegido este  nombre por eso. Digo, por el papá. Una vez, alguien del grupo, me parece que incluso me lo contó. Fue así. Lo sigue siendo. Lo eligieron por eso. Hay que tener mucha cancha para entender lo que significa un padre; ¿Vieron? Tanto como para amigarse con la idea real acerca de lo que una madre es, cuán constitutiva puede resultar –para siempre- dentro de toda esta experiencia. Por eso, cuando vuelvo mi mirada interior sobre quienes se presentan como responsables de la compañía que produce en Tandil los quesos de Santo Padre; digo claro, estas son personas que saben.

Hacer quesos valiosos no es una tarea sencilla. Especialmente, porque siempre hay que estar investigando; entonces el enunciado “En una de esas me pongo una fabriquita” cae estruendoso sobre el cemento cada vez que tiene la sutil pretensión de convertirse en una experiencia real & cotidiana de cualquiera que se levanta un día y dice Qué ganas de hacer algo diferente. Pausa. Para producir quesos (reitero) hay que saber mucho. Algo en este texto me conecta directamente con mis amigos de la tienda Formaje, en Madrid, España, al mando entre otros individuos de la contemporánea a quien escribe Clara Diez que debe ser sino una de las mujeres que + admiro en el planeta. Es que el asunto se repite: estamos siguiendo a personas que saben. Si les parece valioso, dénse una vuelta por su Instagram en cualquier momento que tengan libre. Les prometo que es un lugar divino del que no se vuelve. (@formaje_ )

Pero regresemos a Tandil. Porque ahora estamos en Tandil; ¿Cierto?

(Otro lugar divino del que no se vuelve.)

Decíamos que Santo Padre Orgánico se dedica a producir  & vender quesos. Cuánto mundo, ¿Verdad? Fíjense que la mayoría de ustedes sabe de crear quesos tanto como yo de tocar el violín. Nada. Por eso siempre encuentro interesante el hecho de que las tareas las lleve adelante alguien que conozca lo necesario acerca de ellas; al menos, para hacerlas bien. Me voy a poner filosófica –sepan, por favor, disculpar- atreviéndome a decir incluso que el mundo en el que queremos vivir en el fondo funciona así: es uno en el que cada ser humano que existe, se dedica especialmente a la tarea para la que está hecho.

Ah –entonces me responderán- pero qué sencilla fórmula arrojada al vacío con aire de aspiraciones inalcanzables.

Y sí –les devolveré-. E “inalcanzables” queridos lo discutimos.

O a lo peor –considero- la pretensión de ustedes en este momento sea que de pronto yo sostenga el deseo genuino de vivir en otro tipo de mundo, uno de personas desconectadas de sí mismas, digamos para mi espanto directo. Pero el problema no es ese –como siempre- sino que la mayoría de los seres humanos que habitamos el planeta Tierra a mes noviembre de un 2020 escurridizo como ningún otro no tenemos ni la menor idea de para qué estamos hechos. Claro. Para ver hay que mirar; dijo Emiliano Brancciari el día en que, inspirado, escribió ni más ni menos que la letra de Cero a la izquierda. Y nosotros no miramos.

Mientras tanto, los fans continuamos ansiosos esperando que quienes conforman Santo Padre inauguren su local propio en Tandil (perdonen otra vez; esta no es una información concreta que tengo, es solamente la expresión de un deseo profundo y quizás hasta me atrevería a decir…Cómo es que le llaman…¿Proyección? ¿Pre-Sentimiento? ¿Afán? No. Ilusión es. La palabra es ilusión.)

Así que en tanto las personas consumidoras & enamoradas de manera definitiva de los quesos como yo aguardamos ilusionadas la llegada de un local propio de Santo Padre a nuestra querida ciudad, tenemos la suerte de poder darnos el lujo de comprar & llevar sus productos a nuestras mesas gracias al trabajo –también- de tiendas como Syquet, El Bio Almacén, Una nueva tierra y Biótica.

Inteligentes, a su vez, las personas responsables de dichos establecimientos. Pienso que, si yo tuviera hoy uno propio bajo mi administración, estos quesos no me los pierdo ni loca. Gracias al cielo que son algunas, las tiendas. Y geniales. Ah. Y especialmente, que están a cargo de gente lúcida; porque cualquier dueño o dueña de un espacio donde el queso es un producto coherente de ser vendido se perdería un golazo de mitad de cancha si, de pronto, se le ocurriera olvidarse de Santo Padre.

Por allí alguien dirá: Uy, a esta chica le pagaron. Claro, en primer lugar justo comunicar es mi tarea pero en este caso puntual –qué rápido es el pensamiento a veces, ¿Eh? Puedo verles los juicios volando- la cosa llega desde otro lado. Vamos a llamarle por lo que es: Agradecimiento. Estoy así. Sumamente agradecida. Y les voy a contar por qué.

En febrero de este año, antes de que la bomba explote y saltemos despavoridos/as inward sin aviso, sin reparo y con alivio de tener casa, tuve la fortuna de recibir en la mía –me tardé un poco en redactar, ya lo sé, por tercera vez pido disculpas rogando que además hayan al menos considerado la frase mundialmente famosa que aunque suene como excusa les voy a arrojar acá: Todo tiene su tiempo bajo este cielo- unos…A ver…Debían ser…Al menos ocho quesos de Santo Padre. Un regalo muy sincero, que me llegó. Entonces, como resulta que con aquel presente me fue tan pero tan pero TAN bien –no soy fácil yo para los regalos, en serio, pueden preguntarle a mi mamá si hace falta-, y bueno; pues es que ahora simplemente estoy aquí, dando las gracias. Porque no me van a decir que todavía piensan que en esta experiencia de vida humana las cosas se pagan o se devuelven únicamente a través de un solo elemento. No. En serio. Por favor. No me digan eso en este rato porque de veras me van a dar muchas ganas de llorar y les juro estoy concentrada. Reamente se los pido. Lo que yo quiero ahora no es llorar. Lo que yo quiero es escribir.

Tonces me llegaron los quesos. Lo primero que hice –claro- fue mandar el respectivo mensaje de agradecimiento al ser humano responsable del envío. “Te pasaste” -me expresé-. Porque era cierto. Porque sin abrirlos ni haberlos comido nunca yo ya sabía que era mucho: quiero decir; que los quesos eran excelentes & una delicia, tanto como que yo me merecía y merezco lo + espectacular que hay en el mundo. Y créanme; saber eso es mucho. Después, saqué una foto y la puse en las stories de mi numerosa cuenta de Instagram, que si alguno desea mirar va a tener que buscar como @florencialauga y luego esperar pacientemente a que yo tome la decisión de dejarle entrar en ella  o no, vieron que en la vida ese es un asunto bastante serio. Digo, quién entra y quién no a nuestros mundos individuales. Acto seguido, me abrí uno de los quesos rápido, emocionada. O dos. O me parece que abrí tres. No me acuerdo. La cosa es que a partir de ahí mi concepto de los quesos cambió para siempre y medio que no pude nunca más volver a comprar uno en el supermercado.

Ay, sí. Es obvio que estoy exagerando. A lo que me refiero es a que Santo Padre Orgánico, según mi intelecto, mi corazón, mi paladar y mi experiencia, fabrica los mejores quesos de Tandil. Primero, porque lo tiene al padre. Que si no fuera por él (cuánto me gustaría ahora saber su nombre, si alguien pudiera hacerme el favor de contarme cómo se llama, o acaso se llamaba…) las demás personas ni existirían. Juju. (Acá va la carita de WhatsApp que sonríe con anteojos negros pero Word anda atrasado todavía).

Segundo, porque son orgánicos (¿Hace falta aclarar que si el enunciado anterior expresa “que lo tiene al padre” lo que estoy queriendo decir es que en Santo Padre Orgánico a la hora de cuidar animales hacer queso mirar el pasto comunicarse administrar etcétera el elemento más importante es el amor?), que hoy por hoy es un hito, un espectáculo, un laburo impresionante, una fortuna y un milagro, pero sobre todo, una decisión.

Y tercero, porque todos los días de sus vidas quienes forman el equipo de trabajo de esta empresa se están fijando cómo mejorar. Qué pueden cambiar. Cuál es la transformación siguiente. El nuevo paso. Qué les pasó a las vacas. Qué no les pasó. Cómo van a embellecer nuestra experiencia. Etcétera.

Desde mi humilde lugar, lo cierto es que aplaudo con fuerza a quienes comprenden que, en el universo, lo único constante es el cambio y aprenden a bailar con eso. De verdad. Por romántico que suene, en definitiva, lo que a mí me importa dejar en claro hoy acá es que el equipo de Santo Padre pone TODO cada vez que toma la decisión consciente de comenzar a producir UN queso. No sé. Quien lea ahora mientras se toma un mate allí verá si esto le parece importante o no le parece importante; yo en eso ya no puedo estar.  Me excede tanto como no es mi asunto. Sin embargo, para mí este artículo SÍ es fundamental. Porque estoy hablando de una familia. De unos quesos tandilenses increíbles. Que se venden por todos lados, ahá, pero que no se hacen en cualquiera. Y porque me parece que en nuestro camino, estar agradecido/a es muy hermoso cuando puede decirse. Entonces lo digo.

Que quede claro que con esto cierro; consumidores/as de artículos comunes de diarios tandilenses & regionales como este: cuando hablemos del grupo protagonista de las líneas que hoy les traje, no lo olviden, estaremos hablando siempre de seres humanos excepcionales; que se juntaron muchas veces, que se preguntaron hasta el cansancio qué querían hacer (y no qué tenían, ¡Qué querían!), que lo buscaron amablemente, que por supuesto lo encontraron –se sabe que cuando es amor no toma otra forma que la de hallazgo-, y que por eso la propia sabiduría de la vida, entonces sí, les llevó y les lleva ahora a tener entre sus manos, sin lugar a dudas, algunos de los mejores productos orgánicos que, estoy segura, hay en todo el  mundo.

Gracias, equipo. Vale el regalo & el esfuerzo. Con esas manos ustedes nos abrazan.

Y un pedido pequeñito de paso, ya que llegamos hasta acá y de pura exigente no+:

Hasta que no les aparezca concreta la necesidad siguiente en el campo de la vista,

Por favor jamás aflojen.

CONTACTO
www.santopadre.com.ar
@santopadreorganico

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