Martes 27 de Oct de 2020 | 23:34 |



Coronavirus: el desgarrador relato de un familiar de una víctima fatal

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Natalia es familiar de la mujer de 69 años cuya muerte fie informada en el parte sanitario del pasado domingo 4 de octubre.

La carta.

Después de mucho dudar decidí escribir, con la intención de que puedan tomar consciencia de que este virus no es un juego. Voy a contar la historia del otro lado, desde lo que se vive como familia cuando un ser querido enferma.

Al principio son sensaciones encontradas porque saber que es una posibilidad que de positivo pero confías porque aún no hay síntomas. Con el correr de las horas aparecen las primeras lineal de fiebre y la saturación está al limite, la esperanza de que pase a una habitación común y el hisopado de negativo se empiezan a esfumar.


Nos mantenemos en contacto a través del celular, nos escribimos seguido para darle ánimo. 72 horas más tarde llega la confirmación del positivo, y el mundo parece detenerse por un momento. Nos invade la angustia y el miedo. Sí, miedo, mucho miedo.

Salimos del shock y nos disponemos a seguir. Llamamos al Centro de Monitoreo, y nos aislamos. Ahora buscamos la manera de decirle a nuestro ser querido, el resultado del test y que eso no lo afecte demasiado.
La noticia cae como balde de agua fría y por unas horas se abstrae del mundo. Pero decide confiar y se saca las dudas con los médicos. Tener Covid no es sinónimo de muerte como nos han dicho. Hay que estar fuerte y dar batalla.

Su actitud cambia, y comienza a contestar mensajes y llamadas, con mis hermanas decidimos mandarle mensajes de amor de a poquito se empieza a sentir mejor.

Le administran plasma y responde bien. Aunque ya lleva más de 6 días de fiebre. De a poco se va sintiendo mejor. Hablo dos veces al día con las enfermeras y me van contando cómo la ven, está comiendo poco, tiene días que charla mas y otros no.

Ya van 12 días de interacción. Hoy no contestó los mensajes, nos preocupamos. Nos cuenta la enfermera que la pasaron al área de cardiología y no tenia buena señal. Se termina nuestro aislamiento y podemos ir a verla a través de un vidrio para darle ánimos y fuerza. Se siente cansada, pero responde a los besos que le tiro y se acomoda para seguir descansando.

El médico nos da el parte y es optimista, si bien paso un momento difícil, la parte respiratoria parece estar controlada. Se está alimentando muy muy poco pero vamos a seguir insistiendo. La van a ayudar con suplementos porque esta muy débil.

Tardecita de lunes 21 de septiembre, la cánula le ha lastimado el labio y la están curando. El medico nos explica cómo están trabajando y còmo viene ella.

Cuando las enfermeras terminen con su trabajo la podremos ver. Pero alga pasa y el reloj sigue corriendo, nos piden que volvamos mañana porque hay muchos médicos trabajando. Le dejamos un beso grande y partimos.

Alas 23 hs suena el teléfono y el doctor me da casi la peor noticia, porque tuvieron que intubarla. Nosotros conocíamos todos los riesgos que eso implicaba porque sabíamos de su estado. A partir de ahí el corazón se te hace añicos y nos aferramos mas que nunca a la fe y a un milagro.

Los días van pasando, y los pulmones, a pesar de estar con respirador, no responden.

Comienza la falla de algunos órganos y cada vez se complica más. Hasta que el mediodía del domingo su corazón dice basta.

Como familia te sentís morir, porque no pudiste abrazarla, darle un beso, decirle montón de cosas que te quedaron adentro. Ni siquiera podes decir en darle cristiana sepultura porque existe un maldito protocolo también. Escribo esto para que tomen conciencia de lo que es esta enfermedad de mierda. Yo he visto mejor que nadie como médicos, enfermeras/os y mucamos dejan todo y se arriesgan.

El trabajo diario que hacen, la calidad humana, la empatía, el compromiso con lo que aman, porque arriesgan su vida. Porque ponen lo mejor aún no teniéndolo. Mi gratitud hacia todos ellos!.

A ustedes les digo; guárdense el egoísmo por un rato y salgan solo para lo que necesitan, usen tapabocas y respeten las medidas. Porque si nosotros nos cuidamos, estaremos protegiendo a nuestros héroes silenciosos, esos de los que nadie habla pero están firmes al pie del cañón y son quienes se convierten en familia de nuestro ser amado. Cuidémoslo, porque si ellos caen estamos perdidos.

Natalia.

Foto ilustrativa

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