Martes 27 de Oct de 2020 | 23:22 |



Un siglo de radio: Teresita Zumpano y su romance de toda la vida con la caja mágica

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Teresita y la radio. La radio y Teresita. ¿Cuándo habrá nacido este romance de barrio? ¿Habrá sido una noche de verano la elegida por la caja mágica para hacer uso de su encanto? La escena podría ser esta: Mamá planchando en la cocina; papá siguiendo a su Racing por el éter y la niña viendo con los ojos cerrados ese mundo maravilloso de manos obreras, fantasía y pasión.

Quién sabe. Tal vez Cupido haya presentado a los novios recién el primer día de 1970, cuando la Radio Madre empezó a poblar los hogares tandilenses con sus voces, canciones y silencios.

Lo único que sabemos es que Teresita Zumpano viene del Barrio de La Estación, donde vivió una infancia feliz, cuidada por su madre planchadora, su padre empleado de Obras Sanitarias y cautivada por el cine, los libros, la música y esos enanitos gigantes que desde una Noblex Carina o una Spica anunciaban desde los discursos de su querido Juan Domingo Perón hasta el estado del tiempo y la actuaciones de De Angelis en el Glostora Tango Club.

Lo demás es pura imaginación, algo muy apetecido por al lector de este artículo y fiel oyente, claro.


Pero como el periodismo además de entretener y hacer pensar cuenta hechos y cita fuentes, este cronista por fin presenta formalmente a su entrevistada y comienza su nota. Estimado público, con ustedes la mujer que durante cuatro décadas honró la profesión del micrófono y la imaginación.

Querida maga, cuéntenos qué escuchaba cuando era una niña.

Escuchaba de todo: con mi viejo, fútbol y automovilismo. De él heredé mí fanatismo por La Academia. Escuchaba Levántese contento con Carlitos Gines. Qué risa. El sonido del despertador me taladraba los oídos. Al mediodía al Soldado Gómez Tito, cordobés y conscripto. Al mediodía las novelas de Héctor Bates. Por las tardes y noches mami y mis hermanas no se perdían las radionovelas, con, entre otros, Hilda Bernard y Eduardo Rudy, locutor que también supo relatar para el cine en Sucesos Argentinos. Me acuerdo de Teatro Palmolive con los relatos de Julio Cesar Barton. Recuerdo un radioteatro que auspiciaba Jabón Lux. Creo que la publicidad del jabón en la voz de Isabel Marconi que decía “9 de cada 10 estrellas usan Jabón Lux” me marcó la profesión. Por la tarde seguía a Tarzán  con Oscar Rovito. A la noche a Los Pérez García; Qué pareja; La revista Dislocada y El Glostora Tango Club. Tengo presente en mí memoria también a la Cabalgata Deportiva Gillete por Radio Carbe de Montevideo; el Baile Sanidor y Radio El SODRE, que emitía música clásica. Cómo olvidar el Fontana Show con Cacho Fontana y sus locutoras Rina Morán y María Esther Vignola; Rapidísimo con Larrea;  La vida y el canto con el maestro Carrizo; los programas de Alberto Badía; Julio Lagos y a Betty Elizalde, la voz de la FM con el programa Las lunas 9 lunas de Crandall.

 

Si decimos Radio Tandil, ¿qué recuerdos le trae?

No creo en las casualidades. Fue por causalidad. Tuvo que ser así. Pasé por la radio vi un cartel que decía que solicitaban locutores o personas de ambos sexos con estudio secundario completo y conocimientos de idioma. Subí, rendí la prueba, dejé el teléfono de la cooperativa (eran tiempos en los que no todos teníamos) y a los dos o tres días llamaron. Así comencé y me mantuve durante 40 años en Radio Tandil. Pasando por distintos exámenes en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica, ISER, obtuve el carnet de Locutor Nacional 2915. Participé de los programas más sobresalientes de la emisora, durante la  mañana y la noche. Fui la voz  femenina de la primera FM de Tandil, fui reconocida por la gente y con los premios que me obligaron a seguir superándome en esta hermosa y digna profesión, que como dice un destacado periodista es la de “los obreros de la palabra".

 

¿Cómo ve su profesión en la actualidad?

Veo bastardeada mi profesión en el presente, con una mediocridad total. Quienes luchamos desde siempre, que bregamos por la coherencia y el sentido común, nos sentimos desprotegidos por esta avalancha  de "actuantes de locutores" que de manera chabacana, sin la menor idea de lectura, de interpretar un texto, se mandan (como dicen ellos) a lo que salga, lamentablemente, sin formación profesional mínima. ¡Olvidémonos de un lenguaje adecuado! No hablemos de dicción, que es la pronunciación correcta del lenguaje… No encontramos ni siquiera una pronunciación más o menos pasable. Todos son opinólogos. Se dice cualquier cosa cuando se improvisa y no hay un respaldo adecuado de la formación profesional. Es una pena. Lo siento mucho.

 

¿Y cómo ve el futuro de radio?

Ya estamos metidos en el mundo de la comunicación audiovisual. Se está asistiendo a un cambio producido por la multiplicación de plataformas donde se comunica por la diversidad en el tipo de productos comunicacionales y por orientación a distintas audiencias; por lo tanto el rol del locutor se ve entonces ampliado. Ahora, si no estás, no existís. En los tiempos que corren todo es perfecto, pero la radio tiene que tener vida y la vida se la da la voz del locutor.

 

Imagen

Caminata fue uno de exitosos ciclos de Radio Tandil que la tuvo como protagonista a Teresita Zumpano, que hoy sigue presente en la profesión a través de la docencia en la Universidad Barrial de la UNICEN. 

 

Sobre el autor de la nota

Esta nota fue realizada por Alejandro Latorre, Licenciado en Comunicación social que se desempeña en la Universidad Nacional del Centro desde 2005. Latorre, que además se desempeña en medios desde 1999, documentó en un libro y lo sigue haciendo en una radio bohemia las voces de los obreros de la palabra en el sudeste bonaerense para rendirles un homenaje este año, cuando se cumple un siglo de la primera transmisión radial de Los locos de la azotea, el grupo integrado por los pioneros Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica.

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