Jueves 29 de Oct de 2020 | 7:44 |



El Mérito

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"hay muchos posteos valorando el mérito, más de los que no a mi vista, con ejemplos personales y diversos testimonios de vida, propios, de los padres, de abuelos inmigrantes los cuales valorando lo que llaman el “mérito” lograron aspectos que valoran en la vida como mérito", dice en el inicio de su nota de opinión el profesional tandilense Carlos Lorenzo.

"También observó que hablan de una sociedad que nada tiene que ver en la argentina con la que es hoy. Muchos hablan de “mi hijo el doctor” o el “profesional” como el mérito. 
Todo esto viene por algunas palabras del presidente que dan por sentado que nos hallamos ante una sociedad muy instruida y formada. 
Y eso personalmente no me resulta cierto. No se pueden tampoco realizar alguna inducciones como si fuesen el general de la población. Se habla de personas que hicieron mérito para que se lo catapulte por eso, y por el otro los vagos y los que a pesar de su mérito tuvieron mala suerte. 
En mi caso, sin hacer relatos místicos, les voy a decir que fui el primero de mi familia de ser profesional y desde allí tengo solo uno más, un primo arquitecto. También fui Decano Organizador en la Universidad pública más joven del país a los 28 años siendo vicedecano a los 26. Todo ello en tiempo de democracia. Consideró que mis padres, después de abuelos inmigrantes, eran de una clase media muy ajustada. Me dieron la oportunidad de estudiar y darme ejemplos familiares de esa época en un sector social que los compartía. Los pobres eran muy pocos. Seguramente cuando nací en 1946, no eran más del 5%. Eso permaneció parecido durante algunos años mas. 
Ahora vamos a quedar, después de la pandemia con un 50% de pobres para remontar.
Ya hace mucho, que los hijos de personas con recursos de clase media acomodada, o que tienen riqueza, tienen una probabilidad de por lo menos 10 a 1 de obtener mejores recursos propios, además de la base familiar, que los de clase media baja, clase baja, pobres e indigentes. 
Eso sucede en principio porque no hay igualdad de oportunidades, las cuales parte de los padres, hermanos, parientes y amigos como ejemplo, y también como recursos. Es decir que en una sociedad del conocimiento no hay forma de que 5 o 6 de cada 10 pueda progresar para realmente poder saber y ser libre en un grado aceptable. 
Esto hace necesario que la educación sea distinta, que la salud se priorice, que la escuela estatal sea un ámbito para la igualdad social. Además se necesitan muchos recursos para hacer esto posible. No es una cuestión de mérito solamente. Se trata de un cambio cultural donde distintos tipos de méritos y de inteligencias se reconozcan y se logren desarrollar, además de los valores de una ciudadanía responsable. 
Por eso el presupuesto del estado tiene que partir de las partidas necesarias para la igualdad de oportunidades y de posibilidades. Por eso es gasto del estado tiene que ser importante y lograr las formas de que el sector empresario Pyme se desarrolle para dar trabajo. Pero la inversión inicial es muy importante.
Entonces los que más tiene en la argentina son los que más tienen que dar. Los impuestos tienen que ser más progresivos para lograr esto y se tienen que ir reduciendo los montos de las herencias. Esto lo dicen los economistas más preclaros, no solo para la argentina o países como en nuestro sino para el mundo capitalista. 
La codicia en nuestro país no tiene rango. No debería existir. Si la ganancia, si el capital invertido para crear riqueza y competir en los mercados nacionales y sobretodo internacionales. Pero esto exige el esfuerzo de todos. De los que más tienen y de los que menos tienen que cuando se les dan las oportunidades deben tener la obligación de hacer lo necesario para aprovecharlo. Los empresarios y otros tipos de organizaciones deben dar empleo a quienes lo necesitan con las selecciones adecuadas al puesto y al género con igual sueldo para igual funcion. 
Se puede desarrollar esto que esto diciendo mucho pero mucho más. Se pueden escribir libros y libros. Pero nunca bajo la visión conservadora y neoliberal. Si tal vez hay lugar para un liberalismo progresista. Pero esto último es un deseo personal. En democracia todos tienen derecho a manifestarse y ser gobierno. Pero hay una cultura nacional que debe cambiar. El análisis de esto no es del reduccionismo de mérito o no. En la medida que algunas y otras de estas cosas se realicen la discusión no tendrá sentido, y las historias de nuestros abuelos y bisabuelos serán tiernos y orgullosos relatos familiares de la historia del país".

Carlos Lorenzo


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