Viernes 18 de Sept de 2020 | 17:44 |



Carrillo espera para el final de la pandemia "un rebote vinculado al trabajo de la población que hoy está excluida"

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El titular del Centro de Referencia Tandil (CDR), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Nicolás Carrillo, expuso en diálogo con ABCHoy Radio (89.1 FM) que desde el estado se hace un esfuerzo en transformar planes y subsidios "en puestos de trabajo, en cooperativizarlos, en laboralizar esos programas".

Carrillo sostuvo que "la situación social es muy dura en general. Desde hace mucho Argentina se debe un gran debate sobre cómo resolver el tema del trabajo de una gran porción de la población".

Subrayó que la falta de trabajo genera “mucha deuda social en torno a la vivienda, a la alimentación, a la educación y a un montón de cuestiones" y que "la situación social se agudizó mucho en la época de Macri con la pérdida de empleo y con la caída de los ingresos reales".

El funcionario subrayó que la pandemia “ha destruido el PBI de casi todos los países del planeta, estamos como en una especie de huelga general mundial. La gente no va a trabajar, no se produce y eso genera muchos problemas. Entiendo que el Estado nacional está haciendo un gran esfuerzo, a través de diferentes instrumentos como el  IFE, el ATP o los créditos para monotributistas, para contener la situación social".


En ese sentido, afirmó que la situación social está "amesetada" y la describió como el símbolo que se usa para representar una raíz cuadrada: "hay un dibujo que hacen algunas economistas similar a la raíz cuadrada, como que hubo una caída, un leve ascenso y luego una amesetamiento de la situación social. Yo en Tandil lo puedo graficar con el tema de los comedores y merenderos en los que colaboro. Hace cuatro años era difícil que vaya la gente a comer a un comedor en Villa Italia o en otro barrios de la ciudad y hoy sí se da eso”.

"Me parece que tenemos que seguir extremando esfuerzo con una política fiscal expansiva que apunte a aumentar el consumo y los ingresos de la población para sostenerse. Hasta tanto esté la vacuna, no hay recetas mágicas para solventar esta situación", señaló.

El referente del Movimiento Evita también dijo esperar que "cuando esto termine apuntemos rápidamente a un rebote, pero no sólo basado en el consumo sino centralmente vinculado al trabajo de la población que hoy está excluida. No sólo a más planes sociales o a subsidios”.

Es decir, "reparar todas las desigualdades preexistentes, el mejoramiento habitacional, el barrial, la producción de alimentos".

A continuación, expuso que "es lo que hizo Estados Unidos para salir de la crisis del ‘30: generar mucho trabajo intensivo".

Carrillo manifestó que "hoy la situación es de contención social a través de variados instrumentos. Hay un sector importante de nuestra sociedad que ya venía sufriendo desde hace mucho y para la cual el primer mes fue muy duro por el parate de la actividad económica. Si había changas o empleos precarios, todo eso se fue perdiendo. Luego, el estado activó un montón de iniciativas que hoy implican una gran transferencia monetaria y de alimentos a ese sector, que está contenido pero claramente en una situación de vulnerabilidad mayor a la anterior".

Por otra parte, el sector que “ya se venía inventando su trabajo en diferentes oficios desde hace mucho (peluquería, plomeros, albañiles, etc.) son lo que más han sufrido este golpe porque no conocen esta red de ayuda social existente en el Estado, no están acostumbrados, o simplemente tienen una cultura del trabajo muy arraigada y les cuesta mucho solicitar ayuda económica o alimentos”.

Cuando se le preguntó si la decisión del gobierno comunal de salir del sistema de fases provincial podía repercutir en la llegada de ayuda desde el Estado nacional, remarcó que “los programas se desarrollan en todo el territorio y en las diferentes etapas sanitarias". Lo graficó mencionando que "Tandil tenía en el mes de enero mil programas sociales -lo que la gente llama comúnmente ‘planes sociales’ y nosotros hacemos un esfuerzo en transformarlos en puestos de trabajo, en cooperativizarlos, en laboralizar esos programas. Si me decías que Tandil, en abril o mayo, iba a tener 25 mil, no te lo creía. Y hoy es lo que se está pagando entre el IFE (17 mil personas) y el ATP (10 mil personas). Eso va a continuar y hasta lo propone la titular del FMI, Kristalina Giorguieva, que dice que la política fiscal tiene que seguir ampliándose para contener a todos los sectores de  la producción y el trabajo”.

El titular del CDR expuso que "hay una reactivación, pero es muy gradual y no es plena. Esta pandemia nos metió en un gran lío y creo que hoy el Estado todavía no está en condiciones de entrar en una sintonía fina de que si hay un sector que está empezando a tener trabajo entonces destinar los recursos hacia otro sector. Más allá de mi expectativa de pasar al trabajo y a la laborización de la política social, me parece que hasta que no hay una proximidad de vacuna y corregir la cuestión sanitaria, el Estado está apuntando más ‘al bulto’, a transferir ingresos para que la población pueda consumir, reactivar la actividad comercial y, por ende, la producción. Me parece que todavía estamos en esa etapa de sintonía gruesa. Incluso con eso, a la economía le está costando arrancar".

Por último, se le preguntó por su mirada respecto a la escisión de Tandil al sistema de fases. Carrillo reflexionó que "más allá de que hay un planteo de que la responsabilidad es individual, yo creo que el mayor responsable de día a día llevar conciencia, de extremar los cuidados, de estar cerca, es del Estado y de los diferentes programas para cuidar a la población. Era innecesario salir del sistema de fases y fue más político que práctico. Las cuestiones de sintonía fina de las fases se podían hablar con el gobierno, se podían abordar, trabajar, generar un diálogo. Y la forma que se tomó no fue la más correcta".

 

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