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Un siglo de radio: Bruno, un loco lindo

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La obra de uno de esos maestros a los que hay que conocer para saber cómo se tejió la historia de la radiofonía en Tandil y la región pide ser narrada en exclusividad en un libro. La vida de Jorge Bruno alcanzaría para varios guiones de cine, con escenas que irían desde la epopeya hasta el absurdo y que al más apático espectador podrían conmover.

Durante sus más de cuatro décadas de trabajo aprendió a ganarse el pan prescindiendo de patrones, a cautivar a cientos de oyentes amigos y a un puñado de enemigos a los que sigue combatiendo con el humor como bandera. La lista de adjetivos calificativos para describir a este personaje bañado de tandilidad sería extensa e inconclusa porque su capacidad para reinventarse exigiría permanentemente nuevos párrafos. Sin embargo, es su hija Georgina, otra soñadora, la que lo define como exige la radio: con claridad, precisión y brevedad: “Mi viejo es un loco lindo”, dice. Y en eso todos parecen estar de acuerdo.

Compartimos con los lectores su bello texto.   

Entre mis primeros recuerdos están los estudios de Radio Tandil. La escalera, esas puertas altas... y un olor característico que me ha llevado a la infancia cada vez que he visitado los estudios desde entonces. Mi viejo comenzó allí con su programa en el año 86, como un trabajo provisorio, conmigo recién nacida, sorteando los desafíos de esa nueva etapa... No sabía que ese laburo provisorio sería algo que lo iba a apasionar y que lo atraparía los treinta y tantos años que le siguieron.


Comenzó con un horario que no favorecía la escucha. Un pequeño espacio "isla" que le cedieron a la tardecita. La radio estaba fuera de aire, se encendía para su programa y luego nuevamente se apagaba.  Así y todo,  de a poco fue captando radioescuchas y ganando lugar en la emisora.

Ese crecimiento y el tratamiento de temas que no eran bien recibidos, hizo que al tiempo quedara fuera del aire de la radio madre. Por distintas circunstancias, que en varios casos tuvieron que ver con defender posturas e ideales, fue boyando por distintas radios hasta poner la propia (después de Radio Tandil y Galáctica, pasó por Serranía, FM Nueva y tuvo un fugaz paso por Colina,  hasta que llegó a tener FM Planeta, que estuvo ubicada en Av. Colón entre Marconi y Garibaldi). La premisa por la libertad de pensamiento estuvo siempre adelante y es algo por lo que debo agradecerle. Admiro que siempre haya hablado «sin pelos en la lengua». Claro que hay cosas en las que no estamos de acuerdo. Pero valoro por sobre esas diferencias, la firmeza con la que ha luchado por siempre defender sus ideales y abrirse a la escucha, defendiendo también con ello, la libertad de expresión.

No sé si haya sido esto, el carisma o  simplemente que es un buen tipo, pero con el paso de los años ha creado un vínculo con sus oyentes que sobresale por lo particular. Un vínculo que ha dado lugar a que los y las escuchas se relacionen también entre sí, se familiaricen por escucharse al aire, quieran verse las caras y organicen diferentes encuentros. Una verdadera comunidad radial.

Por todo esto, la radio, de una u otra manera, siempre ha estado conmigo. Formando incluso parte de los primeros juegos y las primeras lecturas. De pequeñxs, con mi hermano producíamos y grabábamos programas de radio. Heredamos un grabador de los “80 que nos transportaba a una aventura radial que era una maravilla. Era un aparato de gran tamaño, como una cartera que podía llevarse colgada y que contaba con un micrófono externo. También eran parte de aquellos juegos un par de «tanderos», unas pequeñas carpetitas con las tandas publicitarias que habían formado parte del programa en alguna de sus temporadas. Aquellas publicidades formaron parte de mis primeras lecturas... sin darme cuenta, el lenguaje radial, a la par, iba dejando marcas también en mi vida.

A lo largo de estos años y con tantas horas radio encima, en la vida de mi viejo ha pasado de todo. Tuvo una época en la que se dedicó a hacer una suerte de periodismo de investigación. Digo «una suerte de» porque a él nunca le ha gustado  que le digan periodista. No se considera tal, a pesar de actuar con la responsabilidad que un profesional de los medios debe tener ante la información, cualquiera sea. Dedicado a ese tipo de periodismo, indagó en temas controversiales como el narcotráfico, el caso de un homicidio muy conocido en la ciudad e incidentes relacionados a la corrupción. De esos temas no siempre cosechó amistades y hubo momentos que puedo recordar como más «picantes».

Apasionado, como antes mencioné, por la radiofonía, ha estado siempre un paso adelante en lo referido a calidad en cuestiones técnicas y realizar transmisiones especiales que quedaron para la historia. Con Mega Stereo, tuvo una de las primeras radios con sonido digital y cuando apenas comenzaba el auge de internet, puso la radio online y lanzó la programación al mundo. Modernizó también el estudio, modificando así el concepto de espacio radial. Le sumó a esto último la técnica de «auto-operarse», permitiéndose elegir en vivo los efectos que sirvan de remate a la charla del momento.

Ha tenido la posibilidad de entrevistar a cientos de personajes, muchxs de ellxs personalidades reconocidas de distintas partes del mundo, que han compartido charlas amenas, en un tono informal que atrapan rápidamente al escucha. Siempre me ha gustado su estilo para hacer entrevistas, ya que puede lograr que el entrevistado se relaje y la conversación pueda darse como un diálogo entre amigxs o muy conocidxs, así sea que nunca antes hubieran cruzado palabra. Quizás es de las cosas que ha logrado construir a base de curiosidad, libre de toda estructura académica. Entre lxs entrevistados destacan diversos personajes de la ciudad como el reconocido ilusionista Renè Lavand o el aviador Cèsar Falistoco, a otrxs nacionales e internacionales, como el actor Luis Brandoni o la famosa María Antonieta de las Nieves, más conocida como la Chilindrina, entre tantxs otrxs que han desfilado por sus micrófonos. Incluso, allá por el 2002 realizó una comunicación en vivo con el cosmonauta que iba a bordo de la Estación Espacial Internacional, mientras orbitaba la Tierra.

Lo que siempre más caracterizó al viejo ha sido el humor y la capacidad de robar sonrisas en los momentos más álgidos. Me quedo con eso por sobre todas las cosas. Ese ser positivo que me ha enseñado a levantar la cabeza y seguir. A no tener miedo al fracaso, porque «de cada error se aprende». Y a llevar por lema la frase que durante años ha acompañado el final de su ya legendario «Con Mi Firma» ... «La vida con una sonrisa, es más fàcil». Un loco lindo mi viejo.

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La foto ocupó la portada del periódico Tiempos Tandilenses en 2002

Sobre el autor de la nota. Esta nota fue producida por Alejandro Latorre, Licenciado en Comunicación social que se desempeña en la Universidad Nacional del Centro desde 2005, tras haber trabajado en medios de Tandil y la región. Latorre documenta en un libro y en una radio las voces de los obreros de la palabra en el sudeste bonaerense para rendirles un homenaje este año, cuando se cumple un siglo de la primera transmisión radial de Los locos de la azotea, el grupo integrado por los pioneros Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica.

El Radio Club Tandil LU2EE se suma a los festejos

El Radio Club Tandil LU2EE se suma a los festejos por los cien años de la radio en Argentina. Martín Dos Santos, uno de sus participantes, se está comunicando con referentes de esa actividad para entregar certificados a colegas. Además le narró al animador e investigador de radio Adrián Korol la propuesta tandilense que busca resaltar el trabajo de los profesionales del éter.

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