Miércoles 28 de Oct de 2020 | 22:24 |



Apuntes sobre perros, veterinarios, y dueños

OPINION $datos[

Este domingo llegó a nuestra redacción una nota del Licenciado Ange Orbea en la que hace referencia a la tenencia de animales, fundamentado en lo ocurrido recientemente en nuestra ciudad.

La nota:

“Sobre el tema que da título a este comentario, habida cuenta que los  incidentes con canes  “peligrosos” no para  de producir víctimas en Tandil, desde una larga historia como dueño de perros de guardia, y   basado en ciertos conocimientos de psicología animal, pero sobre todo apoyado  en la experiencia y  la  observación directa, sin ser especialista   me autorizo a decir lo siguiente”.

“En primer lugar hay que saber que los perros son bestias carnívoras predadoras,  dotados de colmillos. Que a diferencia del mundo abierto del  lenguaje humano, estos  tienen lo que el padre de la etología, el célebre  Barón Von Uexkull ,  (1864/1944) llamo   Umwelt,  (mundo circundante) que no es otra cosa que los estímulos que reciben sobre una base  de señales y receptores   a partir de un contexto bien reducido, que es la jauría”.  


“De allí que el proceso madurativo de un perro sea también su modo de socialización sobre  la serie: madre, camada, líder, que se impone por el  simple estimulo de  fuerza,  por cuanto  es el estímulo que mejor capta  el can, y  que va a condicionar  toda su vida útil. Si ahora se conectan estas precisiones sobre la psicología animal con  al tipo de razas y sus determinaciones, se infiere que la tenencia de un perro de gran porte y mordida es delicada, ya que hay que ver cómo son sus progenitores, como era el ejemplar  en la camada, como se socializo los primeros 3 meses,  para luego ya fuera de la camada, como líder su dueño debe  conformarle el carácter, que es lo que el perro va a expresar como comportamiento modelado”.

“En  esto conviene  aclarar que la cosa se simplifica si el perro esta en campo abierto,  y su crianza fue de un modo casi natural  entre animales de distinto tipo,  dedicado  a una función dentro de la jauría.  El asunto  es que este tipo de perro no está en el centro de los problemas. Los problemas  se producen con perros de privados   de su estado  natural que   conviven entre la familia en  casas y patios. Los perros, animales domésticos como tantos otros, reducidos a mascotas que conviven entre  las personas, son animales a los que se les ha introducido una verdadera psicosis que se llama humanos. Esto hace que el perro se adapte a la fuerza  tomando a los personas y también a ciertos objetos como miembros de su jauría, y desde allí se ubican e interactúan”.

“Todo aquel que adopte un perro de gran porte y mordida, si no tiene en cuenta estas premisas básicas anteriormente  mencionadas, y  no juega  con la mascota a ser su líder positivo, es un verdadero irresponsable, por más comida premium y amor que le brinde. Para esto durante la educación básica  se requiere conocer,   y hasta descifrar al perro durante el día y la noche, sabiendo muy bien qué tipo de perro es,  y cuál es su uso concomitante.  Si es de hocico bracoide será apto para cobrar piezas y cazarlas, y de gran olfato e hiperactividad, necesitando siempre alguna actividad ligada a estas funciones, pues cuando no las tenga se podrá muy ladrador, pudiendo llegar a ser pusilánime”.

“Los de hocico lupoide , casi todos los ovejeros, serán muy activos y mordedores, ya que su función es el trabajo en campo abierto como  pastores  de otras especies, y para eso se valen de su fuerte instinto territorial,  y de la mordida de nalgas. Son muy precisos y despiertos, y  se los considera los más aptos  como perro de fuerza se seguridad. Para esto último,  desde los 30 días hay que de privarlos de contactos,  y hacer una socialización dependiendo de un guía. Tiros, explosiones, fuego,  y ataques físicos, serán asimilados por estos canes adiestrados en  ataque y defensa de  manera muy activa,  con estímulos corporales y condicionamientos operantes de por vida útil. En una casa de familia estos perros se adaptan muy bien, pero hay que controlarle la reacción de mordida mediante un liderazgo que el perro reconozca muy bien, para eso hay que dedicarle tiempo y conocerlo muy bien. Hay que tener en cuenta que en la educación del perro la peor  confusión se da cuando el can confunde la felicitación con el reto, por eso la voz de mando debe ser muy precisa  y enfática, siempre acompañada del algún estimulo positivo”. 

“Pero  los perros más complicados son los de hocico molosoide, que son los de gran mandíbula y poderosísima mordida. Por  eso fueron usados en la lucha contra los predadores del hombre como lobos, osos, y también en las guerras, yendo al frente de los ejércitos,  y cuidando los campamentos. Conocidos como mastines,  se considera que esta variedad es la más antigua y pura. Muy apegados a su líder, en  muchos casos las razas moloisdes, conocidas también como dogos,   han  sobrevivido  por selección natural, por eso son tan fuertes, y de grandes huesos,  como es el caso de mastín napolitano, el  rottweiler  o  el cane corso. Luego esta las cruzas, como es el caso del dogo argentino, el fila brasilero,  y otras. El caso de los  Terrier es el más complicado, ya que  son un verdadero mapa de cruzas, donde se hace impredecible el comportamiento de estos perros, que en su mayoría, como en el caso del pit,  se adaptan más a la compañía que a la guardia”.   

“Por  su instinto territorial y desconfianza a lo extraño, y porque atacan en forma paulatina y calculada buscando agarrar y reducir al intruso, para luego masacrarlo con sus poderosas mandíbulas, los  molosides están considerados como los perros  de máxima seguridad, pues atacan ante el peligro     sin que se les ordene, por eso requieren un líder que tenga ya mucha experiencia con este tipo  perros, que al ser muy seguros se desempeñan en forma independiente. Esta es la razón por la que no conviene adiestrarlos en ataque, y porque no  son aptos para fuerza de seguridad”.

“En todos los casos que hay que considerar que el perro se maneja dentro de lo que es su maduración. Para el caso,  la madre los maneja tomándolos del cuello y así los reprende y los educa en convivencia y limpieza. Por esta razón es imprescindible el uso de collar y la correa en cualquier perro, teniendo en cuenta que cuando más  fuerte es el cuello más hay que apretar, llegando el caso de tener que usar para  la educación, collares de púas mochas”.

“Pero resulta que en los últimos tiempos se ha generalizado el uso del arnés para llevar el perro de paseo.  Enorme error, que tendría que estar sancionado por la ley, ya que un perro de porte,   o un bóxer guiado en la calle con arnés se hace inmediatamente líder, y esa chance puede ser fatal. Ni hablar de los molosos, un rottweiler con arnés puede ser que tire un carro, ya  que  esa fue una de sus antiguas funciones, pero  hoy día en la plaza es un verdadero peligro”. 

“La deducción es simple, un dueño que le  pone armes a un perro de gran mordida no sabe lo que está haciendo, ni lo que tiene en su casa. Al no manejarlo desde  el cuello con  el collar  le da toda la chance al perro para que haga lo que quiera, con lo cual el dueño pierde la condición de líder de esa jauría, y entonces ese perro que no es líder puede entrar en un trance de stress fatal para sí y para terceros.  Con los perros chicos de compañía pasa lo mismo, solo que el alcance de sus ataques es apenas visible”.

“Pero lo más notable, es que detrás del arnés está el marketing veterinario, al que parece que los buenos veterinarios de Tandil se pliegan sin  chistar, ya que es justamente el veterinario el que debería de advertir sobre  las consecuencias del uso del arnés en perros grandes. Aquí me detengo, señalando que  el uso del arnés constituye  un verdadero síntoma basal de   lo que pasa con los perros en Tandil. De allí para arriba, podemos esperar toda clase de irresponsabilidades por parte de los  dueños. Y también de los  veterinarios y criadores que permiten estas cosas”.

“Hace poco, cuando en un buen  criadero adquirí mi nueva mascota, un rott., me habían  dicho que era el más dominante y activo de una hermosa  camada. Por eso, mientras nos divertimos, desde que el cachorro entro en mi casa lo fui trabajando día por día, al punto que en 6 meses para su edad da todas las medidas de obediencia en comportamiento,  morigerando ya su agresividad con extraños y congéneres, aceptando el collar de ahorque, y la atada”.

“Como psicoanalista sé que el comportamiento de las personas es absolutamente impredecible. Como amigo de los perros sé que estos son mucho más nobles, fieles y predecibles que las personas, pero como no   confío en las conductas, siempre tomare todas las medidas necesarias  para no tener que lamentar problemas con mis perros, y con la gente. Por lo tanto invito a los tandilenses que tienen  perros a  hacer lo mismo”.

Escribe Licenciado Angel Orbea

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