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"Hay cosas mucho más importantes para aprender en este momento y tienen que ver con las habilidades sociales y emocionales"

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Laura Lewin, especialista en educación y clases online dialogó con ABCHoy Radio (89.1 FM) acerca del proceso especial de aprendizaje que se da en este contexto de aislamiento preventivo y obligatorio y de las diferentes situaciones en cuanto al acceso o no a la conectividad. "En un entorno normal, deberían aprender. En este entorno… no sé si aprenden", dijo.

Laura Lewin es consultora de las más importantes instituciones educativas de Argentina. Ha dictado talleres en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Preside el Congreso Internacional de Desarrollo Profesional para Profesores y Coordinadores de inglés, y el Congreso Internacional para Directivos Innovadores de Instituciones Educativas, ambos con sede en Buenos Aires. Dirige ABS International, una empresa de capacitación educativa, desde el año 1992. Es autora del libro "Gestión educativa en acción".

Durante la entrevista, Lewin dijo que “el coronavirus hizo de la tecnología una necesidad. Para mí el modelo ideal es el modelo ‘blended’, que es un modelo mixto entre clases presenciales y virtuales. Pero en esa situación no nos queda otra que garantizar la continuidad pedagógica y una de las manera es trabajar en el entorno virtual”.

“Acá pasa lo que te pasa en todos lados con los buenos profesionales y los no tan bueno. Si vos tenés un docente híper comprometido y apasionado en el aula, seguramente va a poder dar respuesta a esta situación de una manera comprometida. Y aquel docente que en el aula no está tan comprometido, va a pasar lo mismo ahora”, sostuvo.


A medida que fueron pasando los días en esta cuarentena, la visión sobre cómo marchaba la educación con entornos virtuales fue cambiando.

“Al principio, se empezó como algo súper positivo. Yo decía ‘qué maravilloso, por fin’, ‘estamos viendo a los chicos aprender en su entorno más natural: los entornos virtuales: autogestionando su aprendizaje; trabajando la autodisciplina’. Era todo maravilloso. Lo que pasas es que una cosa es un docente planificando su clase tranquilo en su casa y otra es que esté dictando clases en la mitad del living, con el perro que te ladra, con los chicos que te necesitan”, dijo.

Lewin subrayó que “no estamos en una situación ideal. Cada uno está haciendo lo que puede, de la mejor manera posible, tratando de ajustarnos a esta situación. Empezaron las clases y rápidamente pasó lo que pasó. Entonces, no solo los docentes no les conocen las caras y los nombres a los chicos, sino que no pudieron hacer tampoco un diagnóstico. Así que no saben dónde están parados".

Por ello, no se pudo concretar y desarrollar el vínculo docente-alumno, “tan importante para aprender”.

“Tenemos que entender que en determinadas edades, los papás van a tener que administrar el contenido y las actividades que llegan del colegio. Pero una cosa es acompañar y otra muy diferente es reemplazar al docente. El docente tiene que enseñar. Y lo que tenemos que trabajar es entender cómo enseñar en el entorno virtual, que no es simplemente trasladar el aula presencial a una computadora”, indicó.

“Tenemos que entender que esto no es unidireccional sino que tenemos que trabajar el diálogo, un entorno fluido, tiene que haber interacción, tenemos que generar la comunicación y el debate entre los alumnos. Y los directivos tienen que trabajar con algún tipo de grilla para que no haya sobrecarga”, observó.

En esta situación, la entrevistada se autopreguntó: “¿Aprenden los chicos? En un entorno normal, deberían aprender. En este entorno… no sé si aprenden”.

“Los docentes llegaron como pudieron y no todos están capacitados”, explicó y puso como ejemplo que "vos, aprendés a nadar, metido en una pileta. No aprendés con un libro. Y acá tenés que experimentar, confundirte, aprender, desaprender y reaprender. Va a ser un proceso y depende de la buena voluntad de todos y de padres que confíen y respeten a los docentes”.

“La parte más dura de esta crisis es la gran brecha que hay entre una parte de los alumnos que tiene acceso a computadoras, celulares y dispositivos móviles y otros que no", expuso y enumeró que hay "algunos que tiene conectividad y otros que no. Y pasa lo mismo con los docentes: algunos que tiene la posibilidad y otro que no, algunos que saben y otros que no saben, algunos que tienen la voluntad y otros que no. Lo importante es que la tecnología está. Hoy, no aprende el que no quiere. Porque si vos no sabés hacer una milanesa a la napolitana, te metés en Google. La vida es AG y DG: Antes de Google y Después de Google. Hoy lo tenés todo en un tutorial”.

Además, propuso entender que la plataforma en sí mismo no es el problema: "Vos tenés 50 millones de plataformas pero el tema es qué haces vos con esa plataforma. Es encontrar aplicaciones que te sirvan, encontrar un entorno que sea fácil, intuitivo, que los chicos puedan seguir. Si vos están es un aula, ves que el chico no entiende y le explicas de nuevo, pero atrás de una pantalla es difícil ver si sostenerlos activos, motivados y conectados cognitiva y emotivamente. Entonces, vasa  tener que anticiparte. Las consignas tienen que ser claras, las tareas se tiene que poder hacer (no deben ser muy fáciles ni muy difíciles)”.

“Trabajar el entorno virtual no es mandar una consigna. No es mandar una actividad. Si no, que es trabajar con los chicos trabajando todo con multimedia (videos, audios, animación). Hay tanto pero tanto que es muy difícil aprenderlo en una o dos semanas”, evaluó.

También definió como “la parte más triste” de esta situación a que no se puede equilibrar aquellos casos de quienes tiene acceso a internet o a dispositivos y cuentan con el apoyo de los padres respecto de quienes no cuentan con una otra de esas condiciones.

“Vos tenés colegios que ya venían trabajando el entorno virtual y esto es ‘un poco más del mismo’ y que en vez de hacer algo combinado, hacen todo virtual. Y lo están manejando muy bien, con docentes muy capacitados que ya se venían capacitando hace años. Tenés otros colegios que -si bien los docentes no están capacitados- pudieron darle respuesta a esto de una manera muy rápida porque tenés muy buenos directivos que pueden ver lo que hay que hacer. Después tenés otros, en donde por un tema de conectividad o recursos, hay docentes que no tiene la posibilidad pero se dieron maña y resolvieron. Se dijeron ‘yo voy a seguir enseñando porque independientemente de la circunstancia, somos docentes y lo que hacemos es enseñar’. Lo mismo que un médico, que independientemente de las circunstancias, sigue siendo médico. Y después tenés otros que ante la situación de ‘no se pude hacer nada’, no están haciendo nada. Y yo creo que eso lo que hace es ensanchar una brecha muy grande y me da mucha tristeza. Me parece que la educación no puede ser un tema de suerte. No puede ser que aprenda si pude ir a un colegio determinado o si me tocó un docente comprometido. Si no, parece una lotería. Todos los chicos tienen el mismo derecho de recibir la mejor educación posible. La educación es un derecho para todos, no para algunos. Si no, tenemos escuelas para unos y escuelas para otros. Y eso no está bien”, opinó.

A título personal, dijo que ella creía conveniente pensar en la posibilidad de adelantar las vacaciones de verano para los próximos meses, para que en medio del pico más alto de contagio haya un lapso para aflojar la tensión tanto para directivos, docentes, padres y alumnos, para después sí, volver a retomar.

“Vacaciones ya, entonces de alguna manera aflojás un poquito la tensión de los docentes que ya están al borde del colapso, de los padres que tienen que seguir trabajando, cuidando, acompañando y algunos enseñando y de los chicos hay docentes que claramente no están aprendiendo. Ponele que tuviéramos ahora dos o tres meses de vacaciones - que es donde va a venir el pico- y después, cuando ya se pueda volver a la escuela, retomar. Y no perdiste tanto”, afirmó.

Agregó que “es verdad que hay docentes que están enseñando. Claramente sí. Y lo están haciendo muy bien. Pero como tenés esos docentes que están enseñando muy bien, tenés otros que no lo están haciendo y entonces. y tenés chicos que no están aprendiendo. y a mí los que me preocupan son ellos”.

Propuso pensar en un caso hipotético: “Dios no lo permita, pero pensemos si nos pasa lo que pasó en España, Nueva York o Italia… Perder dos meses de clases.. ¿es tan importante? No. Y hay cosas mucho más importantes para aprender en este momento y tienen que ver con las habilidades sociales y emocionales”.

“Si pudiéramos poner el ojo como sociedad en que los chicos están aprendiendo a autogestionar sus aprendizajes, a priorizar, a manejar el tiempo, a pedir ayuda, a ayudar a otros, la flexibilidad, la resiliencia… ¿Sabés qué? Dos unidades más o menos de biología no te van a aportar a la vida. Y lo podés recuperar en cualquier momento. Sí me preocupa que algunos avancen y otros no”, culminó.

 

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