Domingo 5 de Julio de 2020 | 9:47 |



El deporte no cambia, las practicas que en la década de 1930 se pueden aplicar en estos tiempos de Cuarentena

HISTORIAS $datos[

La década de 1930, además de darnos una imagen de atletas y escenarios deportivos, nos brinda una serie de habilidades que pueden aplicarse a la situación actual que hoy estamos viviendo y que todos podemos hacer en algún momento del día.

Hoy sabemos la importancia de la respiración, en el 30 era un método que los atletas practicaban y era recomendada para lograr una buena aptitud física. Era importante que el atleta aprendiera a respirar y que llevara a cabo una práctica consiente.

La respiración es fundamental, no solo para tener una buena ventilación, sino también para relajarse y lograr lo que hoy se conoce como la atención plena. En esos años, se destacaban la importancia de la gimnasia respiratoria, sugiriendo que dicha práctica se realice en lugares bien oxigenados, produciendo un desarrollo del tórax, sugiriendo que esta se logra con la gimnasia jogi. Yogi, no es otra cosa que yoga! Si yoga, hoy tan conocida y recomendada.

Se señalaba que es muy importante que el deportista aprenda a respirar profundamente, sin violencia ni exageración, consiguiéndolo fácilmente practicando con constancia el método siguiente: caminado se aspira por las vías nasales lento y profundamente, mientras que mentalmente se cuentan los pasos que se requieren para lograr una completa y profunda respiración, luego conteniendo el aire en la cavidad toráxica, se cuentan siempre los pasos(caminado sin detenerse) hasta llegar al número que sea la mitad que alcanzara la respiración, de aquí lentamente se expira hasta lograr la expulsión de todo el aire, inclusive el residual. La cantidad de pasos requeridos por la inspiración debe ser igual al de la expiración.

 Otro de los temas, era el sueño, la importancia de descansar para que el cuerpo pueda regenerarse. El sueño permitiría reparar según la crónica de la época y normalizar las funciones circulatorias y pulmonares, para realizar las condiciones de la hematosis.

El masaje, para 1930 es una necesidad imperiosa para el deportista, pues, antes de las pruebas provocan un estado físico de mayor resistencia y mejor vitalidad- ¡hasta levanta el espíritu! De ahí su necesidad, después de las pruebas proporcionaría un agradable descanso a base de la recuperación de una parte de las fuerzas energéticas perdidas. Masajes que se podían realizar por uno mismo o ayudado por otro



 El tipo de gimnasia recomendada era la gimnasia sueca[i] mejora las dos circulaciones (sanguínea y linfáticos) nutriendo los tejidos que se desarrollan y adquieren consistencias y forma a la par que facilita los movimientos articulares para mayor disposición de sus ligamentos y de su sinovia.

Este tipo de ejercicio se lo podría comparar con los ejercicios de pilates, ejercicios estáticos y que tienen por principal misión la corrección de posturas, y al mismo tiempo, el reforzamiento muscular.

Para finalizar dos prácticas, se recomienda una práctica higiénica que no es usual entre los deportistas y que representa un valor grande para la conservación de la salud y de la forma corporal, eliminado la adiposidad y las toxinas, la practica baño turco-romano completando por un buen masaje general o por una ducha escocesa, llamada también masaje de agua, la ducha escocesa es aquella que alterna chorros de agua fría y caliente por medio del sistema de inyección en varios grados de presión. El objetivo, entre otros, es mejorar la circulación de la sangre que se reaviva gracias a los cambios de temperatura, y tonificar la piel del cuerpo.

Por último, el factor mental, lo que denominaba el sólido vigor cerebral. El factor mental es decisivo en las pruebas atléticas. Los músculos pueden ser muy vigorosos están preparados suficientemente para una performance por el entrenamiento metódico, pero si falla lo que se podría llamar coraje deportivo se corre a un seguro fracaso.  En el 30, se toma como ejemplo, lo que le sucedió por Charles Paadock, atleta norteamericano que, en los Juegos Olímpicos de 1920 en Amberes, ganó la final de los 100 metros y quedó segundo en los 200 metros. Cuatro años más tarde acudió también a los Juegos Olímpicos de 1924 en París. De nuevo se clasificó para las finales de 100 y 200 metros, pero en esta ocasión, quedó 5º en los 100 metros y fue medalla de plata en los 200 metros, los diarios de la época decían que había sido víctima una vez de esa especie de parálisis de origen puramente psicológicos.

Se señalaba que tenía el presentimiento de no estar en perfectas condiciones físicas, esta idea fue tomando cuerpo en su conciencia, quizás en su subconsciente. Creía no hallarse completamente repuesto de una dolencia que sufriera en una pierna, obligado a suspender entrenamientos durante toda la temporada. Por largo tiempo se estuvo curando dicha pierna. No corrió los 100mts, se prepararía apenas para los 200 mts. Las fotografías de la época mostraban que no usaba el salto final, el salto final es lo que hoy conocemos como empujar el pie en el taco de salida. En muchas ocasiones ejecutó malas salidas. Continuó entrenándose, sin embargo, y la manera como corrió los doscientos metros olímpicos mostro que estaba casi en perfectas condiciones físicas.

Llego la prueba de los 100 metros la idea de la lesión de su pierna estaba todavía presente en la mente de Paddock. Otra vez tropezó con inconvenientes en la largada, logrando clasificarse a costa de un esfuerzo. Mantenía en su cabeza la lesión de su pierna, aquel día no podía ganar los 100 metros. No fallo por las condiciones, decían los especialistas, ciertamente, pues Paddock, es el mejor sprinter que jamás haya conocido, el tema era que dudaba de sus condiciones físicas para la carrera. Con todo, en la última prueba, largo bien, aunque vacilo uno o dos segundos, que fueron suficiente para decretar su perdida. Lucho luego, pero inútilmente.

Lo que en la década del 30 era el coraje mental hoy es la fortaleza y la preparación mental, tan importante ayer como hoy, y que necesita su entrenamiento diario y que mejor que practicarlo en estos tiempos que nos toca vivir.

Lic. Amelia Cabral
e-mail: ame.cabral70@gmail.co

Notas Relacionadas:

Atletismo, más que una pasión: haciendo Historia
Un héroe con rostro olvidado. Héctor Cataldo
Las señoritas de Villa Italia
3 x 1 en el estadio municipal
Cesáreo Rodríguez. Una vida dedicada al deporte
El paso de Noemí Simonetto por Tandil, la primer atleta sudamericana en ganar una medalla en Juegos Olímpicos
El atletismo: competir, disfrutar y compartir: la comunidad danesa. Un encuentro social
- Un atleta para recordar: Santiago “Poroto” González
- Mujeres que no respetaron los estereotipos y fueron por más

Viviendas ROCA Tandil - ACCEDER A TU PROPIA CASA - CONSULTANOS - Tel 249 - 452 0191 | 249 469 3293

Comentarios