Sábado 28 de Marzo de 2020 | 11:53 |

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Conociendo a los responsables de nuestra cuarentena

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En medio de esta cuarentena impuesta por la crisis pandémica del COVID-19, podemos usar nuestro tiempo para conocer un poco la biología de los virus; estos agentes infecciosos que hoy tienen al mundo en vilo.

Un virus es un parásito intracelular obligado que solo puede replicarse dentro de las células de un organismo. Este es un dato importantísimo, porque sin una célula, el virus no puede multiplicarse y por ende no se puede diseminar. He aquí la importancia del tan solicitado aislamiento social. Algunos virus pueden sobrevivir desde un par de horas hasta un par de días en superficies inanimadas, pero si pasado ese tiempo no encuentran un organismo donde replicarse, perderán su capacidad infectiva.

Los virus son pequeños, tan pequeños que no se pueden ver en un microscopio común, como el que usamos para ver a las bacterias. Son más que microscópicos: tienen un tamaño que ronda entre 20 y 300 nanómetros según la especie viral.

Los virus están compuestos principalmente por material genético que puede ser ARN o ADN según el tipo de virus y una cubierta proteica llamada cápside que recubre y protege a ese material genético. Adicionalmente, algunos tipos de virus pueden tener una envoltura que rodea a la cápside y que consiste en una bicapa lipídica que obtiene de las células que infecta.



Hay distintas vías por las cuales se pueden transmitir los virus. Tengamos en cuenta que no todos los virus se transmiten por todas las vías y algunos virus usan más de una vía de transmisión. Algunos virus se transmiten por vía fecal-oral, principalmente en los casos de virus que generan síntomas gastrointestinales; otros por vía sexual, como es el caso del HIV; y otros por vía respiratoria, a través de pequeñas gotas de saliva y secreciones que contienen el virus, como es el caso del virus que causa COVID-19. Además, hay virus que se transmiten a través de la placenta, el calostro y la leche materna, pudiendo infectar a los recién nacidos, como es el caso del HIV. Otros virus, como el virus del dengue, son transmitidos por mosquitos.

Existen distintos tipos de infecciones virales según su duración. Las infecciones agudas son aquellas como la gripe, donde la persona que se infecta se recupera luego de unos días y el virus es eliminado del organismo. Hay otras infecciones llamadas latentes, como es el caso del herpes, que muchas veces nos aparece en la boca. En estas infecciones, el virus ingresa al organismo y queda en silencio durante un tiempo hasta que, ante ciertas situaciones como estrés o inmunosupresión, se reactiva y vuelve a mostrar síntomas clínicos. Por último, existen lo que se conocen como infecciones crónicas, donde los organismos infectados producen y liberan virus continuamente, como es el caso de HIV y de Hepatitis B.

Los síntomas clínicos de las infecciones virales suelen aparecer unos días después del ingreso del virus al organismo; esto es lo que se conoce como periodo de incubación. Durante este período, una persona puede estar infectada sin saberlo, porque no tiene ningún síntoma. También hay un tiempo que se conoce como periodo de ventana, en el cual, los análisis de laboratorio no pueden detectar la presencia del virus en el organismo por más que la persona está infectada. Esto explica por qué una persona que, por ejemplo, vino de Italia hace dos días, hoy da negativo en la prueba diagnóstica de COVID-19 y dentro de tres días presenta síntomas de la infección y da positivo en una nueva prueba. Cuanto más largo es el período de incubación de una infección, más posibilidades hay de que el virus se transmita, ya que la persona infectada se siente en buen estado de salud y sigue con sus actividades cotidianas.

Algunos virus solo afectan a una especie en particular mientras que otros pueden afectar a varias especies a la vez. Los virus que afectan tanto al humano como a otras especies animales se conocen como virus zoonóticos. Cuando un virus que normalmente infecta a una especie, muta y adquiere la capacidad de infectar a otras especies, se dice que el virus hizo un salto de especie. Esto es lo que aparentemente estaría pasando con el virus que causa COVID-19. Ahora, ¿que implica que un virus haga un salto de especie? Significa que tiene un enorme potencial de infectar a muchos individuos de esa nueva especie, porque nadie en esa especie ha estado en contacto antes con ese virus y, por lo tanto, ninguno tiene anticuerpos que reconozcan al virus y puedan frenar la infección.

Hay mucha gente escéptica, diciendo que el personal de salud y los investigadores queremos sembrar miedo. Nada más lejos de eso. Nuestro principal objetivo es concientizar a la población de los riesgos que implicaría un contagio masivo con la consiguiente imposibilidad de atención por parte del sistema de salud. Para todos aquellos que tengan la posibilidad les pedimos, #quedateencasa.

Lucía Martínez Cuesta
Bioquímica y Doctora de la Universidad de Buenos Aires.
Becaria CONICET.

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