Domingo 23 de Febrero de 2020 | 1:43 |

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De cara al Sierra Comedy Stand Up 2020: Dalia Gutmann

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Dalia llega a nuestra ciudad y para nosotros es una fiesta. Afortunadamente, nos dejó conversar con ella unos días antes. Acá te contamos qué nos dijo.

Por Florencia Lauga

Dalia escoge agradecida entre las palabras que conforman su discurso. Habla conmigo con alegría, y una de las primeras cosas que me dice es “Ir a Tandil está buenísimo”. Escucharla me acerca a la mujer que ha tomado consciencia del camino conveniente: el de ser su propia amiga, nunca su propio boicot, capaz de aumentar la auto piedad y, especialmente, el propio amor (tan nombrado en los tiempos que corren; no se le escapa).

Con una carrera extensa y continuamente en exposición, me cuenta que viajar para trabajar es un asunto que si bien tiene su cuota de cansancio, en general le resulta muy divertido. “Además, hay algo que quienes son mamás van a entender fácilemente: salir un poco de la rutina, de los compromisos y exigencias que tiene la maternidad es una manera de despejarse”. Claro, si bien el viaje para participar del Sierra Comedy Stand Up IV Edición (donde además de hacer su participación como comediante estará a cargo de la conducción, junto a Martín Pugliese) no significa específicamente una salida recreativa en cuanto al descanso, probablemente sí lo sea en cuanto a la posibilidad de, justamente, re-crear los días, habitar de manera diferente las inminentes horas que la tendrán entre las sierras.

“Me parece que ser humorista o comediante es genial”, me dice. “A mí me alivia la vida, me apasiona, me permite acercar mis propias tragedias al común de las personas y con eso transformarlas”. Mientras conversamos, recuerda un viaje de unas vacaciones para el olvido con el que después supo hacer humor: es ahí donde ella, innegablemente, encuentra el privilegio. “Poder usar tus propias experiencias, transformarlas en algo gracioso y compartirlas con los demás está buenísimo”. Mientras la escucho, a través del teléfono, puedo ver que cuando su mirada va al recuerdo de ese trabajo, sonríe. De este lado, me doy cuenta de que es en ese momento cuando estamos hablando del éxito.

Le pregunto si le parece afortunado haber encontrado una vocación. “¡Siiiii!!!”, me dice, “¡Definitivamente!”. Sobre este punto, reconoce que le costó mucho hacerlo pero que una vez que lo tuvo entre las manos, le simplificó un montón de cosas. ¿Qué querés decir con que te costó mucho encontrarla?, arrojo. “Quiero decir que uno a los ocho años es difícil que diga: quiero ser comediante.”  Y claro, sus recuerdos iniciales de andanzas tienen que ver específicamente con maestros y personas que le abrieron las puertas por primera vez y por eso no los olvida: para ella fueron fundamentales; porque acompañaron ese camino en el que uno empieza a hacer lo que siente que le gusta hacer y entonces da con la felicidad: no hay retorno.

“Encuentro una cosa que es –creo- la más difícil en este mundo de hacer comedia: y es la de detectar quién es la persona que dice las cosas. ¿Es Dalia? ¿O es la humorista?” En este punto, escucharla es enriquecedor, porque sabe muy bien que por más que algunos individuos insistan en separar al comediante del ser humano, esto no es posible. A propósito de ello, se detiene en unas palabras sobre la comedia que ilusionan y entusiasman a cualquiera que las escuche; entre los cuales, de manera evidente, me incluyo: “La comedia es luminosa”. El asunto es claro y concreto: su vocación la enciende, le da sentido y le habilita la comprensión del otro. Por donde se mire, le resulta beneficioso (y a nosotros también).

Comprometida con su actividad actual, mira el futuro con ojos de humorista y a su vez de productora. “Siempre estoy pensando en crear, en darle forma a algo para que se materialice. Me gusta la idea de los festivales, y también la de formar parte en algún momento de un centro cultural.” Por lo pronto, sabe que hoy no es tiempo para ello. De todos modos, está dentro de sí, lo cual significa la base para que luego cualquier deseo o idea interior se vuelva, en algún momento, posible.

Antes de despedirla, le pido que bajo el registro de su gran alcance social me regale unas palabras para transmitirles, de la mano de este medio, a las personas más jóvenes que quizás se encuentran en el punto de iniciar un camino como comediantes. ¿Qué les dirías a los que recién empiezan o están mirando si se animan a hacerlo? “Les diría que lo importante es el hacer”, me contesta. “Que intenten actuar todo lo que puedan”. Es que según su visión, por mas cursos o formación en la que uno se adentre, lo más importante es el desarrollo de la actividad. “Si te gusta escribir, no hay como escribir. Es haciendo que se aprende”.

Por otro lado, me conmueven sus palabras no dubitativas: “Y la verdad, que no tengan miedo a que algo les salga mal. Nadie que hace cosas espectaculares las consigue sin haber conocido el fracaso”. Desde ya, Dalia es consciente de que estas son oraciones –acerca de la experiencia- que en el discurso social se repiten arduamente. Sin embargo, algo en su corazón la invita a continuar esparciéndolas por el mundo, y por eso me las ofrece: ella también las vivió.

SIERRA COMEDY STAND UP 2020

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