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Estuvo preso por vender droga en Tandil y hoy lo acusan de estafar en Monte Hermoso

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Su nombre es José Luis Britos. El tandilense estuvo preso en el penal de Sierra Chica por tráfico de estupefacientes pero después de salir cambió de actividad, se hizo pasar por contratista para vender cabañas y engañó a varias personas. Incluso, estafó a una amiga por la venta de un auto. Uno de los albañiles que trabajaba para él lo quiso matar porque no le pagaba

Por Miguel Prieto Toledo 
Fuente Infobae

En el año 2013, el Tribunal en lo Criminal 1 de Tandil lo sentenció a la pena de 4 años y 2 meses de prisión por el delito de “comercialización de estupefacientes fraccionados en dosis destinadas al consumidor, en concurso ideal con tenencia, con fines de comercialización, todo en concurso real y con resistencia a la autoridad”. Se trata de José Luis Britos (48), un hombre que luego de cumplir la condena en la Unidad 38 de Sierra Chica, salió libre y ahora está acusado de estafar a decenas de personas en Monte Hermoso y sus alrededores, al hacerse pasar como contratista para vender cabañas a bajo costo pero que luego de cobrar, nunca terminaba.

“En total perdí 480.000 pesos por una casa que hoy no se puede terminar porque tiene fallas. Al techo en estos días, según nuestro vecino, también se le volaron unas chapas que habían dejado mal clavadas. Concluirla hoy es muy complicado porque se empezaron a rajar las paredes por lo mal hecho que está todo. No tiene ni siquiera cimientos”, contó H.R. a Infobae, una de las víctimas de Britos, cuyo nombre -pidió- será reservado, y que hizo la denuncia ante la justicia de Bahía Blanca.


Tras salir libre, el acusado se instaló en la zona de Monte Hermoso, donde eligió dedicarse a otra actividad pero no alejada del delito, según señalaron las víctimas. La estafa consistía básicamente en ofrecer a través de Facebook el servicio de construcción de casas económicas para aquellos que tengan terrenos en esa ciudad costera. “Constructora del Oeste”, era la presunta empresa contratista de Britos. Se promocionaba con fotos falsas de viviendas y con la promesa de que se podía edificar con ladrillos, madera, cemento y una base sólida al precio de una casa prefabricada. La oferta era atractiva y en tiempo de crisis, irresistible.

“Lo contactamos por Facebook. Viajamos a Monte Hermoso a conocerlo y nos diseñó un contrato. Sería una casa pequeña por 420.000 pesos, con llave en mano. Incluso fuimos hasta Bahía Blanca a una escribanía para la firma del contrato. Y confiamos porque había una arquitecta de por medio, de la zona, que aprobaba los planos. El contrato fue firmado finalmente el 25 de julio del 2019 pero por la corrida del dólar nos pedía plata continuamente para comprar los materiales, antes de que aumentaran tanto. Empezó haciendo la obra y en un día levantó casi todas las paredes. Increíble”, contó H.R. a este medio.

Hasta ese momento nada lo hacía sospechar ni tampoco a su esposa. Pero de pronto empezaron los problemas: “se notaba que la gente que trabajaba con él no eran albañiles porque no trabajaban muy bien. Nos dimos cuenta de que los cimientos no existían ni tampoco el encadenado. Lo notamos porque íbamos y veníamos todo el tiempo a Monte Hermoso para ver cómo estaba la obra. Transcurridos unos meses, dejó de contestarnos las llamadas. Tuvimos que llamar desde otros teléfonos”.

Britos se quedaba cada vez más sin respuestas y las sospechas se incrementaban, según la denuncia. Pero de alguna manera lograba convencerlos. Se valía de su carisma y una gran oratoria. “Empezó a hacerse el ofendido. Ya a esa altura nos había sacado bastante dinero. Incluso habíamos arreglado que nos iba a hacer una pérgola y una platea, lo que elevaba el precio hasta casi los 500.000 pesos. Siempre nos pedía que le transfiriéramos más dinero, que supuestamente estaban avanzando pero cuando llegábamos no había nadie en la obra. Estaban en otras obras. Pero todas ellas estaban sin terminar. El verso de él era que la gente no podía terminarlo por la corrida del dólar. Era muy convincente, muy adulador, muy amable, como todo estafador”, comentó.

Los engaños estaban por terminar y hubo en particular un episodio policial que involucró al estafador que destapó el escándalo. Uno de los albañiles que contrató Britos para trabajar en las obras lo atacó con un cuchillo de carnicero porque no le quería pagar lo que habían acordado. El agresor, identificado como José Hilario Rodríguez, entró en un ataque de furia con el falso contratista y el dueño de la obra en construcción, y quiso atacarlos. Una de las víctimas llamó al 911 y se evitó una tragedia.

Luego de la noticia, en ese momento mucha gente de Monte Hermoso empezó a opinar sobre ese hecho y comenzaron a denunciar a través de las redes sociales que habían sido víctimas de sus estafas. Entre todos se enteraron de que le pagaron por casas que Britos nunca terminó. “Ahí nos dimos cuenta de que habíamos caído en la estafa. Nos empezamos a contactar con la gente estafada porque le queríamos hacer juicio a este hombre. Mi abogada nos recomendó ver si tenía bienes a su nombre pero no tenía absolutamente nada. Así que decidimos hacerle juicio penal con un abogado de Bahía Blanca y nos contactamos con otras personas que también le han iniciado acciones penales. Por ahora somos tres los que lo hicimos. Es por la construcción y otra por la estafa con un vehículo. Después supimos que estuvo preso cuatro años por venta de drogas y parece que se fue a Monte Hermoso a trabajar y decidió seguir con esta mala vida”, lamentó H.R.

Se abrieron grupos de Facebook donde las víctimas decidieron exponer el nombre del acusado y así alertar a posibles víctimas. "Si no lo escrachábamos seguía estafando gente. Hace mucho no tenemos contacto porque no atiende las llamadas. Lo último que sabemos es que estaría en un campo de (la localidad bonaerense de) Coronel Dorrego. “De terror lo que nos hizo. Son muchos los estafados”, aseguró. H.R. decidió hacer la denuncia ante la Fiscalía en Bahía Blanca.


Más denuncias

Mario es otro cliente de Britos que cayó en sus mentiras. Su caso fue muy parecido al de H.R.: oferta por Facebook, contacto, firma de un contrato y una cabaña sin terminar. “Yo tengo un terreno en la zona de Monte Hermoso. Me comuniqué con él en diciembre de 2018. Me pidió 380 mil pesos por la casa, llave en mano y la mitad para empezar a construir. Me cerró el negocio”, contó el hombre a este medio.

En abril del año pasado firmaron un acuerdo, pero a diferencia de otras víctimas, Britos lo hizo a través de su esposa ya que según le explicó a Mario “su DNI lo había perdido”. “Primero me dijo que viajaba donde vivo yo para firmar, pero como no tenía el poder para firmar en la provincia en la que yo estoy, me dijo que firmara yo primero y él luego lo haría en territorio bonaerense. Le dije que sí y le di el dinero. Sonaba coherente y como que sabía lo que hacía", añadió.

La cabaña nunca la construyó. Pasaron los meses y Britos dejó de atenderle el teléfono. “Al principio me contestaba. Yo le decía que se había llevado la guita y no me hizo nada. Después ya no me respondía los mensajes y ahí supe que la plata estaba perdida. En agosto fue la última vez que dejé de contactarme y el 25 de noviembre pasado hice la denuncia en la Fiscalía de Bahía”, relató.

Pero Mario fue más allá. En su presentación judicial apuntó no solo contra Britos sino contra la mujer que firmó y que el estafador presentó como su pareja. “Me dijeron que una vez que comience de nuevo la actividad judicial se podría avanzar en la investigación. Ojalá sea así porque después me enteré de que hay como 10 personas que fueron estafadas y este tipo tiene que responder. Hacía casas de mentira. Yo soy una persona de laburo y no estoy en condiciones de perder dinero”, concluyó Mario.

Lo mismo le ocurrió a Sonia, a quien Britos le dejó una cabaña sin terminar en un balneario cercano a Monte Hermoso. Le pagó 4800 dólares a mediados del año pasado y la construcción nunca se terminó. “Le ofrecí una casilla que tenía como parte de pago. Me dijo que no podía. Entonces la vendí y me puse en contacto otra vez con él. Fuimos el 1 de mayo del año pasado a verlo y la verdad es que nos pareció bastante extraño que estuvieran trabajando ese día. Fuimos con la idea de una cabaña y por la plata que podíamos gastar, ofreció hacernos dos cubos y tomarnos una camioneta Amarok como parte de pago. Le insistía a mi esposo que le diera el vehículo y que cuando terminara la construcción le daba los papeles”, relató Sonia.

Y así llegaron a un acuerdo. Britos viajó hasta el lugar donde se iba a hacer la casa. “Todo lo que le pedíamos para la casa decía que sí. Volvimos y nos llama enseguida a decirnos que ya tenía copia de los contratos y que si queríamos los imprimía y firmábamos. Le dijimos que íbamos a esperar pero ahí nos aseguró que se firmaba en escribanía. Eso nos dio seguridad. Unos 15 días después le dimos con mi esposo 4800 dólares en billete y desde ahí no apareció más", contó la mujer.

Pasaron los meses y ocurrió lo mismo que acostumbraba a hacer. Respondía mensajes y llamados pero siempre con excusas. El último contacto fue en noviembre. Le decía que nos iba a devolver el dinero o que la iba a terminar. “En diciembre cambió su estado de WhatsApp y puso algo así como 'Felices Fiestas’ y le dije ‘mirá José, dejá de provocar a la gente que cagaste’ y ahí me bloqueó”, señaló. Sonia presentó una demanda por “estafa” en Bahía Blanca y ahora -dice- están esperando con “él en libertad y nosotros sin la casa”.

El engaño a una amiga y un auto que no puede usarse

En su diálogo con Infobae, H.R. mencionó que una de las personas que elevó una denuncia contra Britos fue por un auto. Se trata de Perla Recalde, una ex amiga del estafador, que le compró un auto usado al hombre pero en casi un año y medio no lo pudo usar porque no tiene los documentos al día. Y después de un sinfín de intentos por tratar que le dé los papeles, el hombre desapareció con los 20 mil pesos que la mujer le dio por el vehículo, un Fiat Duna modelo 91 de color blanco.

“Yo a Britos lo conocía hace tiempo. Hicimos amistad. Después de un año y medio de tratarlo veo un auto que él estaba queriendo vender. Y al cabo de una semana me dijo que ya lo había vendido. Un mes después, me dice que tiene otro auto y que si quería verlo. Mi marido lo vio y notamos que tenía sus detalles. Había que hacerle chapas, pintura y otros arreglos. Le dije que eso quedaba a cuenta mía una vez que me diera los papeles. Solo me dio una cédula de identificación de la dueña y la cédula de gas natural del auto. Fueron los dos únicos documentos que me dio. Esto fue el 15 de noviembre de 2018. Yo le dije que quería estar con todo en regla y que me diera los papeles”, contó Perla a este medio.

Pero él siempre inventó excusas. Ella le insistió en que le diera los papeles para concretar el negocio. Britos, por su parte, siempre le decía que se los llevaría. Le dijo que fueran a una escribanía, firmaran unos papeles y que llevara el resto de la plata. Perla le había dado un dinero inicial y como había una relación previa, le pagó el total.

 “Me decía que dentro de poco me iban a traer los papeles. Pero pasaron los meses y nada. Cada 15 días le escribía preguntándole dónde estaban. Siempre me ponía excusas. Que no me los podía llevar, que no tenía tiempo. En fin. Y así pasó todo el año y le dije que se llevara el auto, o que me diera los papeles. Me dijo que el dueño del auto estaba preso y que para junio iban a estar los documentos pero no había nada”, continuó.

El estafador nunca cumplió y le mandó mensajes con amenazas. Le decía que iba contar cosas privadas suyas porque ella lo había expuesto en Facebook. Es que, cansada, Recalde acudió a las redes sociales para divulgar lo que le había pasado, alertar a otras posibles víctimas y claro, ejercer alguna presión sobre el acusado.

“Yo le dije que no tengo miedo, que no tengo nada que esconder. Me dijo que iba a publicar cosas de mi vida privada, pero le dije que a mí no me importaba. Que no tenía nada que ocultar. Me dice entonces que los dueños iban a buscar el auto pero le advertí que nadie iba a llevar nada si no me devolvía la plata”, resaltó la mujer, quien sostiene que en Monte lo conocen todos y que luego de su denuncia pudo saber que el hombre engañó a muchas personas. Algunos todavía no hicieron la denuncia.

“Estafó a medio pueblo”, aseguró la mujer para graficar a su manera la cantidad de víctimas que cayeron. Es que a través de las redes sociales, cientos de personas que vieron su caso le escribieron para contarle que también habían sido estafados pero con el negocio de las viviendas.

Fue entonces que Perla hizo la denuncia por el delito de retención indebida de documentación del auto ante el Ministerio Público Fiscal de Bahía Blanca porque Britos le hizo un boleto de compraventa a nombre de él cuando el auto no estaba a su nombre. “Me hizo un recibo también de lo que yo le había dado para la transferencia de los papeles y hasta ahora jamás me trajo nada”, añadió.

El escrache en Facebook surtió algo de efecto y empezaron a saltar cientos de personas a decir que las había estafado con lo de la construcción de las cabañas. Lo que más bronca me da es que él sabía de dónde yo saqué la plata. Yo hago tortas artesanales y de eso junté de a poco para tener algo mío, a mi nombre. Le pagué todo y me hizo eso. Hoy el auto no puedo sacarlo a la calle", se quejó Perla.


Su pasado con la droga y dos muertes en un accidente de tránsito

De acuerdo con lo que pudo averiguar Infobae, José Luis Britos tiene registrado que se dedica a la actividad de “cultivos temporales de bulbos, brotes, raíces y hortalizas de fruto" y “venta de productos agrícolas” desde 2006. Además, informó otro trabajo: “servicios de publicidad”, actividad que supuestamente desempeña desde el año 1999. Otro dato: tiene domicilio en Coronel Dorrego (el mismo lugar donde las víctimas de sus estafas aseguran que está viviendo hoy) y recibe una Asignación Familiar de la Anses en una cuenta del Banco Provincia.

Según informaron fuentes policiales, cuenta con varios antecedentes y hay que remontarse a 2010 para empezar a desentrañar su historia. Fue entonces condenado a dos años y seis meses de prisión condicional luego de protagonizar un accidente de tránsito que le costó la vida a dos personas en un hecho que ocurrió algunos años antes, en jurisdicción del Departamento Judicial de Azul. La causa fue investigada por la UFI 1 y el delito fue doble homicidio culposo agravado.

En 2013 fue hallado culpable por el delito de tráfico de drogas por el tribunal Oral en lo Criminal 1 de Tandil, en el marco de una causa que investigó la UFI 22 de Azul. De acuerdo con la justicia y a partir de las pruebas que obtuvo a lo largo de la investigación en aquel entonces, Britos se dedicó al tráfico de estupefacientes entre abril y agosto del 2011, cuando el hombre se dedicó a la venta de estupefacientes fraccionados en dosis destinadas directamente a consumidores".

Puntualmente, el Tribunal tuvo en cuenta dos episodios. El primero ocurrió el 8 de abril, cuando luego de un allanamiento en su casa, encontraron dentro de un placard un envoltorio de nylon con un trozo compacto de marihuana con un peso de 43,6 gramos. En la misma habitación encontraron además tres tubos plásticos de pequeñas dimensiones con vestigios de cocaína, varios recortes de nylon y teléfonos celulares. En ese punto no quedó detenido aunque quedó ligado a la investigación.

El otro hecho tuvo lugar apenas cuatro meses después. Ocurrió el 19 agosto y fue lo que lo terminó por condenar. En ese momento, la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Tandil ubicó un Chevrolet Astra con pedido de secuestro estacionado en una esquina de la ciudad. A bordo del vehículo estaba Britos junto a otra persona. Cuando les impartieron la voz de alto, aceleró, evadió el operativo policial y atropelló a un oficial. Quiso escapar pero fue finalmente interceptado en la Ruta 226.

Le secuestraron dos teléfonos celulares, dos tarjetas de chip de telefonía, una trincheta con vestigios de cocaína, una bolsa de nylon con faltantes de trozos circulares, una agenda con anotaciones y dinero en efectivo. Ese mismo día, en su casa incautaron un envoltorio de nylon con un trozo de marihuana con un peso de 81,4 gramos. Asimismo se hallaron recortes de nylon, un cuchillo con vestigios de cocaína, seis teléfonos celulares y una computadora portátil.

El testimonio de dos testigos, más los elementos hallados en los allanamientos, permitieron al tribunal emitir la sentencia. Además, gracias a las escuchas telefónicas se pudo establecer que Britos mantenía contacto con clientes, con quienes hablaba en código para ocultar la actividad a la que se dedicaba. Finalmente lo condenaron por el delito de “comercialización de estupefacientes fraccionados en dosis destinadas al consumidor, en concurso ideal con tenencia, con fines de comercialización, todo en concurso real y con resistencia a la autoridad”

“El contenido explícito de las conversaciones y el peculiar vocabulario empleado, ajustado a la terminología utilizada por quienes comercializan estupefacientes para encubrir la actividad, resultan elocuentes para confirmar sobradamente el ejercicio de la operación que se le atribuye. Se destaca en la actividad desplegada las referencias a las cantidades, calidades y precio del estupefaciente que comercializaba en dosis fraccionada para el consumo”, dice el fallo. En ese sentido, sostiene que de las llamadas surge que Britos tenía clientes habituales.

De igual forma, los investigadores aportaron también filmaciones y fotografías en las que se pudo observar que el narco hacía recorridos en su auto, con paradas frecuentes de corto tiempo y en las que individuos subían al auto por pocos minutos, “sin razones aparentes que lo expliquen o justifiquen, retirándose caminando y el rodado continuando su marcha”.

Por eso el Tribunal consideró probado que Britos poseía “distintas cantidades y diferentes sustancias estupefacientes con la finalidad de comercializar las mismas, como así también que su actividad personal estaba dedicada en altísimo grado a la comercialización de estupefacientes al menudeo”.

En el año 2015 salió libre y desde entonces se alejó del negocio del tráfico de droga, aunque no de las causas judiciales. Las mismas fuentes consultadas revelaron a este medio que el 24 de noviembre pasado se le abrió un expediente por el delito de “desobediencia”. Fue luego de que en un control vehicular sobre la ruta provincial 78, cerca de Monte Hermoso, efectivos policiales lo detuvieron luego de descubrir que estaba inhabilitado para conducir vehículos desde el año en que dejó la cárcel, a pedido del Tribunal Criminal de Tandil que lo condenó por narcotráfico.


Se sigue mostrando cercano al ámbito de la construcción

En una página de Facebook con su nombre, Britos se mantiene activo y postea imágenes de cabañas en construcción. Tiene publicaciones recientes, incluso del mes de enero pasado.

En las fotos no se lo identifica a él o ninguna persona trabajando. Incluye en la serie de imágenes planos y materiales de construcción. “Muchas de esas fotos no corresponden a lo que hace él. Son de otras cabañas", explicó Sonia, la víctima del balneario cercano a Monte Hermoso. Según publica también, ahora vende zapatillas y puso a la venta otro auto.

Una particularidad que se repite en las imágenes de sus supuestos trabajos de construcción que el propio Britos publicó: ninguna de las cabañas está terminada.

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