Lunes 18 de Nov de 2019 | 5:42 |

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¿Todos queremos una isla en la cocina?

DISEÑO INTERIOR $datos[

Hay quienes ven en ella la solución a la tarea diaria de preparar comida, hay quienes la miran como objeto de deseo, y están quienes le adjudican el poder de elevar el estatus del ambiente.

Por Ana Cernelli

La cocina que definimos como abierta, comparte el espacio más amplio destinado generalmente a living y comedor. Puede integrarse por medio de  una transición que pase algo desapercibida, coordinando las elecciones en cuanto a color y materiales, por ejemplo, o estableciendo un límite más preciso. En este caso puede optarse por una interrupción en la continuidad del solado, o incluyendo un volumen físico que señala la dimensión de  cada espacio.

La forma, ubicación y altura de este volumen nos indican si se trata de una barra, una extensión de la mesada principal, o una isla .

Cada una tiene características propias y a veces compartidas con las otras opciones. Por ejemplo, la extensión de una mesada hacia la perpendicular nos brinda un práctico desayunador al igual que la barra, pero la altura será similar a la mesada en el primer caso, mientras que en el segundo es más frecuente que alcance  1, 10 m y sea acompañada de taburetes altos.



En este artículo voy a referirme a las islas y sus particularidades.

¿Por qué un gran porcentaje de usuarios eligen disponer de una isla de cocina? Aquí, algunas de las razones:

Permite una completa circulación a su alrededor. Siempre que el espacio libre de cualquier obstáculo sea mínimamente de 0,90 m en sus cuatro caras, el tránsito  entre las mesadas o hacia el comedor, es fluido. Esa distancia perimetral debe aumentar a 1,20 m en zonas donde es necesaria la apertura de puertas de muebles ,electrodomésticos o cajones que se hallen enfrentados, para trabajar con comodidad y no perturbar la acción o el paso de otra persona por detrás.

La persona que prepara la comida, no lo hace frente a un muro. Es el caso de cocinas con aberturas escasas o sin vistas. A veces, la ubicación de puertas o ventanas no puede modificarse y ninguna de las superficies de trabajo tiene una visual despejada. El tiempo que se dedica a la preparación y cocción de alimentos, tanto como al lavado de menaje y utensilios, no es menor, por lo tanto, es agradable contar con una vista para alternar o alguien con quien conversar.

Adiciona lugar de guardado. Algunos usuarios poseen gran cantidad de elementos de cocina entre vajilla, ollas y pequeños electrodomésticos. Asimismo, dependiendo de sus hábitos de compra, necesitan muchos y variados muebles de almacenaje, que pueden ser  incluidos en el bajo mesada de la isla.

Articulan un espacio con otro, siendo un nexo más que un elemento divisor. En este planteo cabe destacar que para que funcione de este modo, es apropiado que los materiales que la componen sean similares al resto del mobiliario y  mesadas , manteniendo también un vínculo con el amoblamiento del living comedor.

Por el contrario, puede actuar como eje principal y destacado. Cuando elegimos una mesada opuesta en color y diferente en material, o un estilo que rompe con la estética de todo lo demás.

En cocinas muy grandes, el desplazamiento entre : heladera – mesada -pileta -mesada -placa o anafe – horno, puede resultar incómodo. Una isla que contiene alguna o varias de las funciones, nos alivia en ese aspecto ya que actúa de pivote entre ellas.

De todos modos, el primer dato necesario para planificar o no una isla, es el metraje total de la cocina y la posibilidad de variar la disposición del mobiliario que se ubica contra el muro . Entonces sí, podrá definirse la función que cumplirá.



Podemos aspirar a islas completas, las cuales contienen función de lavado, preparación, cocción  y consumo de alimentos, para lo cual debemos contar con unos 20 metros cuadrados . Éstas superficies de trabajo necesitan , si son rectangulares, unos  2, 40 metros de largo y, al menos unos 0,90 m de ancho para que funcionen correctamente.

Otra posibilidad es acotar su ancho y aumentar su longitud, extendiendo la mesada o adosando una mesa , siempre que el ambiente sea rectangular.  Es importante recordar, sobre todo si estamos ante una reforma, que es necesario trasladar las instalaciones de desagüe, toma de agua , gas y electricidad al nuevo volumen.

En habitaciones cuadradas, puede mantenerse este esquema, pero las paredes en los extremos deben quedar libres de muebles, o modificar la isla.

Si la idea nos seduce tanto y la superficie es menor, pensemos en restar funciones, eligiendo sólo una de ellas : lavado, cocción, preparación ,  combinar sólo dos de ellas entre sí o combinarla con superficie para consumir alimentos. De esta manera, la achicamos  convirtiéndola en complementaria del resto.

La manera en que se ocupa el bajo mesada de la isla varía de acuerdo a las necesidades a las que responde. Podrá contener electrodomésticos, muebles o vacío, lo que también modifica el costo de la misma. La que utiliza el material de mesada en los laterales, tiene una estética casi escultórica, pero aumenta el costo.  Una forma de economizar es con la utilización de módulos standard de muebles de cocina, a los cuales se les coloca una tapa.

Puede conformarse de un armazón con estante, tapa y ruedas, (se diferencia de una mesa por su altura) para poder  desplazar como quieras.

Hay variadas formas de resolverla, las cuales serán motivo de otro artículo.

Si estás decidido a concretarla, asegúrate que las medidas sean acordes al espacio del que disponés. Podrías simular su volumen con cajas y transitar el espacio o  podrías dibujar sobre el piso para ensayar como resultaría. Recién entonces pensar en materiales y acabados, para que se convierta en aliada de trabajo y no en objeto de arrepentimiento.

Ana CernelliTécnica en Diseño y Decoración de interiores
anacernelli@gmail.com
 ana.cernelli.deco
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