Miércoles 23 de Oct de 2019 | 20:13 |

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Lo que el mar esconde

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Como cada año, el instituto de inglés Holy Mary pone en escena su concert de adultos que, sin ánimo de competir con otras propuestas, hace feliz a cada uno de sus integrantes. Pasen & Vean.

Por Florencia Lauga

Son las ocho menos cuarto del lunes siete de octubre y la puerta de Holy Mary, en San Martín 350, se colma de personas. ¿Tandilenses pre-ocupados por, de una buena vez, saber hablar en inglés? No. Es que a las ocho –puntual- comienza el anteúltimo ensayo de Under The Sea, el musical que el flamante grupo de adultos ex-alumnos (algunos de ellos, otros invitados) presentan jueves y domingo de esta semana en el Teatro del Fuerte de la Ciudad.

 


Las horas corren, lo que falta ya casi no se cuenta en días. Sin embargo, ellos disfrutan. Con un montaje divertido y desbordado de escenas, Lucio Gentile se encarga de dirigir el grupo que conformado por personas de ambos sexos y de todo tipo de edades, se sabe al hilo las coreografías y los textos. “Hay que poner más energía” sugiere la coreógrafa que, aún con su bebé de tres meses, se acerca a colaborar. Y el equipo responde. Simplemente, pienso, se trata de la primera pasada, exactamente el momento en el cual se comienza a registrar que el día se acerca a su fin, que no se está en el “trabajo de siempre” y que cualquier cosa que se ofrezca arriba del escenario –o mientras se ensaya para ello- se verá reflejado en el público asistente. “Si están alegres, el público lo estará”, dicen las directivas. Y ellos lo entienden. Y funciona.

 

Colmada de coreografías, color, y trajes voluminosos y divertidos, Under The Sea (Debajo del Mar) cuenta la historia de Ariel, la sirenita que, como bien sabemos, no está del todo feliz con su vida bajo las profundas aguas, desvelada por el deseo y la curiosidad de acceder al mundo de los humanos. La malvada Úrsula, las gaviotas, los peces y el cangrejo Sebastián son algunos de los personajes que la acompañan y que –lógicamente- entorpecen o colaboran en sus intenciones. Todas las canciones son en inglés y los diálogos en español, decisión que tomaron por primera vez este año, pensando en la comprensión de la historia para más espectadores.

 

Algo de la temática me llama poderosamente la atención, y por eso, me quedo hasta el final del ensayo, donde después de verlos puedo dar fe de que, hasta aquí, hay trabajo duro. El equipo –vale aclarar- no solamente prepara escenas, coreografías y diálogos, sino que además se hace cargo de escenografía, producción, detalles y confección de vestuario. Tengo la suerte de saludar a Lucre quien, en nuestra amada ciudad, se distingue en el mundo del diseño de luces, tarea que me genera admiración. “Ya trabajé con ellos antes”, me cuenta, y a mí me alegra que lo haga ahora.

 

Me dispongo, entonces, a preguntarles la posta. ¿Cuál es, en verdad, el motivo que los conduce a dejar cuerpo y alma en un ensayo cuando no es esta su principal actividad? ¿Qué los saca de sus casas, de sus parejas, de sus ocupaciones comunes, de sus celulares y posteos, de cocinar temprano? Y entiendo que es el amor, que tiene que ver exclusivamente con la alegría de estar. Y escucho lo que piensan y sienten, y me tomo el atrevimiento de trasladarlo aquí; sin antes aclarar que uno de los más importantes datos que tiene que ver con el grupo de adultos de Holy Mary Musical Company es que no hay limitación, esto es: no hace falta saber bailar, ni cantar, ni siquiera hablar en inglés. Lo único que hace falta, como para cualquier otra maravilla de la vida, es la voluntar de hacer.

 

“Yo estoy acá porque me hace crecer, como profesional y como persona”, escucho. “Yo bailo desde los tres años, pero considero que esta actividad es mucho más completa y compleja. Además, es un cable a tierra, es algo que se hace para uno y te saca de la rutina, de lo de siempre, es mi momento”. “Yo hago concerts porque es algo que me hace muy feliz. Este es mi año número veinte (wow!), y como dijeron por ahí, es mi cable a tierra. Otras personas pintan o cocinan, yo hago esto. Siento que me permite ser la mejor versión de mí misma”. “Iba a decir lo mismo”, “Soy la hermana”, dice una de las chicas, y hay risas. “Es que es tal cual. Me deja ser exactamente como soy. Sé que soy de una forma y este es el lugar en que puedo hacerlo”. Todos aplauden y festejan. “Yo lo hago por vergüenza, y la verdad es que no se me va”. Más risas. “A mí siempre me gustó actuar. Acá encontré compañeros que me ayudan en todo”.

 

“Yo lloro”, dice una chica, y a mí se me iluminan los ojos, porque me recuerda que llorar significa estar vivo. “Siento que la palabra clave es terapia”. Y recalca la humanidad del grupo, la solidaridad, la angustia del día a día que, dentro del círculo de trabajo artístico, se disuelve sin rodeos. “Yo lo hago porque soy feliz”, dice alguien, y hasta aquí podríamos llegar (pues qué mas queremos que la felicidad, ¿verdad?). “Es difícil ser adulto y empezar algo nuevo”. “Yo no conocía a nadie, pero este es un grupo que cuando llegás, te abraza”. “Para mí estar en un escenario es todo”, “Siempre quise hacer esto”, o mejor aún: “Me siento libre”.

 

Los miro sonreír, respirar y emocionarse, y me quedo con ganas de preguntarles miles de cosas más. Pero especialmente, con la sensación de que el universo, dios, la gran voluntad o como quieran llamarle sabe exactamente qué es lo que está haciendo y por qué pone a cada individuo en momento y un lugar determinado. Solamente con ver sus rostros felices, entiendo sin palabras el significado que para ellos tiene, la satisfacción que les genera pertenecer a este proyecto. Y nos damos el permiso de conversar unos segundos más, y revisar el anticuado pensamiento tandilense que –por suerte- vamos viendo derrumbarse; aquel que determina “cómo deben ser las cosas, cómo las personas”. No. Nos damos juntos el lujo de decir que nacimos para ser nosotros y que en definitiva, es lo que haremos; porque eso, y nada más que eso, es nuestra gran virtud. Que así sea.

 

 

ACCESO

 

Las entradas para Under The Sea, anticipadas con descuento se pueden comprar

hasta hoy en el instituto, de 8.30 a 17 hs. Luego, en el Teatro del Fuerte.

Las funciones son el Jueves 10 de octubre, 10.00 hs y el Domingo 13, 19.30 horas.

¡Todos bienvenidos!

 

 

 

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