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Una vida sin enredos

PEINADOS

Matías Zabala Iriarte es, como algunos otros, un valiente que escogió seguir los pasos de su mamá para desarrollar una profesión propia. Dueño de un talento y carisma únicos, dése una vuelta por esta nota para conocerlo en profundidad.

Por Florencia Lauga

¿A qué momento de tu vida podrías remontar la decisión de dedicarte a trabajar con la creatividad a propósito del cabello? ¿Hay algún hito o hecho importante que sientas que habilitó esta tarea en vos?

Mi nombre es Matías Zabala Iriarte, nací en Tandil, tengo treinta y tres años y hace diecisiete que elegí esta hermosa profesión que es  la peluquería. Francamente creo que nada es casualidad; comenzando porque mi madre (Marisa Iriarte) es peluquera de toda una vida. ¡Esto equivale a decir que nací y crecí dentro de un salón! Sin embargo, mi historia tomó su curso aproximadamente a mis dieciséis. Por ese entonces decidí terminar el secundario en el turno noche y  empezar a trabajar de ayudante en el espacio de Marisa. Al comienzo, mi trabajo se basaba en cosas básicas como la recepción de los clientes, el orden del lugar y la colaboración a mis compañeros; que en aquel momento eran muchos. De ese modo fui poco a poco entusiasmándome, conociendo el rubro, realizando nuevas tareas. Me daba cuenta de que todo esto me llevaba a tener cada vez mas ganas de aprender, para seguir avanzando y haciendo nuevas cosas.

Recuerdo que hubo un momento exacto, también, en que tomé la decisión de hablar con mi madre para decirle que definitivamente era esto a lo que me quería dedicar. Ella me escuchó atentamente y respondió que me iba a apoyar en lo que yo quisiera ser; y así fue como me abrió las puertas a los lugares donde me formé, especialmente en Buenos Aires. Cursé tres años en la academia de Oscar Colombo –allí me recibí- y por si fuera poco tuve el honor de ser ayudante de su curso. Para mí Oscar Colombo fue un gran maestro. Por otro lado,  viví el privilegio de capacitarme en el centro Técnico L’Oreal Professionnel donde accedí a capacitaciones con los  embajadores mundiales de la marca. De la mano de ellos me recibí también en todas las ramas de la colorimetría, diagnósticos capilares (Kérastase), asesoramiento, etcétera. Hoy en día es el lugar en el que sigo capacitándome y trayendo la tendencia a mi ciudad.

Con toda esa formación, ya laboralmente empecé a dar mis primeros pasos profesionales en el salón de mi madre: momento de expresar lo aprendido e ir abriéndome de a poquito mi propio camino. En aquel tiempo –año 2008 más exactamente, tuve la grata oportunidad de viajar a París junto a  los embajadores argentinos de ese entonces (Oscar Colombo y Jorge Sánchez) al centro técnico L’Oréal. Allí estuve compartiendo capacitaciones y comprendiendo el modo en que se hace llegar la moda de un lugar como París  a la Argentina, por ejemplo. Estuve en eventos, en los desfiles de alta costura de la semana de la moda, conociendo a los estilistas embajadores de cada país. Fue una experiencia sumamente valiosa.

En 2014, con la ayuda de mi madre, volví realidad la idea de tener mi propio salón. Creo que en estos cinco años que llevo individualmente haciendo lo que amo hubo un momento que fue clave para que la gente me conociera, pudiera encontrarse con mi estilo y ver lo que yo hacía: un concurso de L’Oréal llamado Color Trophy. Este certamen se hace anualmente; son invitados todos los peluqueros de Argentina que trabajen con la marca, y deben presentar una producción de fotos logrando un total look. La idea es crearlo basándose en la nueva tendencia que presenta L’Oréal. En aquel año no solo participé sino que quedé seleccionado entre los mejores quince profesionales del país, llegando a la final en el hotel Conrad de Punta del Este. En Uruguay tuve la oportunidad de compartir la experiencia con muchas personas y  ser parte de los reconocidos como mejores estilistas del país, vinculándome con diseñadores, figuras públicas y directores de las grandes revistas de moda. A partir de esa experiencia,  en Tandil se hizo eco. Cuando llegué me encontré con una realidad muy distinta a la que había dejado: las personas empezaban a tener curiosidad por mis trabajos, a conocerme por mi nombre, y el  la demanda comenzó a crecer. Sin embargo, me gustaría también expresar lo que para mí es fundamental a propósito de ese crecimiento: en estos cinco años que  llevo de mi propio proyecto; mas allá de lo que pueda ser como profesional, o si a la vista de los demás es poco o mucho, mi presente se vuelve posible porque atrás de todo esto –sosteniendo- tengo un gran motor, quienes que hacen que yo pueda ser quien soy y me apoyan día a día, en todo momento: mi familia, mi señora y mi hija.

¿Dónde está ubicado y qué puede encontrar una persona si se acerca a Matías Zabala Salón?

El salón está ubicado en Avenida Brasil 184, Local 4. Es un espacio exclusivo donde se puede encontrar atención personalizada, tanto para la mujer como para el  hombre . Allí es donde vuelco todos los años de experiencia, viajes y capacitación para así poder brindar el asesoramiento a los clientes en las últimas tendencias.

¿Te imaginás en esta actividad el resto de tu vida? ¿Hay otras con las cuales te identificás? ¿Sería posible fusionar esta actividad con alguna diversa?

Si, por supuesto, es algo que amo hacer y me apasiona. Pienso que tal vez el día de mañana, después de muchos años, me gustaría enseñar; ¡Pero siento que falta mucho!

Sí puedo decir que me identifico con el deporte, es una cuestión que me encanta por  fuera de mi profesión y creo que lo he podido fusionar con lo mío porque he tenido la suerte de trabajar en la imagen de deportistas y gente ligada al mundo deportivo. En mis principios, por ejemplo, me encargué de look del plantel de Boca en todas sus pretemporadas en Tandil, luego vino el plantel de Santamarina de Tandil desde sus comienzos en la categoría B nacional. En esa última experiencia tuve la suerte de hacer además amigos, a quienes siempre les estoy totalmente agradecido porque fueron los que me abrieron la puerta para trabajar en la imagen de jugadores de clubes de primera de Buenos Aires y jugadores de renombre. ¡Soy realmente un agradecido!

Hoy en día, a su vez, continúo trabajando con jugadores de fútbol profesionales y amateurs. También lo hago en la imagen de una gran deportista de Tandil en el fútbol femenino  a nivel selección como es Agustina Barroso; a la cual admiro como deportista y persona. No quisiera olvidarme del gran atleta serrano Diego Simon, con quien también trabajo. Aprovecho para agradecer a cada uno de ellos, y vuelvo a repetir no tengo palabras para describir lo agradecido que estoy en general.

Sin ánimos de ser redundante y con ánimos de recordar lo importantes que somos las personas, no quiero terminar esta entrevista  sin agradecer a su vez a todos mis clientes y amigos, porque definitivamente sin su presencia nada de lo que hoy he logrado hubiese sido posible. Gracias infinitas a ellos, que confían en mi trabajo y me siguen eligiendo día a día. ¡Muchas gracias, siempre!

Información
Matías Zabala Salón Av. Brasil 184 Local 4 . Tel 442-6093
Instagram: matiaszabala_
Facebook  matias zabala


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