Lunes 19 de Agosto de 2019 | 22:19 |

La Merceria de Julia - Sarmiento 888 - Tandil



El granitullo de las calles del centro es parte de la identidad de los tandilenses

El patrimonio de un pueblo es la raíz sobre la cual se construye la identidad o las identidades. Su conocimiento, investigación, preservación y difusión  no es un lujo ni una actividad lúdica, sino una auténtica necesidad. Por otra parte, el granitullo no solo es patrimonio material de los tandilenses,  sino también inmaterial porque preserva el oficio de los picapedreros.

Escribe Eduardo Ferrer

El Patrimonio Cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, artesanos, músicos, escritores, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular y el conjunto de valores que dan sentido a la vida.

El concepto de patrimonio cultural es subjetivo y dinámico, no depende de los objetos o bienes sino de los valores que la sociedad en general les atribuyen en cada momento de la historia y que determinan qué bienes son los que hay que proteger y conservar para la posteridad.


Hoy son varios los documentos internacionales que consolidan una visión amplia y plural del patrimonio cultural, que valoran todas aquellas entidades materiales e inmateriales significativas y testimoniales de las distintas culturas.

Un poco de historia

En este caso resulta significativo preservar el patrimonio de la ciudad. Tandil, tiene una historia rica vinculada al oficio del picapedrero, es una parte importante de la memoria comunitaria y del patrimonio inmaterial de la región, ya que la industria picapedrera en la ciudad registra sus primeros pasos a partir del año 1870, cuando un grupo de italianos enviaba carretas con adoquines a Buenos Aires para la pavimentación de sus calles más importantes; en ese momento la capital recibía piedra de la Isla Martín García e incluso compraba adoquines de origen extranjero. Como bien señalaba Hugo Nario en sus investigaciones: con la llegada del Tren en 1883 se hizo posible enviar grandes cantidades de adoquines a Buenos Aires en no más de 10 horas. Es gracias a este medio de transporte que la explotación de la piedra comienza a crecer hasta convertirse en una de las principales actividades de la ciudad, aún más la producción de adoquines, granitullo y cordones sirvió para el empedrado de calles de Tandil y otras ciudades de la provincia de Buenos Aires.

Esta actividad congregó a italianos, españoles -en su gran mayoría- que  conocían el oficio de picapedreros incluso muchos de ellos trabajaban en canteras de piedra o mármol en Europa y que junto a otros inmigrantes dieron origen a una multiculturalidad respetuosa de la identidad local”.

Preservar y difundir este patrimonio es fortalecer una parte de nuestra identidad

En muchas inauguraciones oficiales he escuchado que “el paisaje de nuestra ciudad está dominado por sus antiguas sierras y que las manos, los brazos y el corazón de aquellos trabajadores picapedreros, crearon un mundo propio y a golpe de martillo esparcieron los genes de la materia más formidable de nuestra identidad cultural”. Pues entonces, no descuidemos nuestro patrimonio material e inmaterial  y vinculémoslo con la cultura, desarrollando  acciones educativas, de sensibilización y participación comunitaria, que garanticen el desarrollo con pleno respeto a las costumbres y tradiciones locales, así como el conocimiento, aprecio y protección del patrimonio cultural.

El valorar, restaurar, proteger el patrimonio cultural es un indicador claro de la recuperación, reinvención y apropiación de una identidad cultural.

Cuando nos preguntamos por nuestra identidad   comenzamos a construir e imaginar, a descubrir todo aquello que nos identifica, que nos refleja; aquello que nos nombra, que nos define, que nos modela, que nos inspira o que nos impulsa a ser como somos.

El granitullo es parte de nuestra identidad y está resguardado por ordenanza como patrimonio material. Estas técnicas artesanales tradicionales también están contempladas en una normativa que contempla el patrimonio inmaterial del cual Tandil es una ciudad pionera en su preservación

“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos”

Fuentes consultadas
Hugo Nario, Tandil Historia Abierta
Ferrer, Eduardo; “De los corrales de piedra al ferrocarril”
http://www.lospicapedreros.com.ar/tandil.php
UNESCO
José Saramago

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