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Criando hijos agresivos desde el amor

ESCRIBE JUAN M. FLORIT $datos[

Gritos, escenas interminables, ausencia total de colaboración, exigencias desmedidas, insultos, e incluso golpes son algunas de las manifestaciones que observamos en nuestros consultorios. Lo que los padres hacen y dejan de hacer, ni lo que piensan ni lo que sienten, es lo que le enseña a un hijo a responder agresiva o violentamente, por supuesto desde el amor.

El principio de todos los males: hablar demasiado y evitar las situaciones incomodas (aversivas).

- Es que yo pienso, yo creo, yo siento....  no, no, y no!. -Si pensando cómo Ud. piensa y sintiendo lo que siente Ud. esta acá (en consulta psicológica), claramente lo que pensó, sintió e hizo no le está resultando saludable ni funcional, incluso con las mejores intenciones y el todo el amor del mundo.  Ud. se va a empezar a comportar de forma distinta si es que quiere que su hijo cambie, esa es la condición indispensable para comenzar el tratamiento.

¡¡Pero yo me siento culpable!!, esta es una expresión que solemos escuchar en el consultorio.


La cuestión es que "la culpa" o la evitación de las escenas incomodas no hacen más que empeorar el problema y generar un clima familiar insoportable.

En ocasiones los padres ante las situaciones como gritos, golpes e insultos abrazan a sus hijos "para que se calmen". Eso es en extremo patológico, ya que si luego de una agresión un padre demuestra afecto a su hijo, solo le estamos enseñando que si nos agreden serán recompensados afectivamente. Si continuamos con estas formas de relacionarnos, en la adolescencia ud tendrá un hijo en extremo agresivo a quien no le podrá ni hablar porque se sentirá ofuscado por absolutamente todo, y eso será necesariamente una consecuencia de la forma en la que aprendió a relacionarse.

Yo suelo preguntarles a los padres, ¿qué es más valioso para Ud.?  ¿qué clase de hijos y clima familiar quisieran tener? y si prefieren evitar el malestar inmediato o construir un clima familiar saludable a no muy largo plazo (ya que estos tratamientos duran 4 meses).

 

La atención en el momento inapropiado

Uno de los "elementos" que tenemos para modificar las conducta disruptivas es la atención. Muchos padres ante las desavenencias de sus hijos hablan, repiten, piden e insisten y esto es un verdadero problema. Si cuando un hijo no hace nada de lo que les pedimos y ante la insistencia y las verbalizaciones esto continua igual, probablemente eso que hacemos esté manteniendo las conductas indeseables. Por que pasa esto???  La atención, muy frecuentemente genera que las conductas que la anteceden aumenten su frecuencia e intensidad. Si un hijo realiza X conducta y recibe atención, considerando que retarlo implica prestar atención, muy probablemente continúe haciendo eso, sea lo que fuere. La atención es el más poderoso refuerzo social que tenemos los seres humanos. En las interacciones cotidianas recibimos atención por múltiples conductas y de distintas fuentes, la cuestión de fondo es eliminar las potenciales fuentes de atención por tiempos prolongados luego de las conductas indeseables, lo cual para muchísimos padres resulta casi imposible.   

 

Gritar, enojarse, repetir, no, no, y no!! CONTINGENCIAS es la palabra mágica ¿y eso como se cocina?

Podríamos definir a las contingencias sencillamente como la dependencia e influencia reciproca (y temporal) entre las conductas, sus consecuencias en el ambiente y la persona. Técnicamente es la relación de proximidad temporal entre las respuestas y los estímulos subsecuentes (Skinner), por lo cual podríamos decir que en un contexto terapéutico es la conducta orientada al futuro, una  concepción contextual y prospectiva de la motivación a partir de un estado de privación generado voluntariamente por un diseño de intervención.

 

El atractivo desafío de modificar las conductas disruptivas en familias con padres separados y abuelos amorosos.

Batallando por eliminar las fuentes de refuerzo intermitente.

Una de las dificultades que se nos presentan cuando trabajamos en infancia son, precisamente los padres. Muchos traen a sus hijos a consulta para que el profesional "se lo arregle" y ahí es por donde debemos comenzar el trabajo llamado Psicoeducación o asesoría a padres. Si consideramos que resulta imprescindible eliminar del ambiente ciertas interacciones con los adultos que sostienen el problema, resulta imprescindible que estos tengan claro qué, de lo que hacen y dejan de hacer, esta retroalimentando el circulo vicioso de malestar.   

Si un padre hace lo que le prescribimos y el otro no, el tratamiento no funcionara. Si ambos padres hacen lo que les prescribimos, pero un abuelo con quien el niño pasa algunas horas por día no lo hace, el tratamiento no funcionara. Es por esto que en ocasiones resulta fundamental privar al niño de las visitas a las casas de los abuelos o cualquier ambiente en el que los refuerzos (la eliminación de los mismos) de la conducta problemática no estén bajo estricto control.

Resulta útil, en estos casos, convocar a los abuelos y explicarles que "comprar" el amor de sus nietos de esta manera solo genera sufrimiento en sus propios hijos y a la postre tendrán un nieto que sufrirá y generara sufrimiento en quienes lo rodean.

 

La motivación desde el contextualismo: deprivando a los hijos. 

En ocasiones lo que vemos en los casos de hijos agresivos es que el ambiente inmediato del niño está plagado de "elementos hedonistas" o placenteros para el niño, esto es un considerable problema. Juegos de PC o disp. móviles, comidas, helados, postres, atención, golosinas etc suelen ser los más presentes. Estos "excesos hedonistas", y su presentación inmediata cada vez que  se lo requiere, suelen ser los que sostienen el malestar, la intolerancia a la frustración y las agresiones, gritos y faltas de respeto más variadas de hijos a padres.

Lo fundamental resulta eliminar todos estos elementos del ambiente y solo presentarlos cuando el niño come sin hacer escándalos, hace los deberes, ordena su cuarto o cualquier otra tarea básica o elemental.

Ahora, si ante la ausencia de estas taras realizadas los padres repiten interminablemente sus pedidos y luego el niño, sin realizarlas, recibe Juegos, comandas ricas, helados y atención, muy probablemente esas conductas continúen, ya que están siendo reforzadas por alguno de estos estímulos o bien por varios.

 

Psicoeducación a padres: explicar, informar y facilitar.

Decirle a un padre que debe poner límites y no decirle nada es lo mismo. Si su psicólogo se descuelga solo con esta expresión cambie, urgentemente, de Psicoterapeuta!!!.

La cuestión es el cómo, esto es lo que debemos transmitir lo más claramente posible y la condición de posibilidad para el cambio. Lo que sostiene y reproduce las conductas disruptivas, desagradables o perturbadoras como: gritos, insultos, agresión física, rotura de mobiliarios y un largo etc, es el mantenimiento de estímulos ambientales que facilitan la realización de estas conductas por parte de los niños. En estos casos con retirar los refuerzos (lo que hacen los padres que sostiene esa conducta) de forma consistente, es decir no esporádicamente, suele ser suficiente para extinguir esas conductas, y aun más sencillo y rápido se da el cambio si reforzamos conductas saludables alternativas.

La receta, sencillísima, del cambio hacia la salud familiar: solo hay que saber de qué forma (cómo) y cuándo comportarse (emitir una conducta X) en relación a la conducta de un hijo.

 

Resulta fundamental la Consistencia en:  la emisión de refuerzos fijos o intermitentes solo de las conductas que deseamos mantener y eliminación de los refuerzos (variables o fijos) de las conductas que deseamos extinguir.

Espero que al lector le Haya resultado sencilla, comprensible y útil la columna de hoy.

Continuare torturándolos con conceptos extravagantes y teorías inauditas la semana que viene. 

 

        Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

  • Psicólogo clínico.(TCC-ACT- individual y  Terapia Sistémica-Familiar)
  • Disertante -Conferencista-divulgador.
  • Exposiciones para instituciones educativas sobre infancia y familia
  • Columnista del Diario ABChoy.
  • Consultas  Tel:      2494492136.    
  • Facebook:              www.facebook.com/actmindfulness/

 

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