Jueves 20 de Sept de 2018 | 13:25 |
OSDE es la obra social y prepaga que ofrece el más completo servicio de salud

Belén Blois - Estudio Inmobiliario - Constitución 651 - Tandil - Tel.: 249 468 1897



Psicofármacos y medicalización Los riesgos de los excesos: entre la ciencia y el comercio

ESCRIBE JUAN M. FLORIT $datos[

Si bien los psicólogos nos quejamos del exceso de medicalización, somos cómplices del mismo proceso que ha llevado a nuestros pacientes a requerir estos fármacos por la alarmante ineficacia de nuestras intervenciones. Francamente tenemos que reconocer, como cuerpo profesional, nuestra aberrante e inaceptable incompetencia.

Por    Lic. Juan Martin Florit. Psicólogo Clínico

La idea de escribir, sobre este tema en particular, parte de la dificultad que encontramos los Psicólogos Clínicos al momento de realizar tratamientos psicoterapéuticos cuando los pacientes ya llegan con el tratamiento farmacológico iniciado.

La responsabilidad que nos cabe a los Psicólogos Clínicos en la génesis de los excesos Psiquiátricos.


Somos parte del problema:con esto me refiero a que, si bien los psicólogos nos quejamos del exceso de medicalización, somos cómplices del mismo proceso que ha llevado a nuestros pacientes a requerir estos fármacos por la alarmante ineficacia de nuestras intervenciones. Francamente tenemos que reconocer, como cuerpo profesional, nuestra aberrante e inaceptable incompetencia.

Lamentablemente la severa y preocupante carencia de formación en ciencias, y sobre todo en epistemología, ha generado varias generaciones de colegas Psicochantas que no discriminan entre misticismo medieval y Psicología científica o aun peor la desprecian, en tanto (ergo) no pueden distinguir una intervención eficaz de una espuria o engañosa.

No digo que no existan Psicólogos serios y competentes, solo que el porcentaje es extremadamente bajo, y no estoy exagerando (si en Tandil hay 20 psicólogos buenos es mucho).

La explicación es relativamente sencilla: nosotros le reprochamos, a la industria farmacológica y a los psiquiatras, el hecho de sobremedicar o incluso de generar dependencia del fármaco cuando lo que hacemos es, muy frecuentemente, generar dependencia al "terapeuta". Esto es algo absurdo pero así funciona, el psicólogo promedio es mediocre (y no me refiero a los psicólogos recién recibidos, sino a todos los psicólogos) francamente la inmensa mayoría no tenemos la más pálida ni remota idea de qué hacer con los pacientes (incluso con cuadros sencillísimos de tratar como el pánico con agorafobia), esto resulta algo espeluznante si consideramos que trabajamos en salud "mental".

¿Modificar el contexto o modificar la química cerebral? Mejor modificar la química cerebral desde la interacción entre el ambiente y la persona.

Esto es totalmente viable, no me detendré a explicar los procesos por los cuales podemos realizar esto ya que sería probablemente imposible que el lector que no es especialista en estos temas lo comprenda y también que yo lo pueda transmitir de forma accesible a la población general.

La influencia reciproca

Las relaciones e influencias mutuas que existen entre los fenómenos fisicoquímicos del cerebro, los procesos cognitivos (¡que no son lo mismo!) la relación de influencia reciproca entre ellos, la conducta y su ambiente, es pasible de modificarse dentro de cortos periodos de tiempo (terapias breves y eficaces) y sin necesidad de utilizar fármacos externos al organismo.

Considere que los psicofármacos son químicos (moléculas producidas artificialmente) que alteran o modifican las funciones bioquímicas naturales del organismo (cerebro), así como las vacunas son una forma de facilitar que el organismo genere defensas para cuando la enfermedad ataque y este ya sepa de qué manera actuar defensivamente ante determinado agente patógeno.

Si Ud.utiliza una droga como cualquier benzodiacepina o un IRRS (inhibidores de la receptación de serotonina) logrará no sentirse mal, hablando genéricamente, pero no realizará seguramente las acciones concretas para enseñarle a su organismo que genere y libere esas sustancias químicas que requiere. Aun peor, no desarrollará las habilidades para confrontar las situaciones que seguramente le generaron el malestar inicial, y así se genera un circulo vicioso en el cual gracias a la evitación de las sensaciones desagradables (aversivas), fármaco mediante, usted se sentirá bien y ese mismo bienestar lo colocara en una situación de evitación experiencial, ausencia de aprendizaje y pasividad en relación a su contexto y su futuro.

Ejemplificando:  digamos que usted se encuentra desde hace algún tiempo en un estado de expectación ansiosa (ansiedad anticipatoria) por X motivo, y que lleva un tiempo preocupándose por diferentes cuestiones, durmiendo mal y con algunos síntomas físicos de "origen desconocido". En algún momento es muy probable que ante cualquier estimulo ambiental, estresante o ansiógeno, se generen en usted una serie de sensaciones físicas extremadamente desagradables hasta que en el clímax de la crisis sienta que no puede respirar y que se va a morir. Si luego de este hipotético episodio aterrador usted va a la consulta psiquiátrica y le prescriben algúnansiolítico seguramente sus sensaciones corporales de malestar, incluso si nuevamente se encuentra en una situación similar a la experimentada en la crisis, no aparecerán: peroooo, ¡maldito pero! Pero si lo que usted busca es eliminar el miedo de esta forma, no lo logrará. Las sensaciones ya noestán y usted continuará su vida y sus miedos aún seguiránahí, pero ¿por qué? ¿La medicación no elimina los miedos? Lamentablemente no, ni las emociones ni las cogniciones (pensamientos sobre lo que podría llegar a pasar) son "eliminadas" ya que si usted deja la pastilla florecerán nuevamente.

El peligroso encanto de la eficacia en la ciencia moderna. No sentir, no quiero sentir nada.

La cuestión es claramente no sentir malestar, a estos fines tenemos muchos recursos.

Los psicofármacos son uno de ellos, pero el alcohol, las drogas ilegales o cualquier conducta compulsiva, siempre nos da una mano para no sentir o no pensar.

Por supuesto que el precio a pagar por no sentir o no pensar es altísimo, ya que usted dependerá de estos maravillosos químicos para no sentir y no realizará los aprendizajes requeridos, relacionales y experienciales orientados a hacer algo distinto con el malestar y a romper así con el circulo vicioso que lo llevó al estado actual de sufrimiento.

Nosotros (los terapeutas que realizamos tratamientos con apoyo empírico) utilizamos una metáfora muy interesante para explicar estos fenómenos extremadamente complejos que van desde la conducta hasta las funciones moleculares entre las neuronas, contexto mediante.

Abrazando nuestros demonios

La metáfora en cuestión es la de abrazar nuestros demonios, nuestros miedos y justamente a lo que se orienta esta metáfora es a que cuanto más evitamos, conductualmente, o por medio de drogas una situación, más sensibles nos hacemos a esa situación, a las sensaciones, emociones (miedo) y a las ideas que desarrollamos sobre nuestras capacidades o incapacidades para sobreponernos a "eso que nos pasa".

La evitación es muy seductora. El refuerzo de las sensaciones desagradables por evitación.

Sistemáticamente aprendemos desde niños a evitar eventos aversivos (desagradables) y esto es francamente un problema. El meollo del asunto no es la evitación en sí misma, sino el patrón conductual rígido de evitar siempre todo lo que nos incomoda.

Si en cada interacción con nuestro ambiente inmediato intentamos evitar sistemáticamente todas las situaciones incomodas, inevitablemente nos sensibilizaremos a una amplísima variedad de estímulos y esta sensibilidad se generalizará progresivamente. Es decir, comenzaremos a experimentar reacciones a estímulos ambientales que anteriormente no nos generaban esa respuesta, por ej.de miedo.

El patrón conductual (y cognitivo) rígido implica la generalización de las conductas a diversos escenarios e interacciones. 

No estoy diciendo que estoy en contra de la medicación sino de su uso excesivo y generalizado en caso en los cuales no es indispensable, sino totalmente prescindible.

Evitar el malestar resulta reforzante (genera la tendencia a repetir la evitación en el futuro del evento aversivo pasado) y esto nos impide contactar con experiencias novedosas que nos enseñen una forma no evitativa de confrontar nuestra realidad.

Espero que la columna de hoy les haya sido al menos útil y amena.

Continuaré torturándolos con mas conceptos raros y teorías extravagantes en otra ocasión.

 

Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

  • Psicólogo clínico. (TCC-ACT- individual y Terapia Sistémica-Familiar)
  • Disertante, Difusor en terapias de tercera generación para instituciones educativas.
  • Especialista en infancia y familia.
  • Disertante.
  • Columnista del Diario ABChoy.
  • Consultas Tel:      2494492136.    
  • Facebook:              www.facebook.com/actmindfulness/

Tags Florit

Belén Blois - Estudio Inmobiliario - Constitución 651 - Tandil - Tel.: 249 468 1897

Comentarios