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Se presenta la muestra de Matilde Marín "Arqueóloga de sí misma"

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La propuesta organizada de manera conjunta por el Espacio de Arte Fundación Osde y Fundación Osde Filial Buenos Aires Centro. La muestra quedará inaugurada este sábado a las 19 en el Museo de Bellas Artes. Está curada por Adriana Almada y asistida técnicamente por Micaela Bianco.

"Arqueóloga de sí misma", de Matilde Marín es una muestra antológica, un trazado personal, una mirada sobre el camino recorrido. La artista mostrará más que un trayecto, un espacio dilatado que se expande en todos los sentidos

En conferencia de prensa realizada este viernes en la sede OSDE, la artista Matilde Marín, estuvo acompañada por Micaela Bianco del Espacio de Arte de Fundación Osde, Gabriela Llorente Fundación OSDE Filial Centro, Indiana Gnochini Coordinadora del Mumbat y el secretario de Gobierno del Municipio, Oscar Teruggi.

“Es muy importante para nosotros trabajar en conjunto con OSDE, Filial OSDE Centro, espacio de arte de Capital Federal. Son más de cinco años de proyectos muy importante y muy valiosos” destacó Indiana Gnochini.


“Figuras como Matilde Marín, calidad del trayecto y conocimiento, como artista y como docente, realmente emblemático para Tandil se pueda concretar por el esfuerzo mancomunado de Osde y el Municipio. Cuatro salas, museo de bellas artes. Estamos muy felices” resaltó.

ARQUEÓLOGA DE SÍ MISMA

Mumbat. Chacabuco 353 – Tandil  - Del 1 al 30 de septiembre.

Una muestra antológica se organiza sobre la invisible malla de la memoria. (Al mínimo roce la red entera tiembla).Una antológica es la escenificación de un largo viaje: los episodios selectos de una travesía. Es un rodeo exquisito, demorado en estancias y derivas del trayecto. Es el trazado personal de un horizonte: una escritura.

Pero una muestra antológica es también la ocasión de mostrar el “fuera de obra”, aquello que permanece oculto tras la aparición de la obra terminada: las fuerzas en tensión que gestaron su alumbramiento, el bâti que la sostiene, los espacios de silencio que estructuran el discurso. (El pasaje imperceptible de una forma a otra en un veloz juego de manos).

Matilde Marín vuelve la mirada sobre el camino recorrido: más que un trayecto, es un espacio dilatado que se expande en todos los sentidos. La suya es una muestra antológica que no sigue un diagrama cronológico, sino un esquema de puntos radiantes; está configurada en zonas que se vinculan mediante flujos de sentido insumisos a cualquier ordenamiento temporal.

“Todo me ha sido dado en los viajes”, dice Matilde Marín. Ellos han sido su fuente de conocimiento y han configurado su visión del mundo y de la existencia, han nutrido su vida y su obra, y las han constituido.

Matilde Marín tiene vocación de límite, de alcanzar el Finisterre. Navega con instrumental afinado y refinado. Investiga umbrales de intensidad, calibra emociones, ajusta matices, busca el instante en que “una pluma sobre uno de los platillos inclina la balanza”, como dice Virginia Woolf. Con delicadeza extrema, pero también con audacia, escribe con el cuerpo, el propio y el ajeno, el que puede tocar y el que puede presentir.

La artista opera en base a códigos culturales compartidos. Por eso no hay casuística; y aunque a veces, muy pocas, apele al relato de corte etnográfico, la narración recogida termina siempre transformada en símbolo. Matilde Marín, dispuesta a “registrar las formas del presente que serán otras en el futuro”, explora el nuevo perfil del mundo mediante expedientes estéticos diversos y poderosos referentes literarios.

Al principio y al final, la tierra prometida. “¿Es quizás ese rollo, en el centro de la sala, el símbolo del viaje circular que en algún momento todos emprendemos y acaso cumplimos?

Todos somos Ulises regresando a Ítaca y esperamos ver el humo azul, ritual, disipar las negras humaredas de la historia. Todos tenemos anécdotas de usurpaciones y magia, de resarcimientos y privaciones, de tempestades provocadas y naturales. Si hay un orden, parece estar perdido y Matilde lo recupera apelando a las formas arquetípicas que desafían el deterioro y la corrupción (cuadrados negros y círculos blancos que intervienen el recuerdo de urbes agitadas), coleccionando luces que se extinguen, inventariando paisajes imposibles o, simplemente, celebrando la tenacidad del arte.

Curadora: Adriana Almada

SOBRE LA ARTISTA

Matilde Marín nació en Buenos Aires en 1948. Cursó estudios de arte en Buenos Aires y Zúrich, Suiza. Es Miembro de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes de Argentina. Ha recibido, entre otros, los premios de la VII Bienal Internacional de Cuenca y Bienal de Puerto Rico, el Premio “Jorge Romero Brest” a la trayectoria otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte, el Konex de Platino, y el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional de Grabado.

Ha expuesto en Argentina y en el exterior regularmente desde 1985. Entre sus últimas exposiciones se destacan: Atlántico Sur (Festival de video de Niza),El Manto del Océano (XII Bienal de la Habana) y Una Línea continua - temas sobre el paisaje (Museo de Bellas Artes, Neuquén).

Sus obras se encuentran en el Bronx Museum of the Arts (Nueva York), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), Museo de Arte Contemporáneo (San Pablo) y Colección MACRO (Rosario), entre otras colecciones públicas y privadas del país y del exterior.

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