“Encontrar la idea correcta para un problema tiene que ver con descartar las que no van a ser correctas”
Domingo 19 de Agosto de 2018 | 19:47 |
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“Encontrar la idea correcta para un problema tiene que ver con descartar las que no van a ser correctas”

ENTREVISTA

Lucas Andisco es licenciado en filosofía y fue -entre 1999 y 2004- medallista en varias Olimpiadas Internacionales de Matemáticas. Entre el viernes y el sábado visitó la ciudad para dar un taller gratuito de entrenamiento para alumnos que participan en la 35° Olimpiada Matemática Argentina. El exolímpico dialogó con ABCHoy, entre otras cosas, acerca de la tolerancia a la frustración, la paciencia y el manejo de la ansiedad: componentes comunes a cualquier problema, sea matemático o de la vida misma.

Por Gerardo Goldberg (gerardogoldberg@gmail.com)

Con los años, Andisco volcó esas experiencias en el entrenamiento de alumnos que han representado al país en la últimas competencias internacionales, teniendo la gran mayoría de ellos destacadas actuaciones por las que recibieron medallas de bronce, plata y oro.

El taller gratuito de entrenamiento que brindó en Tandil -en el Campus Universitario- fue destinado a alumnos que participan en la 35° Olimpiada Matemática Argentina y profesores avocados a la preparación de alumnos. El encuentro con el exolímpico fue organizado por el Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unicen.


ABCHoy aprovechó su presencia en la ciudad  para entrevistarlo y dar a conocer su labor, abriendo así una ventana a un mundo para muchos desconocido.

Lo acompañaron Mauro Natale, docente de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unicen quien es, a su vez, secretario regional de las Olimpiadas Matemáticas y Paula Menchón, también docente del Departamento de Matemáticas de Exactas.

Andisco reconoció que hay gente que nunca oyó hablar de una Olimpiada de Matemática y que “hay colegios a los que no llegan o profes que no se enteran". Por eso explicó que "puede participar cualquiera que esté en el colegio".

La organizadora de las Olimpiadas de Matemáticas en el orden nacional es la OMA (Olimpíada Matemática Argentina - www.oma.org.ar) y “tiene gente en cada uno de los lugares que están encargados de organizar las olimpiadas intercolegiales y zonales, corregir las pruebas, etc.".

Natale indicó que "desde hace cuatro años, desde el Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unicen, estamos haciendo esta coordinación. Se han dictado otros talleres y este es un poco más específico para quienes han pasado las últimas instancias ya que queríamos aprovechar toda la experiencia que tiene Lucas. Los talleres que organizamos son abiertos para alumnos pero también para profes porque creemos que son los que incentivarán esto y poder hacer una expansión exponencial y no lineal".

A la hora de explicar en qué consiste una Olimpiada de Matemáticas, Andisco dijo que "normalmente son individuales y te enfrentás a una prueba de tres problemas y un plazo aproximado de tres o cuatro horas para resolverlos, dependiendo la instancia".

Agregó, como si fuera poco, que "no se trata de contestar sólo el número -si es que es una cifra la respuesta- sino también el argumento. El por qué se contesta lo que se contesta".

El sistema tiene, como en cualquier ámbito competitivo, distintas instancias. En este caso, hay olimpiadas intracolegiales, luego intercolegiales, zonales, provinciales y nacionales. "Los chicos que aprueban las nacionales, al año siguiente, pueden competir en los selectivos para representar al país en eventos internacionales", relató.

Los problemas que se presentan en la competencia, entre los que se incluyen los de geometría, aritmética y otros "de ingenio", "no son como los que uno se imagina de los ejercicios de matemática  del colegio. Generalmente, la dificultad no pasa por conocer algo desde antes sino porque -aún conociéndolo- tengas que ingeniártelas, conjugar ideas y argumentar de una manera que te lleve a descubrir algo que no era evidente al comienzo".

La pregunta que entonces caía de maduro era si había una forma particular de entrenamiento o una periodicidad que cumplir, pero el profesor aseguró que "no está sistematizado. Depende mucho del entusiasmo de cada chico. Hay quien se pone y trabaja tres horas por día casi todos los días, quienes hacen eso pero sólo cuando están cerca de un evento y hay otros que piensan un problema cada tanto. También tiene que ver con el punto de partida de cada uno. Hay cosas que colaboran sin que uno se dé cuenta. Por poner un ejemplo menor, si jugaste muchos juegos de mesa, hay muchos componentes del razonamiento que ya los tenés más optimizados al momento de arrancar".

Añadió que "quizás no es un teorema lo que tenés que saber, pero saber o conocer algo similar antes, te ahorra tiempo y camino. Los exoplímpicos o profes que venimos trabajando en talleres podemos aportar que los chicos se topen con ciertos problemas porque van a generarles dificultades que son esenciales y alguna vez tienen que pasar por ellas. No sólo son los problemas sino cómo presentárselos, qué cosas contarles después de que los piensan, mostrarles otras soluciones, etc. Hay chicos que naturalmente se interesan por encontrar otras soluciones y hay otros que ven una solución y ya está. Pero no está bueno eso porque el ser capaz para hacerlo no es lo mismo que aprender todo lo que se puede aprender de ahí. Quizás en otras soluciones se ahorraban dos pasos y no lo advirtieron, y eso les enseña incorporar otras miradas sobre lo mismo".

Citó ejemplos de problemas que "quizás no requieren ningún conocimiento previo y, sin embargo, uno los lee y no tiene idea de para dónde arrancar".

En ese sentido, dijo que es importante "poder superar esa primera traba de qué pasa si no tengo nada para decir, nada para responder o para contestar y tengo la mente en blanco. Poder acostumbrarnos a tener la mente en blanco que, a veces, no es malo. Y empezar a tratar de ver con esas determinadas condiciones qué se puede afirmar, qué es lo que me piden, hasta dónde tengo que llegar".

De todos modos, reconoció que es complejo dar a entender ese tipo de trabajo porque "es como si se le tuviese que explicar cómo se juega al fútbol a alguien que nunca vio un partido. Se puede decir que hay una pelota, once tipos de cada lado, pero es más fácil explicarlo cuando uno "está en la arena"".

Especificó que "se trabaja con problemas concretos, intentando resolverlos y que los chicos se topen con una piedra. Eso no está mal. Es una instancia de aprendizaje para que de a poco aprendan a correr esas piedras, aprendan a hacerse el tiempo para hallar las ideas".

"Muchas veces encontrar la idea correcta para un problema tiene que ver con descartar las que no van a ser correctas. Las primeras ideas son las que están más a mano y por ahí esas no van a funcionar. Pero mientras que alguien se da cuenta rápido de eso, otro le dedica una hora de tiempo", mencionó.

Por eso, reveló que hacer progresos en las Olimpiadas no tiene tanta relación tener ideas brillantes sino en poder advertir pronto las que no van a andar. Convertirse en un gran "descartador de ideas".

Para alguien completamente ajeno a lo matemático, la charla también podía estar refiriéndose a "problemas" de la vida en general y sus palabras también podían usarse para ver cómo enfrentarlos. Quizás debido a ello la conversación giró hacia cómo se hace para lidiar con la frustración, ya que en el camino de la preparación y participación para esas competencias deben haber en gran cantidad. ¿Se entrena la frustración?

"La tolerancia a la frustración, el tener paciencia, aguantarse la ansiedad son características y componentes comunes a cualquier problema o situación con que uso se puede topar", reflexionó el exolímpico.

"La Olimpiada tiene un componente casi deportivo en el que hay que rendir en ese momento. No alcanza con que los problemas te salgan en tu casa o en horas y horas de pensarlos. Igual yo trato de transmitirles a los chicos la importancia de seguir pensando un problema aunque no les haya salido y algunos te dicen que si no le salieron en tres horas, no les van a salir. Pero si podés seguirlos pensando, aunque no sea dentro de la prueba -aunque te demore diez horas- quizás sacás un montón de aprendizajes. Por ejemplo, viendo por qué no te había salido antes, en qué momento se te ocurrió la idea. Esas reflexiones te pueden aportar cosas", expuso.

Andisco admitió que "es verdad que un componente de la preparación es poder rendir en el plazo propuesto. Entonces si algo que crees que valía, descubrís que no lo vale y perdiste una hora intentando por ese camino, no querés que esa desolación te dure dos horas más porque se te acaba la prueba. Tenés que poder desarrollar la tolerancia a la frustración y descubrir en vos qué es lo que te lleva a que las cosas se te ocurran. Cuando haces ese ejercicio descubrís que eso es pensar honestamente y no encariñarse con un camino aunque sepas que no me te va a llevar a ningún lado".

Pero no todo es competencia: "la Olimpiada tiene también un componente hiper importante y es que es un evento social en el que participa un montón de gente. Empezás a hacer amigos, si avanzas en las rondas podes ir a competir al nacional a algún lugar del país y viajas con gente de tu zona, conoces gente de otros lugares. Es acercar a los chicos a la matemática y a la labor de un matemático pero la gente que no va a estudiar matemática igual se lleva una experiencia fundamental para toda su vida. Tanto por lo que aprendió acerca de resolver problemas como por los amigos que se hizo o las experiencias que vivió", remarcó.

Dado el contacto que tiene con los adolescentes, se le consultó sobre su visión acerca del nivel de enseñanza en la Argentina, a lo que respondió que "en los últimos dos o tres años estuve trabajando con chicos que ya estaban muy avanzados en el tema de las Olimpiadas, compitiendo en eventos internacionales y en algún punto perdí el contacto directo con las bases. Pero hace o ocho o diez años, cuando daba un taller en Mar del Plata, notaba que los chicos que venían andaban bien en sus cursos y se sacaban las notas más altas pero tenían dificultades que me llamaban la atención".

Detalló que "hay un componente que creo que antes sí se practicaba y es el de dominar el lenguaje y poder controlar un sistema. Y si uno nunca es capaz de dominar el lenguaje y leer una ecuación que se hace en dos o tres pasos y te perdés o no sabés por qué va en esos pasos, es como si jugaras al ajedrez y movés un alfil en horizontal".

Señaló como al álgebra como "una experiencia frustrante en el colegio para mucha gente” y como “manipular expresiones con xy y z que no se entienden”. “Lo ideal es no aprender esas cosas como si sólo fueran reglas que no hablan de nada. Porque en verdad son cosas que se pueden utilizar en la vida o, como mínimo, te entrenan la cabeza para poder pensar más fluido", sostuvo.

A continuación se indagó acerca de si, según su parecer, la tecnología en este tiempo de hiperconexión a las redes sociales y cierta "necesidad" de estar todo el tiempo online, creó en los jóvenes una diferencia de concentración o una merma en su poder de análisis. Aunque no quiso "arriesgar una respuesta muy definitiva", Andisco apuntó que "puede ser que haya cierta impaciencia o querer que todo sea más inminente, Nosotros originalmente arrancábamos con algo más de tolerancia. Cuando no existía la banda ancha cualquier cosa que uno quería hacer en internet había que armarse de paciencia, calmarse y sentarse en la computadora. Esas cosas son hábitos de todos los días que seguro que se trasladan a cómo uno quiere que sucedan las cosas. Así que al comienzo los chicos quieren tener las respuestas más rápido y no se trata de eso sino de tener la paciencia para poder generarlas uno".

Al finalizar la entrevista, se recordó que para quienes estén interesados en contactarse y conocer más sobre las Olimpiadas de Matemáticas pueden comunicarse vía correo electrónico a omatandil@gmail.com y/o visitar la página de Facebook "OMA Tandil". Allí van publicando y difundiendo los diferentes talleres que van organizando.

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