Miércoles 14 de Nov de 2018 | 12:54 |
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“De a poco, la violencia obstétrica se está haciendo más visible”

ENTREVISTAS

Cecilia “Chechu” Favier es la cara visible de “Mamá Pulpo”, un espacio que, como ella misma define, “es una comunidad de maternidad y crianza”. Cientos de madres han encontrado en este grupo, contención y respuestas a las innumerables angustias que aparecen ante la experiencia extraordinaria de parir y criar.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

 

Hay todo un mundo de temas vinculados a la maternidad. Violencia obstétrica, Partos Respetados, lactancia, métodos de crianza, colcecho, etc., etc. “Chechu”, de 31 años y Diseñadora de Interiores, se dio de bruces con todo ese mundo cuando tuvo a Camilo, hace cuatro años y medio. Y descubrió que sus dudas, sus miedos, sus angustias como madre, no tenían un lugar donde ser canalizadas ni contenidas. Así, buscando un ejercicio catártico, nació “Mamá Pulpo”.


-¿Cómo definirías “Mamá Pulpo” y cómo surgió?

-Me gusta decir que es una comunidad de maternidad y crianza. Cuando hablo de comunidad, no es solamente madres, sino también mujeres que buscan ser madres, padres y todo aquel que se quiera sumar a los temas que tratamos. Y surgió después que tuve a mi hijo, hace cuatro años y medio, y a los 6 o 7 meses de ser mamá, que empecé a necesitar, de alguna manera, descargar las cosas que me pasaban. Acá en Tandil, en ese momento, había mucho armado de preparto, pero de posparto, no había nada. Si no tenías algún grupo, o alguna amiga, no tenías nada. Entonces armé como un blog y empecé a contar cosas que a mí me pasaban como madre primeriza y se empezaron a contactar muchas mamás conmigo y surgieron los encuentros de crianza.

 

De preparto, como decía al principio, hay un montón de cosas; pero de posparto, es “¡chau, arreglate!”.

 

-Y después te encontraste con todo un universo de cosas que estaban pasando muchas madres…

-Ni hablar que sí. Ni pensé en la repercusión que iba a tener. Creí que íbamos a ser tres o cuatro madres y en el primer encuentro éramos como diez. Y eso, obviamente, se fue replicando. En ese momento, íbamos rotando y hacíamos los encuentros en las casas, una vez por mes y a partir de esos encuentros, fueron surgiendo otras necesidades. Las mamás planteaban cosas que les gustaría hacer con sus hijos, o cosas que querían aprender. Yo, en ese momento, solo tenía mi propia experiencia como madre. Pero a los dos meses del primer encuentro, me junté con la gente de Cruz Roja y organizamos un curso de Primero Auxilios Pediátricos que ellos armaron especialmente para Mamá Pulpo. Ya lo hicimos como cinco o seis veces. Y después aparecieron muchas otras actividades, encuentros, charlas, etc.

-Es curioso, porque se trata de un acompañamiento que, en general, siempre estuvo más vinculado a las madres de las madres, al círculo familiar, ¿No?

-Claro. Lo que pasa es que no es lo mismo que algo te lo diga tu mamá o tu suegra, o una amiga, a poder charlarlo con otra mamá que está en la misma que vos. Que el bebé no le duerme, o se le agrietó un pezón, etc. A mí, mi mamá me dio un súper acompañamiento, pero ella crió hace 30 años atrás. Y la realidad es que no es lo mismo. De hecho, en algunas cuestiones que yo he decidido aplicar con mi hijo, ella no está “muy de acuerdo”. Con una mamá que está en tu misma situación, es distinto.

-¿Eso es lo que hizo que esto fuera creciendo?

-Sí. Después de ir por las casas, nos prestaron un espacio en La Compañía, después pasamos a un jardín, que también nos lo prestaban y entonces ahí sí, decidí alquilar un lugar, porque las actividades que hacíamos eran muchas. Me asocié con una Asesora en Lactancia y empezamos a hacer talleres de lactancia, y actividades puntuales para la Semana del Parto Respetado, para la Semana Mundial de la Lactancia, para la Semana de la Crianza en Brazos y esto ahí, fue creciendo. Y en todos estos años, yo me formé, primero como Doula y después como Consultora de Porteo.

-…

-¿Te explico qué es cada cosa?

-Por favor.

-Jajaja. La Doula es una mujer que se pone al servicio de otra mujer, durante todo el proceso de gestación, trabajo de parto, parto y puerperio…

-Bueno, una figura que siempre existió. ¿Tal vez con otro nombre?

-Sí. Sí. La figura de la Doula siempre existió, nada más que ahora se está haciendo más hincapié, porque hace un poco más de falta, en el sentido del apoyo que las madres buscan, para volver a las cosas un poco más como eran antes. Un poco más natural, sin tanta intervención. Entonces, está recobrando fuerza, pero estuvo siempre. La Doula no es una figura médica, nosotras no hacemos nada sanitario, no tomamos presión, no auscultamos. Más que nada, es una compañía psicológica, espiritual, es un sostén, para esa mamá que lo necesita. Muchas tenemos la suerte de poder acompañar trabajos de parto y partos, que es por ahí lo que más está en debate, más que nada porque las instituciones no nos quieren reconocer, por decirlo de alguna manera. Porque justamente, no somos personal sanitario, pero es como si fuésemos un acompañante más. A mí, por suerte me pasó de poder estar, incluso junto con el papá. Entramos los dos. Porque la realidad es que yo no ocupo ningún papel, ni el de la partera, ni el del obstetra, ni el del papá. Soy otra persona más, que la madre necesita que esté, abanicando, alcanzando agua… No interferimos y nuestro papel es casi invisible, pero es necesario. Las mamás, sabiendo que está su Doula, tienen otra tranquilidad.

 

Vos empezás a charlar con alguna mamá y no te dice que fue víctima de violencia obstétrica, porque ella no lo sintió así, pero si te ponés a desentrañar cada relato, vas a ver que sí pasó.

 

-¿Y lo del porteo?

-Eso también es algo ancestral, que es cuando cargamos al bebé en un portabebé. Esto data de hace muchísimos años. Muchas poblaciones indígenas lo siguen haciendo. Por eso no es algo que “está de moda”. En muchas comunidades nunca se dejó de usar. Nosotros, frente a la facilidad del carrito, del huevito, lo dejamos de tener en cuenta. Pero la realidad es que el porteo tiene muchísimos beneficios, que a veces las madres no saben, como el tema de calmar los cólicos, de forjar un vínculo... Es tenerlo cargado con un portabebé, dejando mis manos libres y mientras tanto se pueden hacer otras cosas. Hoy por hoy, es una forma de crianza.

 

-Noto que claramente hay todo un mundo de angustia vinculado a la maternidad. En algunos momentos es más visible, supongo, pero donde está más oculto, parece, es en el posparto.

-Sí. Porque para mí, las mujeres no contaban con el apoyo, la confianza o la persona, a la cual poder contarles algunas cosas.

-¿Hay también cierto miedo a alguna mirada cuestionadora como madres, también?

-Sí, ni hablar. Porque hay muchísimas mujeres que no logran vincularse con su bebé y tiene miedo de decirlo. O que no quieren dar la teta. El tema es: “¿Qué van a pensar de mí?”. Bueno, a esa madre hay que hacerle entender que hormonalmente hay un desbarajuste terrible; que además, nos encontramos con una persona que no conocemos y que llora por todo. Entonces, creo que pasa también por una cuestión de desconocimiento, de desinformación, sumado a que, de preparto, como decía al principio, hay un montón de cosas; pero de posparto, es “¡chau, arreglate!”. Por eso remarco que yo empecé como una madre que apoyaba a otras, que nos empezamos a juntar a hacer catarsis, a ver cómo otra mamá solucionaba tal o cual cosa de la crianza. Y ni hablar que el parto, el nacimiento, tiene muchísimo que ver. Y por eso hoy, la violencia obstétrica, de a poco, se está haciendo más visible. A mí me pasa que me llegan relatos de partos hermosos y relatos de partos horribles.

-Cierto, hay toda una discusión hoy sobre la violencia obstétrica. Y la verdad es que, desde cierto desconocimiento, hasta masculino, no sé si era tan evidente que las mujeres pasaran situaciones tan desagradables al momento de parir.

-La violencia obstétrica es cualquier violencia que ejerce cualquier persona que trabaja en una institución sanitaria, pero no necesariamente es personal sanitario. Por ejemplo, el administrativo que te atiende en la recepción. Yo sé que por ahí, suena extremista, pero desde que no sepan tu nombre, que te digan “mami”, “chiqui”, “pipi”, ya hay mujeres que eso no les resuena bien. De hecho, si yo pienso en el parto de mi hijo, me quedó grabado que no me dijeron en ningún momento mi nombre, salvo el obstetra. Y si vos sabés que estas ahí, una hora con una mamá, que no te vas a mover de al lado, no te cuesta nada saber el nombre. Y después, hacerle todas las intervenciones, sin tomarte el trabajo de explicarle qué va a pasar y por qué se hace cada cosa. Preguntarle si quiere tal o cuál cosa. Ni hablar de las frases despectivas, como “bancatelá”, “no grites que hay otras mamás que te escuchan”, “no seas exagerada”, minimizar lo que te está pasando, etc. Sacando cuestiones físicas como atar los pies, lo brazos, no dejar que el padre esté presente, sobre todo en las cesáreas, que se van pasando la pelota, que el anestesista no quiere, que el obstetra no quiere, cuando está en la ley y es un derecho que las mujeres tienen que estar acompañadas; no dejarlas consumir ni agua, ni nada de comida, cuando también figura. De violencia obstétrica, hay millones de ejemplos.

 

La realidad es que hay cierto negocio detrás de las cesáreas.

 

-Si te pregunto como calificas el nivel de violencia obstétrica en los centros sanitarios de Tandil, ¿Qué me dirías?

-Qué difícil… Por ahí, suena medio contradictorio, pero yo he escuchado más casos del Hospital, que de la Clínica o el Sanatorio. Pero a su vez, el que mejor asistencia tiene para Partos Respetados, es el hospital. Pero hay una realidad, que es que en el hospital, depende mucho de la guardia que te toque. No podés elegir. Si vas a la Clínica Chacabuco o al Sanatorio Tandil, está tu obstetra y el pediatra que elegís. La partera no. Es la de guardia. Pero si vos ya hablaste con tu obstetra sobre qué querías para tu parto, dentro de todo, se respeta. Ahora, en el hospital, te encontrás con todos desconocidos, entonces te agarra más en frío y es como que en algunos casos, un poco se aprovechan. Tengo testimonios en el hospital de partos muy buenos, y de los otros. Y como digo, depende quiénes te toquen y también de la parturienta, porque cuánto más jóvenes son, peor. Porque suelen ser un poco más denigrantes. Pero ojo, no son tantos casos, como sí los escucho en Buenos Aires. Me llegan relatos de chicas de Buenos Aires y eso sí es tremendo. Te entran 15 personas a la Sala de Parto y no sabes quiénes son, porque están los residentes, los practicantes, se hace un tumulto. En Tandil, no puedo hacer una estadística, pero lo que también veo, es que lo que tendemos a hacer las madres, es a minimizar nosotras mismas lo que nos pasa. “No me dejaron tomar agua, pero no me molestó”; “no me dieron a mi bebé, me lo mostraron por arriba del paño y se lo llevaron”. Eso no tenemos que dejar que pase, no son situaciones que debieran pasar y no deben ser naturalizadas. Vos empezás a charlar con alguna mamá y no te dice que fue víctima de violencia obstétrica, porque ella no lo sintió así, pero si te ponés a desentrañar cada relato, vas a ver que sí pasó.

-¿Y a qué se refiere el concepto de Parto Respetado?

-Es importante aclarar que en la ley 25929, están detallados los derechos que tenemos como madres y los derechos que tiene el bebé. A estar acompañadas, a ingerir líquidos, a que nos informen de todos los procedimientos. Ahora, si yo a mi obstetra le planteo que quiero hacer esto, esto y esto, en el parto; y después, en la Sala de Parto, él me plantea que sí o sí me tiene que hacer una episiotomía por tal motivo, y yo acepto, es una cosa. Ahora, si me la hace sin consultarme, sin decirme, no está respetando “un cuerno”. Si yo como madre, digo que quiero ir a cesárea, y el médico me explica los riesgos, y yo acepto, es mi decisión y está siendo respetada. Es decir, un Parto Respetado no es un parto en el que no me hacen nada o que lo tengo en mi casa. Un Parto Respetado es aquel en el que se respetan las decisiones de cada mamá. Si yo digo que quiero la peridural, pero en su momento dije que no la iba a pedir, pero ahora sí, bueno, mi decisión es que la quiero. Y me tienen que respetar eso. Y si digo que no quiero peridural, no quiero vía, no quiero episiotomía, e igual me lo hacen, el respeto se fue.

 

La posibilidad de participar de los partos como Doulas está en debate, más que nada porque las instituciones no nos quieren reconocer.

 

-Mencionaste esto de parir en los domicilios. ¿No hay ahí cierto snobismo, cierta moda peligrosa?

-No. Volvemos otra vez al tema ancestral y a lo antiguo. Antes, las mujeres tenían en sus casas. Después, se pasó a que el parto se medicalizó. Porque el parto no es un hecho médico. Cuando se empezó a llevar el parto a las instituciones, es donde se empezó a intervenir. El personal idóneo para tener un parto, es una partera, que en realidad son Licenciadas en Obstetricia u Obstétricas. El por qué ponen a un obstetra en el parto, es por si pasa algo y tienen que ir a una cesárea. Pero tranquilamente una partera puede asistir un parto, no necesita sí o sí al obstetra. Entonces, se empezó a ver al parto como un hecho médico, cuando en realidad no lo es. Es más bien un hecho sexual, porque sale algo de nuestras vaginas, que un hecho médico. Si los partos no se interviniesen, el parto se haría igual. Pero hay una cosa que aclarar: generalmente, las familias que buscan un parto planificado en el domicilio (y cuando hablo de planificado es porque no se improvisa, sino que participa un equipo obstétrico, que son atendidos por parteras o parteros), son aquellas que tuvieron una primera experiencia en una institución, que fue muy mala, en la que hubo violencia obstétrica; o familias que han escuchado malas experiencias de otras mamás en las instituciones.

 

-¿Pero medicalizarlo no hizo que se bajara el índice de mortalidad?

-Obviamente que fueron cambiando algunas cosas. No vamos a negar la modernidad o los avances de la medicina. Pero en ciertos casos, hoy por hoy, una cesárea sigue teniendo mayor riesgo de mortalidad que un parto natural. Y hoy por hoy, estamos frente a una epidemia de cesáreas, innecesarias.

-Tenía anotado preguntarte si de acuerdo a lo que observás, hay como una “industria” de la cesárea.

-A ver…, para un profesional, una cesárea programada, de alguna manera, es algo mucho más simple, le facilita la vida. Sabe a qué hora entra, a qué hora sale y ya está. Una parturienta te puede llamar a las 2 de la tarde, a las 5 o a las 3 de la mañana. Y sí, la realidad es que hay cierto negocio detrás de las cesáreas. Es algo en lo que empuja más el médico que las madres. Las mujeres que eligen la cesárea programada son las menos. Hay una encuesta que se hizo el año pasado y demostró que era más alto el porcentaje de madres que querían el parto natural sobre la cesárea. Creo que es algo más de los médicos, porque les van inculcando a las madres ciertos miedos, ciertas dudas, para que cuando llegue el momento, pidan ir a cesárea. Igualmente, eso tiene mucho que ver con el perfil del médico, algunos son más intervencionistas que otros; y también con la poca información con la que cuentan las madres.

 

Que en la sala de partos no sepan tu nombre, que te digan “mami”, “chiqui”, “pipi”, hay mujeres que ya eso no les resuena bien.

 

-¿Esa es la idea de tu página? ¿La de propagar la información?

-Exacto. Yo intento brindar información. Porque si vamos a quedarnos solamente con lo que dice el médico…

-¿Cuáles dirías que son las mayores preocupaciones de las mamás de hoy?

-Creo que el primer tema que a la madre le preocupa, es de la lactancia. Porque, repito, hay falta de información, que si vos, no la buscas por tu cuenta, no la tenés, porque los obstetras no la brindan y en los cursos de preparto que hay, se habla muy poco de lactancia. Y no solo hablo de la lactancia y el vínculo, sino de las cosas que nos pueden pasar cuando una da la teta, que no te lo dicen. No es todo color de rosa. Puede aparecer una mastitis, puede haber dolor, te puede no gustar… Entonces, hay mamás que no quieren dar la teta y se sienten mal por eso. Bueno, puede pasar. La lactancia, para mí, es uno de los temas que más preocupa.

-Y además, los médicos insisten con los seis meses de lactancia y hay mamás que no llegan, o que dan más tiempo…

-Hay mucho mito sobre eso. Pero, ¿por qué no llegó esa mamá a los seis meses? Algo pasó y no la supieron asesorar. La mujer no se queda sin leche. Puede haber pasado algo, como que el pediatra empieza a dar fórmula y es obvio que a más mamadera, menos teta. Se habla, de mínimo, de seis meses de lactancia, pero la OMS recomienda hasta por lo menos, dos años. Y eso, hay pediatras que no lo tienen en cuenta. Y a los seis meses empiezan a dar de comer y hay riesgos con la comida a esa edad, porque no tienen preparado su sistema digestivo. Pasa también que muchas veces los pediatras no tienen actualización en algunos temas y hay madres que piensan que el médico que tienen detrás del escritorio, lo sabe todo. Y no es así. El pediatra sabe mucho de algunos temas, pero no de todo. Por eso yo siempre les aconsejo a las mamás que ante algún tema puntual, vean al especialista pediátrico en ese tema, que no se queden solo con lo que dice el pediatra.

-Hay otro tema sobre el que he escuchado alguna polémica, que es el colecho. ¿Por qué se debate sobre eso?

-Hace más o menos dos meses, nada más, la Asociación Argentina de Pediatría empezó a hablar del colecho, un poco más a favor. Cuando lo hacía en contra, era por los riesgos que podía tener, asociados al adulto, por la obesidad, por si era fumador, por el riesgo de aplastar al bebé, etc. La realidad es que hay más beneficios que contras. Ahora, también se escucha que dejas de tener una vida de pareja… Mirá, hay familias a las que el colecho les funcionó fantásticamente, y hay otras a las que no. Es una elección que, en sí, va a depender de cada familia y de cada bebé. Hay bebés que no se sienten cómodos. Pero también hay estudios que dicen que el colecho reduce el riesgo de muerte súbita.

-¿Los que más se oponen al colecho son los papás?

-Lo que pasa que las que nos despertamos para que el bebé tome la teta, somos nosotras. Entonces, ¿qué más comodidad que tener el bebé ahí y poder cargarlo y alimentarlo? Y es un poco llegar a un acuerdo. Hacerlo algunos meses, hasta encontrar un ritmo. Son meses de conocimiento, de empezar a ser madres, padres, cambiar pañales, dar la teta, entender los llantos. Igual, hoy, el hombre está teniendo un cambio de rol súper importante, comparado con hace algunos años atrás.

-Eso es algo que veo entre los padres de entre 30 o 40 años. ¿Hay un nuevo modo de paternidad?

-Está cambiando muchísimo. Por eso no sé si sobre el colecho, por ejemplo, hay una negativa de los hombres. Me ha pasado subir notas de colecho y que se plantee el tema de las relaciones sexuales. Bueno…, tus relaciones están limitadas a una cama, cuando en tu casa debés tener otros lugares. Y hoy los padres están mucho más conscientes a esto que se llama la paternidad activa. Ya no es “ayudo a mi mujer”, sino “ejerzo mi paternidad”, dando una mamadera, una banana, haciendo porteo, durmiendo con el bebé, cambiarlo, bañarlo, etc. Antes era, “sí, yo cambio pañales”, como diciendo, “doy una mano”. Ahora, el rol es más activo, porque son parte, son protagonistas también.

-¿Cuánta gente pasa por Mamá Pulpo?

-No lo sé. Es imposible calcularlo. Tenemos más de 12 mil seguidores en Facebook, pero tenemos de todo el país y de otros países de Latinoamérica. Consultas, recibimos muchas, porque abarcamos distintos temas. Yo siempre intenté advertir qué es lo que no había, y apuntar ahí. Más de lo mismo, no me gusta ofrecer. Por eso empezamos a generar servicios y espacios donde una madre sepa que puede venir y hablar tranquila, que tal vez no lo tiene en otro lugar. Y siempre intentamos dar una mano y guiar. A mí me importa informar, buscando fuentes, pidiendo consejos. La verdad es que no todo lo que yo publico le gusta a todo el mundo. A veces publico algo sobre algún tema controversial y veo que bajan los “Me Gusta” de la página, pero mi misión siempre es seguir informando. Trato de trabajar con un equipo interdisciplinario para poder abarcar las distintas cuestiones. Yo lo hago como madre, como Doula y como Asesora de Porteo y después está la psicóloga, la nutricionista, con temas más puntuales. Por suerte seguimos creciendo y yo sigo tratando de poder ofrecerles distintas cosas. Siempre con información y con fuentes que me avalen.

-¡Qué tipos de mujeres son las que más se acercan?

-Yo siempre intento que la información llegue a todas las mamás. Y en eso, Facebook es fundamental. Es muy poca la gente que no tiene Facebook. Las que más consultan son de un nivel económico medio, pero siempre trato de estar conectada con alguna asociación, alguna ONG, para poder contactar con mamás que de alguna manera, no llegarían a nosotros, y poder brindarles las herramientas o la información. También estuve en contacto con gente del Hospital, para dar actividades ahí, o en los CIC. Yo, no voy a dejar de atender a una mamá por plata. Ese es mi criterio. No voy a dejar de acompañar porque una mamá me diga que no me puede pagar. Y las que más se acercan son primerizas, y muchas que ya tienen un hijo, pero que no pasaron por una buena experiencia, o en el nacimiento o en el posparto.

Para contactar con Mamá Pulpo, podés hacerlo en el facebook “Mamá Pulpo” o vía mail a mamapulpotandil@gmail.com

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