Martes 28 de Enero de 2020 | 4:40 |

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“Con las nuevas tarifas, tuvimos un balance operativo positivo después de 15 años”

ENTREVISTAS

El Presidente de la Usina de Tandil, Matías Civale, salió al cruce de algunos cuestionamientos respecto del manejo financiero de la empresa y aseguró que “las tarifas planchadas” llevaron al colapso económico a las distribuidoras. Remarcó que entre 2002 y 2016, “todos los balances de la Usina dieron en rojo”, algo que se comenzó a revertir con el nuevo cuadro tarifario. También contó que “la deuda con el Municipio, es en obras, y en breve nos pondremos al día”.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

 

La polémica tarifaria de los últimos meses ha ubicado en el centro de la escena a las distribuidoras de energía y en ese contexto, a sus responsables. En el caso de nuestra ciudad, el contador Matías Civale es, además de un dirigente radical reconocido, a quien le ha tocado conducir el rumbo de la “empresa más importante de la ciudad”, en tiempos de convulsión energética.


Es por eso que en el marco de los cuestionamientos sobre las boletas cada vez más abultadas, la postergación de obras en extensión y recambio de luminarias comprometidas con el Municipio, el “horno eléctrico” en garantía y la situación de las  obras proyectadas para este año, el titular de la Usina, dice lo siguiente:

 

-Cuando en la función pública te dicen “vas a la Usina”, uno piensa que la idea es bajar el perfil y estar un poco menos expuesto. Sin embargo, en estos tiempos no es así. ¿Imaginabas que el cargo te iba a mantener con tanta exposición?

-No con este nivel de estar tanto en la esfera pública. Yo en casi 12 años estando de Secretario de Gobierno y de Secretario de Economía, estas en la diaria y uno acumula cierto training. Y uno supone que más allá de seguir formando parte del gabinete, estando en la Usina, vos le podes poner tu impronta, porque yo llegue con determinados objetivos que tenían que ver con pensar el Tandil del futuro. Lo dije apenas me hice cargo de la Usina, de que me parecía que había que empezar a pensar en el Tandil del Bicentenario y que ahí, la Usina tenía que tener un rol estratégico. Pero también es cierto que una de las causas por las que, como equipo de gobierno, decidimos mi paso a la Usina, tenía que ver con que en ese momento, la doble función de Presidente del Comité y de Secretario de Gobierno, era bastante compleja y este nuevo lugar me permitía de alguna manera, hacer política desde otro lugar.

 

Desde el año 2002, al año 2016, todos los años, la Usina tuvo balances negativos. Y el acumulado de esos 15 años, fue de 9 millones y medio de dólares.

 

-Esa era la idea…

-Con esa idea llegué, pero al poco tiempo nos encontramos con una situación totalmente diferente, en un contexto difícil, que tal vez la gente desconocía, pero la realidad es que el sector eléctrico, desde el año 2003, empezó a sufrir una grave crisis, no reconocida por el Estado nacional en ese momento, o mejor dicho, por parte del kirchnerismo, que pateaba la pelota para adelante. La Argentina crecía, pero lo que tenía que ver con el desarrollo eléctrico, que es fundamental, no se hacían inversiones en generación ni en transporte y tampoco en la distribución. Las tarifas estaban “planchadas” y eso implicó que se empezaran a generar deudas dentro del mismo sistema. La no inversión es deuda con el propio sistema, prestaciones de servicios a los que cada vez se hacía más difícil sostener la calidad y también, generaba problemas desde lo económico.

 

-¿Y qué hizo la Usina en ese contexto?

-A nivel local, en la Usina, como en cualquier cooperativa pequeña de la región, el no reconocimiento de las tarifas implicaba, primero, falta de inversión. La Usina es una empresa que históricamente se ha administrado bien, que tiene un capital humano que es lo más importante de la empresa, pero no solo es que no podes invertir. Desde el año 2002, al año 2016, todos los años, la Usina tuvo balances negativos. Todos los años, la Usina tuvo pérdidas. Pero no el balance final, ya el operativo estaba en rojo. La cuenta más bruta, los ingresos menos el costo, era negativa. Y el acumulado de esos 15 años, fue de 9 millones y medio de dólares. De pérdida. Entonces, estábamos ante una situación crítica. Después podemos discutir si las soluciones que buscó el Estado Nacional debieron ser así, o más graduales. Se tomaron determinadas decisiones que, obviamente, a la gente, acostumbrada a una tarifa eléctrica muy baja, le repercutió. Y sumado al gas, la inflación, la pérdida de poder adquisitivo del salario, etc.

-¿Es esta coyuntura la que pone, al Director de la Usina, quienquiera que sea, en este caso vos, en una exposición mayor que tus antecesores?

-Sí. Y de hecho, si bien es la empresa de los tandilenses, porque el Municipio tiene el 60% de las acciones, aunque no del derecho a voto y eso es importante aclararlo, porque las acciones con derecho a voto, la mayoría, están en manos privadas. Lo que el Municipio tiene, en todo caso, es el derecho a veto. Pero en la toma de decisiones, el Estado municipal tiene minoría. Lo digo para que la gente entienda que no es que el Estado es el que impone condiciones. Así como no impone tarifas, porque eso se fija a nivel provincial, tampoco fija unilateralmente, las condiciones. Hoy, por suerte, más allá de algunas diferencias y tensiones propias por intereses diferentes, logramos consensuar todas las decisiones. En ese contexto, con 15 años de pérdidas acumuladas y con falta de inversiones, es que se tomó la decisión, compleja, de unificar el pasivo. Es decir, dejamos de pagarle al principal proveedor que tiene la empresa, Cammesa, que es a quien le compramos la energía. Ahí se generó una deuda significativa, de 30 millones de pesos. En 2015, antes de irse el gobierno kirchnerista, le condonó una buena parte de la deuda a los dos principales distribuidoras, Edenor y Edesur; y al resto nos dejaron con una deuda importante. Después de varias idas y vueltas, logramos, a fin del año pasado, acordar esa deuda, y pagarla en 8 años, con dos años de gracia al 10% de interés, fijo. Visto hoy, fue un buen negocio, porque nos endeudamos en pesos en aquel momento, a una tasa del 10%, hoy está bien.

-¿En ese marco es que también decidieron dejar de hacer las obras que están en el acuerdo de accionistas?

-Esa es una historia parecida. Para que se entienda, el acuerdo de accionistas es lo siguiente: La Usina tiene dos principales socios, el Estado Municipal, que tiene el 60% de las acciones, pero solo el 40% con derecho a voto; y por otro lado, los accionistas privados. En determinado momento, se firmó un acuerdo de accionistas, donde uno de los socios, el Estado Municipal, iba a recibir beneficios. No los privados, solo el accionista público. Ese acuerdo, que tiene ya muchos años, tiene un costo significativo para la Usina. A plata de hoy, son 20 millones de pesos anuales. Es decir, que la empresa le da una “distribución de dividendos”, a uno de los socios, en este caso el Municipio, en especies. En ese mismo momento que se le dejó de pagar a Cammesa, empezamos a tener dificultades adicionales. No solo no alcanzaba para pagarle a Cammesa, sino que hubo que dejar de hacer algunas obras. Y lo que se decidió fue relegar algunas de esas obras. No dejar de cumplir el acuerdo de accionistas, sino solo en una parte, mínima, que tenía que ver con algunas obras de extensión.

-¿Qué obras?

-Extensiones de alumbrado público en nuevas cuadras, transformaciones, etc. Incluso, en ese momento no hubo nuevas cuadras que el Municipio estuviera abriendo y hubiera que llevar alumbrado público. Entonces, por esas dificultades y sin una necesidad urgente por parte del Estado, dejamos de cumplir con eso. Pero una vez que la situación cambió, que se otorgaron tarifas, se volvió a cumplir en su totalidad. Dejamos de cumplir durante un año y medio, solo una pequeña parte del acuerdo de accionistas; ahora empezamos a cumplir y se firmó un nuevo acuerdo, esta adenda que se elevó al Concejo Deliberante, que planteaba las mismas condiciones con que se había acordado con Cammesa; es decir, a ocho años, pero como nos parecía que la tasa de interés era muy insignificante, lo pusimos en especies, para que no perdiera valor monetario y el Municipio no se viera perjudicado si la tasa resultaba muy baja. Eso es lo que se firmó.

 

-Si firmaron el año pasado, ¿Faltan siete años para que se pongan al día?

-No. Como la situación tarifaria se revirtió, la Usina hizo un esfuerzo adicional y en vez de cumplirlo en ocho años, lo cumplirá en dos. Con la compra de mil Leds que acabamos de hacer, nos ponemos al día. Estamos cambiando luminarias en Santamarina, después iremos por Colón. También en lo que queda de Avellaneda, Rivadavia, Marconi, España y Bolívar. Y van a quedar otras 500 con las que se cumple la deuda.

-¿Es decir que vos asegurás que con esas Leds ya no estarían en falta con ese acuerdo?

-Exactamente

 

Me dolió lo del otro día, lo de una empresa emblemática de la ciudad... (Fundalum). La realidad es que lleva cinco años sin pagar una factura en término. Tranquilamente, la Usina podría haber tomado otras decisiones.

 

-Ahora bien, el socio de la Usina es el Municipio, que no es solo el Ejecutivo. ¿No se hubieran ahorrado cuestionamientos si estas decisiones y medidas de gestión se hubieran informado al Concejo Deliberante?

-Bueno, puede ser. Pero puntualmente, cuando se nos consultó después que salieron a acusar a la Usina que se había robado 36 millones de pesos que no se habían pagado a Cammesa, lo cual demostramos que no era así, sino que dejamos de pagarle a un proveedor porque la cuenta no daba, porque no había tarifas y en aquel momento, el entonces Gobierno Nacional anunció la convergencia tarifaria, que iba a enviar fondos para compensar eso, que nunca se enviaron, nosotros fuimos al Concejo Deliberante y explicamos qué cosas estábamos dejando de hacer. Que estábamos dejando de hacer inversiones, y de cumplir el acuerdo de accionistas en algunas obras, no en su totalidad. Incluso suspendimos una que para nosotros era emblemática, que era un enlace entre la subestación que está en Avenida Santamarina, con Transba, que tenía una parte subterránea. Teníamos el 70% de la obra hecha y la tuvimos que postergar. Lo comentamos.

-¿Quiere decir que el Concejo Deliberante lo sabía?

-Por ahí, pasó de largo. Es cierto que puede ser que no hayamos hecho hincapié. Pero no es cierto que no se haya dicho. Tal vez a la comunidad, es cierto que posiblemente nosotros no hayamos sido lo suficientemente claros. Pero al Concejo fuimos dos veces, con la Sindicatura incluso, y comentamos el panorama general y que empezábamos a tener serias dificultades, porque acá había que hacer una selección donde, o se dejaba de cumplir con proveedores, muchos de los cuales son locales; o se dejaba de cumplir con los sueldos, o bonificaciones, o impuestos; o dejábamos de pagarle a Cammesa. Esto fue lo que se decidió en ese momento. Pero hay que contextualizarlo, porque sino, parece que se trata de una empresa rica, que dejaba de pagar. Y yo hago hincapié que entre 2002 y 2017, tuvimos una pérdida en todos los ejercicios, que acumuló 9 millones y medio de dólares.

 

-¿Y con los aumentos tarifarios…

-…Va a ser el primer ejercicio que va a terminar positivo. Obviamente sin recuperar los 9 millones y medio de los últimos años, pero cortando el rojo, que es importante. Pero también pone en una obligación a la empresa, porque al pagar una tarifa importante, el usuario exige un servicio de calidad, pero las inversiones también llevan mucho tiempo y venimos con 15 años de retrasos. Y por más que uno tenga un año positivo, no solucionás el atraso. Nosotros, este año decidimos una inversión de 50 millones de pesos, solamente en redes. Más allá de una inversión de 70 que estamos poniendo en la ET2. ¿Eso, alcanza? No. Pero empieza a tapar pequeños agujeros que se generaron durante ese periodo. Y Tandil no la sufrió más, por el capital humano que tiene la empresa, que siempre puso el hombro.

-¿Qué te dicen en la calle? Me imagino que te deben gritar: “¡Civale, dos lucas de luz me mandaste…, Civale!”

-Y sí, me pasa. En todos lados, en mi casa, en mi estudio contable, en la calle, con mis amigos. Lo veo y lo siento. Y uno da las explicaciones de rigor, de que nosotros no fijamos la tarifa. Pero tenemos una gran ventaja como empresa, que es que se trata de una empresa local, donde atendemos un montón de situaciones, con casos complejos, como comercios o industrias, a los que se les dificulta poder trasladar ese aumento a precios. Todos esos casos, son atendidos. Cada vez que una empresa sufrió un momento difícil, fue y es atendido por la gerencia, por los empleados y por el directorio. Yo me he reunido con cantidad de dueños de empresas, para atender la situación y cuando nos plantean una dificultad de pago, les hemos dado lo que quieran. Por eso me dolió lo del otro día, lo de una empresa emblemática de la ciudad...

-Te referís a la situación de Fundalum (uno de los socios, Marcelo Porreca, declaró al diario El Eco que un horno de fundición estaba puesto en garantía a la Usina).

-Esa empresa, ha tenido dificultades, pero no en los últimos dos años. La realidad es que lleva cinco años sin pagar una factura en término. Tranquilamente, la Usina podría haber tomado otras decisiones. Y sin embargo, jamás se le cortó el servicio. Obviamente, nosotros tenemos responsabilidades y la obligación de cuidar el patrimonio de todos los tandilenses. Entonces, los convocamos y fueron ellos los que pidieron una ayuda extraordinaria de 20 cuotas. Se les dio. Lo único que se les pidió era ver cómo se garantizaba y ellos ofrecieron el horno, porque no estaban en condiciones de pagar un seguro de caución. ¿Qué puede hacer la Usina con un horno instalado? Nada. Era lo gestual de demostrar que había una voluntad de pago.

-¿Este “hornogate” le costó el lugar de síndico a Omar Farah?

-No. Sí me parece que Omar se encontraba en una situación compleja, porque no solo es socio de la empresa, sino que también es un dirigente de APyMET y en la cuestión de tratar de equilibrar una situación dificultosa para el sector empresario, y también para el sector eléctrico, quedó en un lugar donde era cada vez más difícil poder estar en ambos lados. Y lo liberó al Intendente y tomó la decisión de la renuncia. Es alguien que acompañó al Intendente y a la gestión durante muchos años y sentía que estaba en una situación comprometida.

-La oposición pidió participar en el nombramiento del nuevo síndico. ¿Estarías de acuerdo?

-No. El Estatuto establece quién debe hacerlo. Y el Ejecutivo es el Intendente y está muy claro. Porque sino mañana, la oposición va a pedir decidir quién va a ser el Director de Turismo, por ejemplo. Hay una sindicatura plural, con dos síndicos, que pueden ser convocados, y han sido convocados, al Concejo Deliberante. No veo el motivo. Y el Intendente ha demostrado siempre que ha privilegiado que uno de los síndicos sea una persona vinculada al sector productivo, para generar algunos equilibrios. Y supongo que va mantener la misma línea.

-¿Qué incidencia va a tener en la factura que se quiten los cargos municipales?

-Estamos hablando de $50 o $60 en una factura de $800. De todas maneras, esos $50 o $60 el Estado Municipal los va a tener que cobrar de otra forma. Hay pocas tasas que reflejen tan concretamente el servicio que se brinda. La tasa, es la prestación en dinero, por la contraprestación de un servicio. Y deben ser racionalmente equivalentes. En este caso, el Municipio paga 4 millones de pesos por el alumbrado público, por lo que tiene que recaudar 4 millones de pesos. Si hoy los deja de recaudar, pero sigue prestando ese servicio, por algún lado los va a tener que cobrar. Entonces, si no los va a poder cobrar dentro de la factura de la luz, los tendrá que cobrar por otro lado.

-Una medida medio “pour la galerie” de Vidal, ¿No?

-Creo que no se terminó de…, me parece que ésta última decisión (de postergar su efectivización hasta diciembre), es correcta. Es difícil desfinanciar a los Municipios, impedirles la cobranza, a mitad de un ejercicio. Que se empiece a aplicar a partir del 1° de enero, permite que cada Municipio dé su propia discusión y vea cómo lo va a cobrar; o si no los va a cobrar. Pero podés decidir a partir del nuevo ejercicio. Hoy, en medio de un ejercicio económico, es muy dificultoso. La decisión de prorrogar tiene algún grado mayor de razonabilidad.

-¿Qué es lo esperable en la cuestión tarifaria? ¿Tenemos que hacernos a la idea de que los aumentos siguen y siguen?

-No. Hoy, la realidad es que, al menos en el sector productivo, se está pagando prácticamente sin subsidios. La tarifa tiene tres componentes: uno es el costo de la energía, que es lo que nosotros le compramos a Cammesa y se lo trasladamos al cliente y Cammesa le paga al que genera la energía; tiene otra parte que es lo que se llama el “valor de distribución”, que es el costo que tienen cada una de las empresas para distribuir y ahí tenemos inversión, sueldos, mantenimiento y la carga impositiva. Y después está la transformación. La parte del costo de la energía, prácticamente hoy no debiera estar aumentando. De hecho, yo aspiro a que empiece a bajar, porque las últimas licitaciones que hizo el gobierno nacional fueron muy buenas, pagando mucho menos, el Mega, de lo que pagó el gobierno anterior. Las licitaciones, por ejemplo, en eólico, en la primera dio 113 dólares y la última dio 48, por megavatio.

 

Como la situación tarifaria se revirtió, la Usina hizo un esfuerzo adicional y en vez de cumplir el acuerdo en ocho años, lo cumplirá en dos. Con la compra de mil Leds que acabamos de hacer, nos ponemos al día.

 

-Pará, pará, pará. ¿Vos me estas diciendo que en algún momento las tarifas podrían bajar?

-Lo que digo es que el costo de la energía, si se sigue en un contexto normal, donde los inversores sigan apostando a la generación, tranquilamente podría bajar el costo de la generación de energía y que por lo tanto, se traslade. El segundo ítem, tiene que ver con valores que están muy atados a la inflación y al aumento de salarios. Si no hay inflación y los salarios tienden a estabilizarse en determinado valor, no debiera haber aumentos. Ahora, si estamos hablando de aumentos salariales de un 25% e inflación del 28%, esa parte de la tarifa, tiene que tener su correlato igual, porque si no, volvemos a la misma situación de pérdida que durante 15 años tuvieron todas las distribuidoras.

-Hay una situación de incertidumbre respecto de las obras que estaban en marcha. ¿Cuál es el "panorama" de la ET2, que sé que para la Usina era fundamental?

-Es una obra emblemática para nosotros y no se paró, porque tiene un financiamiento diferente, que es a través de un fideicomiso. Todos los usuarios pagan una parte que se destina a un fideicomiso, en este caso de la Usina y que, el FREBA, que es un organismo provincial, aprueba a través de la Dirección Provincial de Energía. A esos fondos no le podíamos dar otro uso que ese, por eso esa obra nunca se paró, pero lo que nos pasó, fue que se fueron encareciendo los costos en dólares. De hecho, tuvimos la suerte de que un transformador que cuesta un millón y medio de dólares, lo pudimos comprar hace un año y medio y ya lo tenemos. El movimiento de suelos, ya está terminado, las columnas ya están terminadas, se invirtieron más de 70 millones de pesos y nos falta el último empujoncito, que se gestionó con la provincia, que se comprometió a asignarnos 68 millones de pesos. Es una obra que hace la Usina, pero automáticamente se la pasa a la provincia, a Transba. Tandil necesita la Estación Transformadora, pero no la va a operar la Usina.

-¿Pero el aprovechamiento va a ser íntegramente de Tandil?

-Sí. Tiene un impacto importante. Hoy, Transba tiene 3 transformadores de 30 megas cada uno. Transba abastece a Tandil, a Rauch, Ayacucho, a Cretal y a otras ciudades más. Todo este consumo, en el pico, es de 65 megas, aunque ha llegado a ser de 75. Ahora, ¿Qué pasa si un transformador de estos, se corta? Tenés que cortar la luz. Eso pasó. Cuando se quema un transformador de Transba, tuviste que cortar, porque la capacidad de energía que llega, no la podés transformar para distribuir. Entonces, lo que estamos haciendo es una Estación Transformadora, que en su final va a tener dos transformadores más. Hoy, tenemos uno comprado y va a empezar a funcionar con uno. Es decir que Tandil va a mejorar su situación. La ciudad sola está rondando en los 50 a 60 megas. Con esta capacidad alcanzaba, pero como no abastece solamente a nuestra ciudad, nos veíamos perjudicados. Al tener cuatro transformadores, si la ciudad crece y tiene mayor demanda, no va a haber problemas y lo va a seguir sosteniendo esto.

-¿Viviste como una derrota personal el traslado de la Termoeléctrica y que no se haya radicado acá?

-No. Se demostró que todos los organismos nacionales y provinciales le dieron el visto bueno en cuanto a las cuestiones de impacto ambiental. Hoy, la termoeléctrica ya terminó su primera etapa y empieza la segunda, que es lo que se llama el “ciclo combinado” y los gases que genera, que no están siendo contaminantes, o al menos están dentro de los niveles permitidos, se reutilizan y con eso empieza a generar una cuarta turbina, lo que la hace totalmente eficiente y con un bajísimo nivel de impacto ambiental. Me parece que desde el punto de vista del desarrollo fue una pérdida como ciudad. Yo he viajado y he conocido muchos lugares donde hay termoeléctricas que conviven tranquilamente con las ciudades. En los países más desarrollados del mundo. Creo que debemos ir hacia otro lugar y una de las apuestas más fuertes que he hecho como Presidente de la Usina, es ir hacia las energías renovables pero, ¿Es viable un país exclusivamente con energía eólica o solar? No. Tienen que convivir. En todos los lugares del mundo conviven. Por eso me parece que se perdió una buena oportunidad. Incluso, muchas fallas que nos dieron algún dolor de cabeza en la ciudad, con la termoeléctrica, los hubiésemos solucionado. Más allá del dinero que una inversión de semejante magnitud, significa para un territorio. Tandil se benefició igualmente con la instalación en Barker, pero hubiera sido mucho mayor si se hubiese construido acá. ¿Si me preguntas si estoy dolido? No. Porque en definitiva, aplaudo que el país empiece a recorrer el camino de la autosustentabilidad energética, con inversiones y mayor equilibrio entre la demanda y la oferta, porque estábamos 5000 megas abajo y ahora estamos empardados y por primera vez en 20 años vamos a empezar a exportar gas. Son buenos síntomas y esto que se empezó

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