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Mis hijos me superan!!!

ESCRIBE JUAN M. FLORIT $datos[

No todos los psicólogos saben qué hacer en infancia, esto está clarísimo. Incluso muchos colegas que "hacen infancia" o hace el "como si" lamentablemente no tienen la más lejana idea de qué hacer o como tratar el sufrimiento familiar, es decir hablan mucho y hacen muy poco.

Por  Lic. Juan M Florit. Psicólogo Clínico

 

La psicología verborrágica, racionalista y especulativa VS la Psicología Científica.


No todos los psicólogos saben qué hacer en infancia, esto está clarísimo. Incluso muchos colegas que "hacen infancia" o hace el "como si" lamentablemente no tienen la más lejana idea de qué hacer o como tratar el sufrimiento familiar, es decir hablan mucho y hacen muy poco.

El problema radica básicamente en la inadecuada selección de las teorías y practicas terapéuticas que se utilizan. Ud. utilizaría un tenedor para intentar cortar, seguramente no!!.

Si partimos de un tratamiento en el cual hablamos demasiado pero no les enseñamos a nuestros pacientes a establecer pautas concretas de interacción funcionales (conductas) y comunicación, tanto verbal como no verbal, nuestros pacientes (Padres-hijos-Familia) jamás saldrán del pozo en el que se encuentran. Es decir, hablando y pensando no solucionamos ningún problema si no modificamos concretamente las formas en la que cada integrante del SISTEMA familiar se comporta e interactúa.

Para abordar las problemáticas de crianza y familia no podemos utilizar otra terapia que no sean las terapias integrativas Sistémico-conductuales ya que son tratamientos diseñado exclusivamente para estos fines y con base en investigación que sustentan nuestras practicas terapéuticas.

Realizar un tratamiento, que no sea el citado, no generara ningún cambio en la problemática familiar ya que no son teorías construidas para estos fines.

Padres resignados-hijos agresivos. 

Los golpes, insultos o agresiones varias de un hijo hacia sus padres resulta inaceptable bajo todo punto de vista. Pero por que algunos papas llegan a tolerar esto???

Simplemente no lograron relacionarse con sus hijos de forma saludable.

Uno de los principales motivos, entre otros: La culpa

Es aceptable que un Psicólogo contextualista como yo hable de culpa??  pues si!!! Los terapeutas contextuales-integrativos consideramos en primer lugar los factores contextuales, pero también los procesos internos (emociones e ideas consecuencia del contexto) y por tanto aceptamos trabajar con estos conceptos, no como la causa del problema sino como un factor más que resulta del historial de aprendizaje sobre lo que es "ser buenos padres" y que está culturalmente determinado o establecido.

Tanto las madres como los padres experimentan frecuentemente culpa.

El problema es que las creencias-reglas que la sostienen sobre qué es "ser buen padre-madre" los deja en una situación de inacción o pasividad, en la cual hablamos y hablamos y hablamos y nada cambia

¿Motivación interna o motivación externa??... ninguna de las dos!!!   "La Zanahoria en la punta del palito".

En las terapias contextuales la motivación no "esta" ni dentro del "sujeto" ni en el ambiente, sino en el futuro. No es algo contradictorio esto?? pues no, pase y vea.

La mejor forma de motivar a un niño (y dejar de hablar y repetir interminablemente lo mismo una y otra vez) es conectar (contigüidad temporal) sus acciones con las recompensas que recibirá en un futuro relativamente inmediato. Lo que se busca es que la recompensa (adquiera cualidad reforzante) oficie de refuerzo de la conducta deseada. Aclaramos que una recompensa o premio no es necesariamente un refuerzo sino que puede funcionar como el mismo o no.

Podemos utilizar refuerzos positivos y negativos para facilitar o motivar a los niños a realizar determinada acción como hacer algo en el hogar o estudiar tal o cual materia.

Lo fundamental es el estimulo discriminativo!!!  y eso con que se come??  el estimulo discriminativo es un estimulo ambiental que le indica al niño que el refuerzo esta a su alcance o disponible (Ej. "compré el helado que te gusta", si es que el helado genera la tendencia a que realice la conducta deseada) y en función de este refuerzo el niño actuara ya sabiendo que de su conducta depende que reciba o no el refuerzo. Para que se de este aprendizaje es necesaria la contigüidad temporal (que la respuesta del niño sea seguida, temporalmente, del refuerzo) y la presencia del estimulo discriminativo por supuesto anterior a la conducta deseada.

Como hacemos esto???  primero se le informa al niño como serán las cosas de ahora en adelante, ante lo cual se desencadenara un escándalo de gritos y protestas, cosa que los papas deben estar preparados para que pase. Ya sabemos que las primeras etapas de estos tratamientos serán duras y se los hacemos saber a nuestros pacientes-familias.

Una vez establecidas las nuevas reglas verbalmente pasamos a la acción!!! no volvemos a repetir las reglas ni hablamos mas y aclaramos que de sus conductas concretas dependerá que obtenga o no los beneficios explicitados. Si un niño no realiza las actividades solicitadas, es porque confundimos premio o recompensa con refuerzo, o no lo asociamos temporalmente. por lo tanto se pierde la tendencia a la realización de la conducta.

Los límites claros, firmes y con afecto.

El Maravilloso "Ritual del enojo"

mindfulness  en niños:

Cuando el niño se enoja, por el motivo que sea, lo llevamos al patio o buscamos una maseta grande con tierra y le pedimos que haga un pocito (lo podemos ayudar) en el cual deberá poner el enojo o cualquier otra emoción negativa, le pedimos que respire muuuy profundo, contenga el aire unos 5 o 6 segundos y lo exhale muy lentamente en el pocito (o inodoro, si no tenemos patio) y así varias veces durante unos minutos (ritual + relajación + afecto, no objetos!!!). La respiración debe ser profunda y retenida 5 segundos, luego expirar muuuy lentamente y concentrarse en que el pocito quede "lleno de enojo" y el niño "vacio" de enojo. Y aclarar que estamos castigando al enojo, que no nos sirve, enterrándolo ahí o tirándolo en el inodoro. Este tipo de intervenciones las podemos utilizar para los más variados fines (es importante el ejercicio de respiración-relajación progresiva y que sea ritualizado ya que el ritual es una excusa para que se relajen). Si no realizan el ejercicio no podrán salir del baño o regresar del patio no obtendrán ninguno de los beneficios pactados, esta es una condición indispensable e innegociable. También es importante que una vez alcanzado el estado de calma y otorgado el refuerzo + afectivo o social, regresemos con el niño al mismo lugar en donde se genero la crisis, ya que si lo alejamos del lugar por un tiempo prolongado podríamos estar enseñándoles una conducta evitativa, que jamás es saludable para nada, por ello luego de que se tranquilizan regresamos al mismo lugar en donde comenzó la rabieta pero en estado de calma y generamos la asociación entre el contexto y estado emocional.

Enseñarles a tolerar la frustración. El terrible daño de la satisfacción inmediata.

Enseñarle a un niño a tolerar la frustración, a desilusionarse (y continuar adelante), así como a desarrollar la empatía, es uno de los asuntos de crianza más significativos para su desarrollo saludable sea social o intelectual. Tanto la tolerancia a la frustración como el desarrollo de la empatía son procesos que están sostenidos por las llamadas FUNCIONES EJECUTIVAS que involucran la mayoría de las funciones mentales superiores como; autocontrol, memoria de trabajo u operativa, concentración o atención selectiva, abstracción, organización y planificación, solución de problemas, flexibilidad de pensamiento o creatividad.

Cuando hablamos de desarrollo infantil, si bien tenemos un organismo que está preparado o predeterminado para "ciertos logros a ciertas edades" es decir, existe un estándar promedio que lo establece la mayoría y se calcula estadísticamente (con ciertas diferencias culturales), tenemos que considerar no solo el potencial que nos permiten nuestros genes, sino el contexto en el cual las potencialidades o características genéticas serán estimuladas o no.

Resulta fundamental, para generar un clima familiar saludable para TODOS los integrantes de la familia, introducir la espera o tolerancia muy progresivamente desde el año y medio, comenzando con periodos de 10 o 15 segundos que pareciera insignificante pero no lo es. Con estos sencillísimos ejercicios estimulamos las funciones ejecutivas desde muy pequeñitos y el control voluntario e incluso la inhibición de conductas en proceso. Luego comenzamos a extender los tiempos de demora y cuando esta se tolera tranquilamente reforzamos el estado de calma. El hecho de enseñar a esperar, no es algo insignificante ni mucho menos. La tolerancia de la espera o el retardo de la satisfacción inmediata, es otra de las adquisiciones importantes para la socialización, control emocional y el desarrollo cognitivo general adecuados. Con estos sencillos ejercicios estamos enseñándoles que si uno hace las cosas bien y tiene paciencia todo llega, e indirectamente evitamos que se desarrollen creencias de incompetencia e ineptitud y frustraciones exageradas sobre el resultado de sus acciones a corto plazo.

Aceptación y validación

Aceptación y validación del "SER" del niño no significa aceptación de sus conductas agresivas. No somos solo lo que hacemos!!

Es decir, no podemos definir "EL SER" de un niño en función de una sola cualidad como la conducta. Asumir que un hijo es malo, agresivo o cruel por cómo se comporta implica dejar de lado una significativa cantidad de factores y cualidades que determinan lo que llamamos  "el SER". y lo más grave en no percatarnos de que su conducta es una consecuencia de su contexto en el cual el principal factor son los padres.

Entonces si nos referimos a la "cuestión Ontológica" (la definición del ser) es preferible separarla de las conductas disruptivas de nuestros niños de su esencia o SER.

Recuperando el Rol y la confianza en las propias capacidades de crianza.

La implicación de la familia es un factor clave o determinante para el éxito del programa terapéutico, porque la convivencia no es cosa de una sola persona sino del sistema familiar. Necesitamos que los padres vengan, participen del tratamiento, realicen las actividades que les prescribimos y de esta manera desarrollen las capacidades para afrontar las dificultades que nos impone la crianza. Cuando los padres comienzan a ver que estas acciones funcionan se sienten bien en la recuperación de su rol y adquieren seguridad en relación a la crianza de sus niños y mejora el clima familiar general.

El punto más trascendental a considerar en toda crianza es: asegurarnos de que nuestros niños tengan la certeza absoluta de que papa y mama los aman y los van a proteger siempre, sobre todo de cualquier adulto como un pariente o una pareja  nueva. La sensación de desprotección que experimenta un niño, cuando un adulto (un familiar o conocido) lo agrede o maltrata y sus padres no hacen nada, es devastadora. Los niños necesitan sentirse cuidados y protegidos, a partir de ahí podemos trabajar el resto de las cuestiones planteadas.

 

Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

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  • Psicólogo clínico. TCC-ACT- individual
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  • Disertante-conferencista
  • Columnista del Diario ABChoy.

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