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Convivir con el ruido, el “contaminante silencioso”

ENTREVISTAS

Hugo Scagnetti es un joven tesista de la carrera de Ingeniería en Sonido de la Universidad de Tres de Febrero, quien desde hace algunos años se radicó en Tandil. Junto a dos socios, fundó la empresa Acoustic Solutions, que impulsa el proyecto de crear un “Mapa de Ruido” de Tandil, cuya primera etapa, abordada en la zona céntrica, advierte por niveles altos de contaminación sonora.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

 

El ruido siempre está ahí. A veces ensordecedor, a veces irritante y a veces, hasta necesario. Pero, ¿cuáles son los niveles de ruido que nos afectan sin darnos cuenta? En los tiempos que corren, el amasijo céntrico de motores, bocinazos, escapes y vocerío, entre muchos otros “contaminantes sonoros” inadvertidos, pueden estar provocando más daño del que notamos. Allí, la ciencia busca valorar esos niveles acústicos, para medir qué tan cerca o lejos, “coqueteamos” con la sordera colectiva.


-Puede parecer claro a qué nos referimos con “Mapa de Ruido”, aunque el proceso de construirlo puede ser bastante más complejo, ¿no? ¿De qué se trata este trabajo?

-Un “Mapa de Ruido” es una representación gráfica de la distribución de niveles de ruido en una región determinada. En este caso, nosotros lo hicimos en Tandil, pero se puede hacer alrededor de un Polo Industrial, de lo que sea. Es equivalente a un mapa de calor, solo que cada punto y cada color se correlaciona con un nivel de presión sonora o algún otro descriptor acústico que se pueda evaluar. Una de las opciones que nosotros manejamos, es el “Mapa de Conflicto”, que consiste en evaluar la superación de un determinado nivel; es decir, que en el mapa se representa la superación de un límite que vos podes establecer como de referencia, o dentro de valores, saludables, digamos. Y se puede hacer tanto de forma simulada, que es como lo realizamos nosotros, como de forma medida.

 

-¿En qué se diferencian esos métodos?

-Desde fines de los 80, ya prácticamente no se hacen más mapas mediante mediciones. Eso consiste en una grilla con “x” cantidad de puntos, donde se va, se mide durante un período de tiempo determinado, después se extrapolan esos resultados y se arma una malla con los niveles. Así se trabajó durante los ´70 y ´80. Ahora, con la mejora del procesamiento de datos, se empezó a trabajar mediante simulaciones y hoy lo que se hace es un híbrido entre la simulación y la medición en el terreno, para verificar que lo que está simulado, se correlaciona con lo que pasa en la realidad.

 

Los resultados que obtuvimos hasta el momento es que más del 83% de la superficie del microcentro, presenta niveles mayores a 65 decibeles y más del 53%, tenía niveles mayores a 70 decibeles.

 

-¿Y con qué parámetros se hace la simulación?

-Se arma con un software específico para diseños de mapas de ruido, en el que se simula el entorno urbano, la volumetría, la altimetría, se ingresan datos de flujo vehicular de cada calle, el tipo de flujo, si es continuo, si es por impulsos; los tipos de materiales de la calle, si es asfalto, el tipo de asfalto, si hay adoquín; los coeficientes de reflexión que tiene cada fachada y se arman modelos de edificios con diversas escalas y grados de detalles. Se trabaja a nivel edificio, a nivel parcela o a nivel manzana. Es decir, o simulás el edificio, o a la parcela le das una altura que esté vinculada con la altura de la fachada, o una altura promedio a toda la manzana. Y una vez que se cargan todos esos datos, se calcula con una fórmula internacional. El método que usamos nosotros es el Francés, que se utiliza en gran parte de Europa y acá en el país, se ha usado en Capital Federal y en algunos mapas que se han hecho en otras ciudades.

 

-Bien. Aquí, la medición se hizo en el microcentro.

-Claro. Decidimos arrancar por el microcentro, porque el trabajo lo pensamos en diferentes etapas. En esta primera, la idea era hacer una evaluación sobre si era factible realizar una simulación o un mapa de ruido, en una ciudad como Tandil, que tiene un flujo vehicular mucho más chico que el que tienen otras ciudades, como la Capital Federal, por ejemplo. Fue más que nada para ver si el método de cálculo francés se ajustaba y se validaba a los parámetros que nosotros teníamos acá en la ciudad. Y como no contábamos con los datos de flujo vehicular promedio anuales, hicimos mediciones manuales nosotros. El objetivo de esta etapa era hacer el modelo, ver si se ajustaba a lo que pasaba en la realidad y a partir de ahí, una vez que los resultados dieron que sí, pasar a la segunda y tercera etapa, que es buscar y recolectar la información para obtener el promedio anual de flujo vehicular, cargarlo en el mapa y ahí sí, tener un mapa de ruido con los promedios anuales de ruidos en la línea de base acústica que tiene la ciudad de Tandil. Lo que tenemos ahora, es un aproximado de lo que está ocurriendo, pero tenemos que avanzar para tener la certeza absoluta de que es así.

 

Paradójicamente se lo llama el “contaminante silencioso”, porque es prolongado en el tiempo y uno no lo percibe salvo que sea algo muy puntual o muy agresivo en un corto período de tiempo.

 

-¿Con estos aproximados, dirías que tenemos un centro, “insalubre acústicamente”?

-Los resultados que obtuvimos hasta el momento es que más del 83% de la superficie del microcentro (se tomaron como límites las calles 25 de Mayo, Alem, Sarmiento y San Lorenzo), presenta niveles mayores a 65 decibeles y más del 53%, tenía niveles mayores a 70 decibeles. Estos son los límites máximos que se utilizan en Capital Federal, porque acá en la ciudad, no hay límites máximos para la vía pública. La ordenanza local es bastante completa dentro de lo que es el alcance de lo que se pretende, pero tiene algunas falencias. Y una idea es que este trabajo sirva como herramienta para un Plan Acústico, para actualizar la normativa, que actualmente es la 8867, que tiene por objeto erradicar los ruidos y vibraciones en el Partido de Tandil, tanto en la vía pública como en el ámbito privado. Y si bien no establece los métodos de evaluación y medición, hace referencia a diferentes normas IRAM. Ahora, ninguna de esas IRAM mide vibraciones, y ninguna de esas IRAM mide ruidos en la vía pública. Entonces, hay una falencia entre el objeto de la ordenanza y los métodos de evaluación y medición que establece.

-¿En qué horarios se hizo?

-En este caso, la evaluación fue solamente diurna, porque por la noche deja de haber circulación de colectivos y coches de carga, y los niveles iban a ser mucho más bajos. Queríamos evaluar la peor situación, pero la idea es contemplar la medición nocturna en próximas etapas. Ahora medimos a la mañana, entre las 8 y las 10; otra entre las 11 y las 13; y por la tarde entre las 17 y las 20. Medimos en total, 47 horas. Promediamos todas esas mediciones, y obtuvimos un nivel diurno, que podría ser representativo del promedio anual.

 

-Y en término de salubridad, ¿Qué implica estar por encima de esos parámetros?

-Todo depende desde donde lo veas. Si lo ves desde el punto de vista de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que son los más restrictivos, estar expuesto a niveles elevados de ruido, durante un período prolongado, te genera una pérdida de la capacidad de audición, que se llama “Corrimiento del Umbral Auditivo” y ocurre que necesitás cada vez niveles más fuertes para poder escuchar a la misma intensidad que escuchabas antes. Y eso pasa, básicamente, por el daño que se ocasiona en el oído interno, que es irrecuperable.

-Es un proceso largo, ¿no? De ahí a considerar al ruido un contaminante del que no advertimos muchas veces que está ahí.

-Paradójicamente se lo llama el “contaminante silencioso”, porque es prolongado en el tiempo y uno no lo percibe salvo que sea algo muy puntual o muy agresivo en un corto período de tiempo. Pero en general, estando expuestos a niveles mayores a 80 decibeles, en lapsos de más de 8 horas, es nocivo para la salud, porque ocasiona este fenómeno, que es la muerte de las células ciliadas, que son las encargadas de transformar la onda mecánica en el oído medio, en el impulso eléctrico que permite la audición.

 

En la fachada de la Escuela General Belgrano y en la fachada de la Clínica Chacabuco, se dieron los puntos de mayor nivel de ruido.

 

-Bueno, estos resultados, en principio, son preocupantes al menos para quienes trabajan en la zona céntrica, ¿no?

-Mirá, salvo algunas esquinas puntuales, no llegamos a obtener valores mayores a 80 decibeles, lo cual es bueno para la ciudad. Sobre todo, considerando la presencia del adoquín, que dentro de las diferentes superficies que hay, es probablemente la que mayor ruido aporta, ante el rodado vehicular.

-¿Ese es el principal factor hoy en el centro de generación de ruido?

-No. El principal es el aporte de fuentes grandes como colectivos o camiones de reparto, de carga mediana. Ese es el mayor factor. Hay una tendencia en el mundo de que los vehículos pasen del motor a combustión al motor eléctrico, que es muchísimo más silencioso, aunque ocasionan otro problema, porque a los eléctricos tienen que agregarle algo de ruido, porque sino, los peatones no los advierten. Pero hoy, el mayor inconveniente en términos de ruido, son los motores. Por otro lado, si no hubiera adoquín, quizás los niveles de ruido serían más bajos. De hecho, hemos medido una merma entre calles de asfalto, en relación a las de adoquines, en 4 o 5 decibeles menos. En Tandil, el adoquín está protegido, es entendible que así sea, pero hay otros aspectos sobre los que se puede trabajar.

-Algo que me llama la atención, es que dentro del espacio que midieron, hay un centro de salud, con mucha gente internada…

-Sí, de hecho hay lugares que son muy importantes de considerar, que son las instituciones de salud y las educativas. Ambas necesitan ambientes tranquilos, con bajo nivel de ruido, para la recuperación de los enfermos y para que los alumnos puedan concentrarse en sus clases. Nosotros medimos un terreno que incluye a la Escuela General Belgrano y el Colegio San José y la Clínica Chacabuco. Y en la fachada de la Escuela General Belgrano y en la fachada de la Clínica Chacabuco, se dieron los puntos de mayor nivel de ruido, sacando las esquinas, que siempre son los lugares de mayor conflictividad. Habría que evaluar si el aislamiento que tiene la clínica es lo suficientemente bueno para que los niveles interiores sean los recomendados, pero en principio, se recomienda siempre que los niveles en la vía pública, donde hay instituciones de salud, sean bajos.

-¿Y qué intervenciones se podían hacer como para disminuir estos efectos?

-Yo tengo entendido por ejemplo, que por la puerta de la clínica circulan varias líneas de colectivos. Ahí habría que evaluar la posibilidad de modificar la circulación de estas líneas. Esa sería una medida. También podría analizarse en algunos casos cambiar el tipo de asfalto. Y también se puede abordar el tipo de aislamiento sonoro de la institución. En otros lugares, se puede evaluar el tipo de asfalto, porque el asfalto liso, genera niveles de ruido más elevados que el poroso, porque éste es más absorbente. En grandes ejes viales, como rutas, hay barreras acústicas, para mitigar el impacto. En el caso de que el día de mañana hagan la Ruta 226, autopista, podría ser algo a evaluar, para aminorar el ruido hacia las zonas aledañas.

-¿La escasez de árboles en el microcentro, también puede considerarse un factor?

-Puede serlo, pero igual el árbol, que en muchos lugares los colocan como barreras acústicas verdes, la realidad es que no tiene un efecto mitigador. La barrera acústica tiene que ser de un material denso, pesado generalmente, y homogéneo. Y no tiene que tener puntos de apertura, como huecos o separaciones.

-En la zona medida hay también mucha construcción. Seguramente tiene su incidencia.

-Sí, es otro elemento. En algunos casos, es difícil el aislamiento del ruido a nivel edificio, pero en obras viales y demás, se utilizan algunas pantallas acústicas que son móviles, o se aíslan los generadores eléctricos, etc.

 

Estar expuesto a niveles elevados de ruido, durante un período prolongado, te genera una pérdida de la capacidad de audición, que se llama “Corrimiento del Umbral Auditivo”.

 

-¿Van a continuar midiendo el resto de la ciudad?

-Es la idea, pero nosotros sin soporte no lo podemos hacer. Para eso es necesario tener información de la Municipalidad, en todo lo que sea infraestructura, y sobre todo datos sobre flujo vehicular, porque nosotros hicimos mediciones manuales, pero para toda la ciudad, llevaría demasiado tiempo hacerlo. Nuestra intención sí es ampliarlo al resto de la ciudad, primero a la zona que está dentro de la cuatro avenidas y de ahí, evaluar, dependiendo de lo que se quiera analizar a futuro, si ampliarlo a la zona contenida dentro de las tres rutas, la parte del norte de la Ruta 226 y los grandes ejes viales que son las inmediaciones a las tres rutas que rodean la ciudad.

 

-Respecto del tema del ruido, lo que hoy más molestia genera, al menos en términos de percepción de los vecinos, tiene que ver con aquellos que circulan en motos con escapes libres, hacen contra explosiones, los automovilistas que llevan la música al tope. Es decir, hay un sector que hace del ruido molesto, su modo de “expresión”. ¿Han hecho algún abordaje sobre esto?

-En principio, ese tipo de ruidos, que son ocasionados por las conductas de las personas, no es simulable. No todavía. Tal vez en diez años nos volvemos a juntar y ya tenemos algún modelo de Inteligencia Artificial, pero por el momento no. Y tener un mapa de ruido, es una línea de base acústica y desde ahí podes evaluar cuánto es el aporte negativo que hace una actividad determinada. Y eso está relacionado con cada evento sonoro en particular y la diferencia que tiene con el ruido de fondo, o sea, qué tanto se despega del “colchón de ruido”. Y como ese tipo de eventos usualmente ocurren de noche, está claro que producen alteraciones en el descanso de quien recibe esos ruidos, que tienen consecuencias en la salud.

-¿Este trabajo está en poder del Municipio?

-Yo se lo acerqué a la gente de Ambiente. Hicimos una presentación para la gente de Desarrollo Local. Se lo hemos pasado, pero todavía no nos pusimos a trabajar en conjunto. De todas maneras, nosotros como empresa estamos dentro del Club de Emprendedores que se inauguró recientemente, participando del Incutan y haciendo el curso del Programa Pueda.

-Sin dudas es un tema en el que hay mucho por investigar y por aprender, porque el ruido ya es considerado como un factor ambiental.

-Si, desde 1970 está considerado como un agente contaminante por Naciones Unidas. Y es, a diferencia de muchos agentes contaminantes, uno de los pocos, sino el único, que cuando cesa la fuente, no deja huella en el ambiente, pero sí en el ser humano. Es un aporte energético que la persona va recibiendo durante un período y cuando ese aporte cesa, esa energía absorbida por la persona, sigue estando. Y cuando ese aporte se reinicia, vuelve a ser absorbido por encima de lo que ya tenía antes, que es lo que ocasiona secuelas en la salud. Y como el ruido no deja rastro en el ambiente cuando se va, es importante que sea monitoreado y analizado continuamente. Yo trabajé tres años en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y lo que pasaba es que la gente denunciaba, por ejemplo, los ruidos de un boliche y cuando se enteraban que iban a ir a medir o advertían que había inspectores, bajaban el nivel de ruido. Y ahí, cuando mediste, el valor es el del momento. Por eso es importante poder monitorear diferentes puntos de la ciudad, para poder evaluar de forma más integral el problema.

 

El principal factor es el aporte de fuentes grandes como colectivos o camiones de reparto, de carga mediana. Y también el adoquinado es el tipo de superficie más ruidosa.

 

-Por contraposición, ¿Hay algún nivel mínimo de ruido, por debajo del cuál, también sea insalubre? Porque el silencio absoluto también puede ser enloquecedor.

-Bueno, a mí me pasó cuando me vine a vivir a Tandil. Viví 10 años en Buenos Aires, yo soy de La Plata. Y un día dije basta. Conocí Tandil por mi señora y nos encantó. Nos vinimos a vivir en cuanto pudimos. Pero al principio, nos parecía que había un silencio absoluto. Y es como que necesitaba un poco de ruido. El cambio fue un impacto muy grande. Pero la realidad es que no hay un nivel mínimo que perjudique a la salud. Hay experiencias en entornos controlados, que son las cámaras anecoicas, que están completamente aisladas del entorno y libres de reflexiones, es donde se han registrado los niveles más bajos de ruido y ahí, las personas llegan a escuchar la circulación de la propia sangre en el cuerpo. No debe ser agradable, pero no genera ningún perjuicio para la salud.

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